La publicidad gratuita, dada, por su continua referencia a ese partido “no constitucional” no ha hecho otra cosa que potenciarlo.

La publicidad gratuita, dada, por su continua referencia a ese partido “no constitucional” no ha hecho otra cosa que potenciarlo.
En vísperas del día de votación en las elecciones de Andalucía, varias voces (ministras) del Gobierno de la nación expresaban su preocupación por la posible futura presencia en el parlamento regional de un partido ”no constitucional”.
La publicidad gratuita, dada, por su continua referencia a ese partido “no constitucional”, por la candidata, presidenta de la Comunidad, en su campaña electoral, no ha hecho otra cosa que potenciarlo siendo el resultado la obtención de más de un 10% de parlamentarios, según ella “no constitucionalistas”.
Un resultado quizá cuantitativamente imprevisible, pero no por ello totalmente legal y dentro del sistema constitucional, pues así lo han querido ejerciendo su derecho los votantes.
No sirven las excusas de la menor participación, y las llamadas a la movilización como preconizaba algún líder nacional en la noche electoral, a su vez rebatido por otro líder regional, que afirmaba que la auténtica movilización es el voto, no la ocupación de la calle o la interrupción de los servicios públicos y la alteración la vida cotidiana de los ciudadanos.
Me pregunto, hablando de “no constitucionalistas” cómo deberían denominarse varios partidos, como los gobernantes en Cataluña, u otros de Euskadi y Navarra, y también los de ámbito estatal que atacan constantemente símbolos de la Constitución… o solo cabe calificar así a los de presunta extrema o ultra derecha y no a los que predican postulados de extrema o ultra izquierda.
Estamos inmersos en una auténtica ineptocracia, generalizada también en el resto de Europa, cuya definición (adaptada) del sociólogo, de origen austríaco, Karl Popper ”es un sistema de gobierno donde los más incompetentes para liderar son elegidos por los menos capaces para producir y donde los miembros de la sociedad con menos capacidad para auto-solventarse y triunfar son premiados y pagados con los recursos obtenidos de un cada vez más reducido número de buenos productores”.
Es un aviso para navegantes este resultado de un partido, que con un discurso populista y con varios principios o sencillas y entendibles frases ha llegado a muchas personas, hartas y desmoralizadas del espectáculo diario, incluso en sedes parlamentarias, que ofrecen nuestros, en gran número “ineptócratas -profesionales” políticos.
Pone este partido, en su elemental discurso, el dedo en la llaga en muchas de las carencias y defectos del sistema y prima otros conceptos como la unidad y españolidad, en contra de separatismos, y continuos ataques y desprecios a los símbolos nacionales.
Tiempo hay de enmendar la situación, aunque mal ejemplo tengamos precisamente con el gobierno de la nación, que tras una moción de censura apoyado por varios partidos que no son paradigmáticos modelos de constitucionalismo, lo sustentan de forma artificiosa.
No seamos hipócritas y tengamos presente la frase evangélica “de denostar y ver la paja en el ojo ajeno y no detectar la viga en el nuestro”.