• viernes, 01 de marzo de 2024
  • Actualizado 14:33

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Por La voz de los lectores

Carta enviada por Carmen Baleztena

Campaña publicitaria del Gobierno de Navarra con imágenes de contenido sexual explícito en las calles de Pamplona. NAVARRA.COM
Campaña publicitaria del Gobierno de Navarra con imágenes de contenido sexual explícito en las calles de Pamplona. NAVARRA.COM

No sé si habrán visto ustedes la campaña de Sanidad del Gobierno de Navarra. Ya lleva casi un mes en la calle, en las marquesinas, en los anuncios de las bicicletas urbanas, etc, ¿El objetivo de la campaña? Prevenir las enfermedades de transmisión sexual a través del uso de preservativos. El vídeo publicitario en cuestión muestra una serie de escenas explícitas sexuales y está a la vista de todo el mundo, para que nuestros niños y adolescentes puedan pervertirse sin ningún esfuerzo.

Como resulta que algunos padres se han escandalizado de que los contenidos pornográficos se muestren en la calle sin tapujos, el consejero de Salud del Gobierno de Navarra ha justificado el uso de estas imágenes en una de sus declaraciones: “La edad media de inicio de consumo o, por lo menos, de ver pornografía son los 9 años, por lo tanto… hombre, no creo que se asusten mucho por ver estas imágenes”. Toma ya. Es decir, como ya se ve pornografía, pues ponemos pornografía en los espacios públicos. Sí señor.

Algunos no se asustan cuando ven sexo explícito, pero hay personas que nos asustamos por la noche cuando no podemos volver seguras a casa o cuando vemos en las noticias que han violado a una chica entre varios.

El señor consejero ha debido leer algunos estudios, pero ha olvidado otros. Curiosamente, el vídeo más visto en páginas de pornografía es de una violación grupal, ¿eso tampoco debería asustarnos? Si proponemos la pornografía como algo aceptable e incluso modélico (porque entiendo que las campañas publicitarias proponen modelos de conducta), no nos llevemos las manos a la cabeza cuando ocurren determinadas desgracias.

Si dejamos que la pornografía sea la educadora sexual de nuestros niños y la ponemos en espacios públicos, no nos extrañemos de que imiten sus conductas. Nos perturban las elevadas tasas de enfermedades e infecciones de transmisión sexual. Y no es para menos. Porque es escandaloso, perturbador y condenable. Pero no se puede echar gasolina al fuego y sorprenderse de que arda.

Educar a los jóvenes en un “haz lo que quieras, pero con condón” no soluciona ningún tipo de problema. Exponer a contenidos explícitos a los niños, cuyos cerebros no están preparados ni desarrollados para ellos, es una atrocidad.

Pedimos que retiren esta campaña. La consideramos una aberración innecesaria. No tienen derecho a pervertir a nuestros niños.  

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