El Gobierno de Navarra ha frenado un importante proyecto de energía solar después de concluir que sus consecuencias sobre el entorno natural serían demasiado graves para permitir su construcción. La decisión supone un duro revés para sus promotores, que habían planteado varias instalaciones fotovoltaicas y una infraestructura eléctrica compartida para transportar la energía generada.
La actuación estaba prevista en Echauri, a los pies de la sierra de Sarbil, y contemplaba la construcción de nueve plantas solares fotovoltaicas sobre una superficie de 62,4 hectáreas, además de una línea eléctrica de más de 13 kilómetros hasta Orkoien. El proyecto ha quedado bloqueado tras una contundente resolución de la Dirección General de Medio Ambiente publicada este jueves, 22 de octubre, en el Boletín Oficial de Navarra (BON).
El documento resulta especialmente duro con la evaluación ambiental presentada por las empresas promotoras. "Esta Administración considera que el EsIA ha subestimado los impactos", señala expresamente el Gobierno foral, que enumera numerosas afecciones a espacios naturales protegidos, vegetación, especies animales y paisaje.
La resolución concluye que los efectos de las nueve instalaciones serían "muy importantes" y harían "inviable la ejecución de los proyectos", incluso después de aplicar las medidas preventivas, correctoras y compensatorias propuestas por las empresas.
El rechazo afecta a las plantas denominadas Sarbil 1, Sarbil 2, Sarbil 3, Sarbil 4, Sarbil 5, Sarbil 6, Sarbil 7, Sarbil 8 y Sarbil 9, proyectadas en la parcela 9 del polígono 4 de Echauri. Las instalaciones ocuparían terrenos colindantes o muy próximos entre sí e incluirían 10.206 paneles solares, 18 inversores y una subestación eléctrica.
La infraestructura de evacuación compartida debía transportar la electricidad hasta la subestación de Orkoien mediante una línea de 13,137 kilómetros, que atravesaría terrenos de Echauri, Cendea de Olza y Orkoien. El trazado previsto combinaba dos tramos subterráneos con uno aéreo de 171 metros sobre el río Arakil.
La oposición al proyecto ha sido especialmente significativa. Durante la información pública se recibieron 93 alegaciones, aunque dos de ellas agrupaban por sí solas otras 2.432 y 43 alegaciones individuales, respectivamente. De este modo, el expediente recoge miles de escritos de oposición o alegación relacionados con las instalaciones.
Entre las entidades que presentaron alegaciones figuran los ayuntamientos de Bidaurreta, Lezaun, Goñi y Ollo, además de los concejos de Ochovi, Sarasate, Izcue, Guembe y Larraya. También participaron asociaciones vecinales y ecologistas, como Gure Haizea, Eguzkilore, Urbasa Andia Bizirik, Sustrai Erakuntza, Ecologistas en Acción y SEO/BirdLife, entre otras.
El propio Ayuntamiento de Echauri cuestionó duramente la ubicación elegida. En sus informes advirtió de importantes afecciones sobre espacios protegidos, hábitats de interés comunitario y fauna catalogada. También puso el foco en la transformación del paisaje de la Peña de Echauri, considerado uno de los entornos naturales más singulares de Navarra.
Uno de los principales problemas detectados por los técnicos es la eliminación de una superficie considerable de vegetación natural de interés, incluida la correspondiente a hábitats protegidos por la normativa europea. La Administración también ha señalado el efecto negativo sobre la conectividad ecológica y sobre distintas especies de aves amenazadas o de especial interés.
A estas afecciones se añade el impacto paisajístico. Los informes del Servicio de Territorio y Paisaje consideran que la zona presenta una calidad visual alta y una fragilidad muy elevada. El entorno del Cabezón de Echauri y la sierra de Sarbil constituye, además, uno de los grandes referentes paisajísticos de la Cuenca de Pamplona.
Los técnicos advierten de que la instalación de los paneles transformaría la percepción de este espacio natural, visible desde distintos puntos del entorno. Por ello, consideran que el emplazamiento presenta una aptitud paisajística muy baja para albergar las nueve plantas solares, incluso aunque se aplicasen medidas correctoras.
La tramitación del proyecto se remonta a 2022, cuando se presentó la documentación inicial de una instalación solar en el mismo entorno. En julio de 2024 se tramitaron los anteproyectos de las nueve plantas y, tras distintas modificaciones, en diciembre de 2025 se presentó una nueva versión. La documentación fue sometida a información pública en marzo de 2026.
Las empresas promotoras defendieron sus proyectos y presentaron respuestas a las alegaciones recibidas. Sin embargo, el órgano ambiental ha considerado que sus argumentos no modificaban las conclusiones técnicas y ha mantenido su valoración desfavorable.
Finalmente, mediante la Resolución 1090E/2026, de 15 de septiembre, firmada por la directora general de Medio Ambiente, Ana Bretaña de la Torre, el Ejecutivo foral ha dictado una declaración de impacto ambiental desfavorable para las nueve instalaciones y su infraestructura de evacuación.
La decisión supone un obstáculo determinante para la autorización de los proyectos tal y como se han planteado. La declaración ambiental no puede recurrirse directamente, aunque la normativa permite impugnar, cuando corresponda, la resolución administrativa que se adopte sobre la autorización de las instalaciones.
El Gobierno de Navarra ha justificado así su negativa por la incompatibilidad de estas plantas con la normativa de protección ambiental y por unos impactos que considera imposibles de asumir en un entorno de elevado valor ecológico y paisajístico.