• miércoles, 12 de junio de 2024
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Opinión / A mí no me líe

El conflicto en Palestina solo puede resolverse en Navarra

Por Javier Ancín

Hace falta ser ingenuo, imagínate en la universidad de Güichitá o Güisconsin protestando contra la desastrosa situación de la sanidad de Txibite.

Es divertido -yo me parto el culo con estas maniobras, lo confieso- ver cómo lanzan desde el poder a la opinión pública un señuelo, el eterno Macguffin del que hablaba Hitchcock, y todo de repente empieza a girar sobre ese cuerpo celeste sin trascendencia real. La trama entonces se va por allí y los poderosos políticos de aquí que han puesto en circulación el asunto se relajan, se toman una copa, se encienden un puro -si son amigos socialistas de Tito Berni se meten una raya y se van de putas- viendo al populacho correr tras un objeto, una idea, un sueño, una quimera, una nube de humo intrascendente para la vida de la comunidad que gobiernan. Ellos salen de foco y entra el Santo Grial de Indiana Jones, el maletín resplandeciente de Pulp Fiction o el salvoconducto de Casablanca.

No voy a entrar ni en el tema porque a nadie le importa realmente en Irroña qué significa Rosebud, palabra con la que comienza Ciudadano Kane. Lo importante es que la trama avance, que continúe la bola de nieve, que todo siga en movimiento, que las pelotas del malabarista giren, sigan girando, no dejen de girar y subir y subir y subir y girar... para que el político, llámalo Asirón, llámalo Txibite sigan cobrando su pasta gansa, sigan destrozándolo todo sin oposición alguna.

Ahora estamos en Pamplona con Palestina. No hay otro tema que Gaza. Coges a 20 pringados aberchándales, les das unas tiendas de campaña, los acampas en la universidad pública, llamas a las teles aberchándales, unas fotos para sus periódicos aberchándales y a darle carrete al tema, saturando a la opinión pública, hasta que no se hable de otra cosa en Irroña que Palestina.

¿Asirón, Txibite? Cómo puedes preocuparte de algo que no sea Palestina. Hace falta ser muy fascista para no estar preocupado desde el punto de la mañana hasta que te acuestas con Palestina. Si no hablas solo de Palestina, para Palestina, por Palestina, con Palestina en tu cafetería de Iturrama o en tu panadería de Mendillorri eres un desalmado. Si esperando a la villavesa en la Chantrea no pones una pegata en la marquesina de Gaza, para concienciar a los vecinos sobre Palestina, eres la persona más despreciable del mundo porque no quieres que se solucione "el conflicto".

La idea es sencilla, mientras hablas de Palestina como si la solución no solo pasara por Navarra, sino que fuera imprescindible que pase por ella, no hablas de las decenas de árboles que se ha cargado Asirón o de las listas de espera demenciales que tiene Txibite en la sanidad foral. Tampoco hablas del paro juvenil, que está desangrando el futuro de los chavales o de que empresas tochas estén sopesando pirarse de Navarra, con el reguero de puestos de trabajo destruidos que deja eso. Pero esos temas son menores, si quieres ser buena persona, tienes que estar con Palestina todos los minutos del día. Los gazatíes no sé si te lo agradecerán, los aberchándales y los del PSOE que gobierna en coalición, desde luego.

Se han vuelto a ver hasta pañuelos de esos de cuadros por las calles de Irroña, porque quien lleva un pañuelo palestino automáticamente es ya buena persona, un luchador por... tampoco se sabe muy bien qué, pero buena persona. El parlamento foral acaba de aprobar una declaración a favor o en contra o yo qué sé de Gaza, si eso es lo de menos, para que se siga moviendo todo y el foco no les apunte a los gobernantes que padecemos aquí.

Esto hay dos formas de tratarlo. Hace falta ser ingenuo, imagínate en la universidad de Güichitá o Güisconsin protestando contra la desastrosa situación de la sanidad de Txibite, la repercusión real que puede tener la acampada o como el recuerdo que tengo cuando iba al cole y un grupo de alumnos mayores, durante el recreo, hicieron una sentada en el patio por la erradicación del hambre en el mundo. ¿Quién puede ser tan desalmado como para oponerse a una protesta contra el hambre en el mundo? Sentada que quisieron continuar cuando se acabó la hora del bocadillo... para no ir a la siguiente clase, ni a la siguiente. Es decir, hace falta ser muy jetas. Y eso es todo.


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