La diferencia entre realidad y redes nunca está clara, pero ahora todo indica que ganará Sinners.
La diferencia entre realidad y redes nunca está clara, pero ahora todo indica que ganará Sinners.
Este es un gran fin de semana para el cine: por un lado, se celebran los Oscars y se estrena Torrente 6 (guiño, guiño). Los Oscars, igual que los Goya, parecían cantados desde hacía meses: Los domingos iba a arrasar desde su increíble paso por el Festival de San Sebastián.
Y lo mismo ocurría con los Oscars y Una batalla tras otra. Y, si se hubieran celebrado hace dos semanas, hay dos premios que todo el mundo hubiera tenido claros: Mejor Película, Una batalla tras otra, y Mejor Actor, Timothée Chalamet por Marty Supreme.
Sin embargo, la conversación en redes —algo ambiguo y difícil de medir— hace parecer que todo ha cambiado: a favor de Sinners y en contra de Chalamet. Hay parte del público a la que le molesta su forma de promocionarse, su pareja, Kylie... Esta parte del público ha aprovechado de forma absurda un comentario incorrecto del actor para echar abajo su candidatura. De esta forma, el premio caería en Michael B. Jordan (Sinners).
Es posible que todo esto sea un bluff con el interés de generar drama antes de los Oscars. Al fin y al cabo, las votaciones se cerraron el 5 de marzo, días antes del boom para acabar con Timothée.
Reconozco que, si Sinners arrasa, no podré evitar lamentarme durante unos segundos. Me encanta su director, Ryan Coogler, y la película que ha conseguido hacer, pero ¿la mejor de 2025...? Copia demasiado a Abierto hasta el amanecer (1996) y la acción en su último tercio es demasiado conveniente.
Yo, por supuesto, creo que la noche debería ser de Una batalla tras otra (la puse la mejor del año). Por duración y temática es menos digerible que Sinners, pero creo que es una pieza única de Hollywood. Una anomalía fresca, con mucho presupuesto, mucho que decir, de un director legendario nunca premiado (Paul Thomas Anderson) y, aun así, con aspiración de entretener.
Por último, hay que tener en cuenta que la “corona” de Mejor Película a veces pesa demasiado y acaba dañando la reputación de una película. Por ejemplo, The Artist, Chicago, Crash, Una mente maravillosa... Son filmes que reciben muchas críticas por no estar a la altura del premio que recibieron.
Si gana Una batalla... pertenecerá a las pocas veces que los Oscars acertaron (Oppenheimer, Titanic). Si no gana, se quedará con: “la que tendría que haber ganado”.
Sin embargo, todo esto son suposiciones porque no sabemos quién va a ganar ni qué pensaremos de estos títulos en una década. El tiempo siempre es el mejor juez.