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Blog / Cartas al director

Stolpersteine: sobre las placas conmemorativas a los corredores fallecidos en el encierro

Por La voz de los lectores

Artículo escrito por Tim Pinks, habitual 'guiri' de San Fermín que desde hace casi 40 años disfruta de las fiestas de Pamplona. 

La alcaldesa, Cristina Ibarrola, participa en la colocación del primer adoquín en recuerdo a las personas fallecidas en el encierro de los Sanfermines a lo largo de la historia. IÑIGO ALZUGARAY
Uno de los adoquines colocados en recuerdo a las personas fallecidas en el encierro de los Sanfermines a lo largo de la historia. IÑIGO ALZUGARAY

Stolpersteine es una palabra alemana que significa "piedra de tropiezo" y que hace referencia a unas 75.000 placas conmemorativas colocadas en las calles y aceras de toda Europa que recuerdan a las víctimas del régimen fascista del nazismo de Hitler.

Pero ¿por qué eso de 'tropezar'? Bueno, no en el sentido estricto de 'tropezar o caer al suelo”, sino más bien en referencia a que al ser placas que están mimetizadas con las calles, nuestros ojos de repente las ven, y nuestras mentes las registra y tal vez nuestros corazones de repente 'tropiezan' con ellas...

Y te detienes y lees la inscripción, y alguien, como por arte de magia, vuelve a la vida a través de una de esas piedras. Sinceramente siento que es una hermosa idea

Por supuesto, en ningún caso pretendo comparar a las víctimas de un grupo de fanáticos fascistas lleno de locos delirantes y matones con ideología repugnante con las personas que han muerto a causa del encierro. En el primer caso, millones de personas no tuvieron ninguna opción. En el segundo, 15 ó 16 personas si la tuvieron.

Daniel Jiménez Romero. 10 de julio de 2009. Sólo 27 años. 

Y así, en relación al tema de las placas conmemorativas por los corredores fallecidos durante o a causa del encierro, no tengo idea de lo que está pasando y nadie con quien he hablado lo sabe. Pero el asunto está ahí. Hoy es el cuatro del cuatro y las placas son mi tema de hoy. 

Parece que soy minoría aquí respecto a otros Sanfermineros, en Navarra, en la península… o por ahí en “Guirilandia”. (¡Donde vivimos nosotros los guiris!). Parece que el disgusto es por la apariencia y el color de las placas. Dicen que parecen de plástico – son  de color rojo– y se preguntan si se consultó a las familias sobre este tema. 

Fermín Etxeberria Irañeta. 8 de julio de 2003. 63 años. 

Las placas no han tenido una buena acogida entre gente que conozco, sanfermineros de todo el mundo. 

Voy a mirar ahora hacia el futuro, y una premonición sobre las placas, si se siguen poniendo en las calles: antes del encierro nadie que sepa lo que son se parará sobre ellas  y si alguien lo hace accidentalmente, se le pedirá cortésmente que se mueva. 

Admito que he cambiado un poco mi opinión aunque también creo que las placas parecen un poco vulgares (sí, baratas y de plástico), hay literalmente un montón de placas en las calles del casco antiguo y creo que esta forma de monumento conmemorativo no es algo que me parezca malo. 

Mathew Peter Tassio. 13 de julio de 1995. Único extranjero fallecido. Tenía apenas 22 años. 

Pero entiendo que para algunas personas, especialmente entre los extranjeros, algo colocado en la calle sobre lo que se pueda caminar o echar basura... ¡hay contenedores así que úsenlos! – o incluso que los perros puedan defecar sobre ellas – ¡limpien los desechos de sus perros, incívicos! – por esto creo y entiendo por qué una placa colocada en la calle puede que no sea de su agrado. 

¿Pero sobre un monumento conmemorativo permanente? Si, creo que ha llegado el momento de algo duradero. El poste conmemorativo de La Federación de Peñas es sencillo y hermoso y espero que siempre esté situado donde está en el recorrido. 

Vicente Risco (29) y Jose Antonio Sanchez (26.) Ambos el 13 de julio de 1980. 

Por tanto sí, creo sinceramente que es hora de considerar algo permanente. ¿Pero donde? Coincido con algunos de mis amigos en ponerlo cerca de la hornacina donde antes de cada encierro se coloca la estatuilla de San Fermín. Por supuesto, debería incluir los nombres y edades y de dónde eran... y diseñado (lamentablemente) para que se puedan agregar más nombres en el futuro. Es un gran muro... 

Pero, ¿por qué no también las placas en la calle donde fueron heridos? Como he comentado antes, me encanta, y sé que a muchos otros también les encanta, la placa encargada en 2014 por las peñas en memoria de los 15 corredores muertos, aunque tal vez algún día la cambien por una con 16 nombres, y se añada a Francisco García Gurría que fue herido en 1910 pero que murió seis meses después, en 1911.

José Joaquín Esparza Sarasiba. El 9 de julio de 1977. Tenías apenas 17 años.

Los corredores corren por diversos motivos. Como Mathew Tassio que estaba en  Pamplona por una sola noche, tal vez pensó: “Bueno, hay que hacerlo” o “Por qué no…” ¿Quién sabe? Trágicamente, no vivió para contarlo... y del encierro no sabía nada.

Corredores en la presente “era moderna” (y no tengo idea de que cuando esta era realmente comenzó) que corren por el puro placer de hacerlo y para celebrar la vida. O gente que corre porque sin más hay toros en la calle y piensan, ¿y por qué no?

En mi caso, yo no sabía casi nada sobre el encierro al principio allá por 1984, pero fui aprendiendo poco a poco, año tras año hasta mi último encierro en 1999 (mientras he seguido asistiendo a las fiestas todos los años, incluido el primer año de 'Sin Firmin' Covid de 2020) pero siempre el encierro fue un evento de pura euforia sin adulterar, momentos en los que sentí que vivía en otro planeta.

Y puedo jurar que mis pies nunca tocaron el suelo y sentía que estaba corriendo con dinosaurios. 

Gregorio Gorriz. El 9 de julio de 1975. 41 años.

Sólo con escribir ese último párrafo se me ha puesto la piel de gallina.

Hay cabezas de toro en los bares. En los hoteles hay toros disecados de tamaño natural. Hay esculturas de toros aquí y allá. El gran y hermoso Monumento al Encierro en la Avenida de Roncesvalles tiene toros y humanos… humanos vivos.

Pero desgraciadamente no hay todavía nada oficial por los fallecidos del encierro. De agradecer es lo realizado por las peñas y tener algo para poder recordar y conmemorar a los corredores fallecidos …pero sigue sin haber nada oficial. Es la hora… 

Juan Ignacio Eraso Martiartu. 12 de julio de 1974. Tenía 18 años.

Muchas de las “stolpersteines” de las víctimas de los nazis se encuentran en el suelo. Por supuesto... son 'piedras'. 

Lo sé, lo sé… una vez más, nosotros los guiris, o al menos entre los extranjeros con los que he hablado, sentimos cierta inquietud al caminar sobre las tumbas de los muertos en los cementerios, así que ¿por qué no también sentirlo cuando caminamos sobre las placas a nivel de la calle? Entiendo porque puedo ver ambos lados del debate. Pero si las placas dedicadas a las víctimas del genocidio nazi (recordemos que no tuvieron elección) pueden ser pisadas, ¿por qué no las placas dedicadas a los corredores muertos, que sí tuvieron elección? 

Hilario Pardo Simón. El 12 de julio de 1969. 45 años. 

No sé si las placas colocadas en el suelo son una buena idea o si son adecuadas o no. Para mí no son un problema y creo que están bien. Pero ahora, hoy, siendo el cuatro del cuatro creo que ha llegado el momento de que el casco antiguo tenga un monumento oficial a aquellos que murieron debido a su participación en el encierro. 

Vicente Urrizola Isturiz. El 9 de julio de 1961. 32 años. 

Tal vez el Ayuntamiento piense que no es ni una buena idea ni popular tener un monumento a las personas que han fallecido haciendo algo por lo que la ciudad es famosa en todo el mundo y que atrae a miles y miles de turistas cada año y mucho dinero para la ciudad. Puede que no les suene bien ''Ven a la ciudad donde la gente muere feliz'' tal vez no sea el mejor de los eslogan turísticos (¡o tal vez lo sea!) pero creo que las autoridades tienen la obligación de honrar la memoria de aquellos corredores que murieron haciendo algo respaldado, organizado y asegurado por el gobierno local. 

Casimiro Heredia Ruiz (37) y Julián Zabalza (23). Ambos fallecieron el 10 de julio de 1947. 

Los corredores fallecidos y sus familias se lo merecen. 

Pero se debe hablar primero con las familias, los amigos y, en su caso, si procede las peñas. Este es un tema demasiado importante y delicado como para involucrar simplemente a los políticos. Es algo del corazón. Un monumento como este debe contar con el acuerdo de la mayor cantidad posible de personas relevantes. 

Pero de nuevo, por favor conserven el “poste conmemorativo” de la Federación de Peñas. Es sencillo a la par que hermoso y original. 

Gonzalo Bustinduy Gutiérrez de la Solana. El 10 de julio de 1935. 29 años. 

Parece entonces que estoy en minoría con los guiris en relación a las placas. (Sí, se ven feas, baratas y de plástico, en esto estamos de acuerdo.) Pero una placa sólida de metal, oro, plata o bronce… ¿por qué no? Uno de los mayores argumentos en contra de las placas y entiendo que cualquier otro monumento conmemorativo... es que el encierro trata sobre la alegría y es una celebración de la vida. Estoy absolutamente de acuerdo… pero les digo a quienes usan ese argumento que las personas han fallecido haciéndolo. Un poco de alegría, algo de celebración... se merecen su monumento y sus familiares y amigos también lo merecen. 

Santiago Martínez Zufia. 8 de julio de 1927. 34 años. 

Porque después de un mal incidente la pura alegría se transforma en una gran tristeza. Y pensemos en lo que ocurre con los padres, con los hijos, con los amigos.

El encierro, esa increíble 'celebración de la vida' se transforma en la conmemoración de una muerte. En ambos casos, en el mismo día la increíble celebración se transforma en una increíble tristeza. No creo que podamos ignorarlo ni olvidarlo. 

Esteban Domeño Laborra. 13 de julio de 1924. 22 años. 

Ha llegado la hora de los corredores fallecidos. En mi opinión, un homenaje similar al poste de las Peñas, pero más grande. O mejor dicho, más amplio… tal vez con una larga placa metálica sobre un largo poste en zigzag, emulando al recorrido del encierro, como un gran plano de la carrera, con todas sus vueltas y recovecos. Tal vez con una figurita (o dos, en su caso) que represente a los corredores en el lugar donde se lesionaron o fallecieron.

Francisco García Gurría. Herido el 7 de julio de 1910, falleció el 21 de enero de 1911. Tenía 21 años. 

No murió a causa de sus heridas, por eso no se le menciona en algunas "listas", pero yo lo incluyo. Estuvo en el hospital porque se lastimó en la carrera. El hecho de que muriera de tuberculosis es relevante pero yo prefiero incluirlo. Es el único –que sepamos– que murió en la antigua plaza de toros. En una montaña humana a la entrada. 

La lista está en orden inverso porque no sabemos si alguien murió antes que Francisco. Así que por el momento es el último de la lista, no el primero. Porque puede que no haya sido el primero. Al igual que el joven Daniel que es actualmente el primero en la lista pero puede que no sea el último... 

Hoy es el 4 del 4. ¡Larga vida a los corredores! ¡Viva San Fermín! ¡Gora!

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