La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha reivindicado este martes el 15 aniversario del fin de ETA como "la mayor victoria democrática de nuestra historia reciente". Lo ha hecho mientras su partido, el PSN, mantiene acuerdos políticos con EH Bildu, una formación a la que los socialistas han dado acceso a la Alcaldía de Pamplona y que sigue sin condenar expresamente los atentados de la organización terrorista.
La declaración de Chivite vuelve a poner sobre la mesa la contradicción entre el discurso socialista sobre las víctimas de ETA y sus pactos con la izquierda abertzale. Especialmente en Navarra, donde EH Bildu se ha convertido en un socio parlamentario del Gobierno foral y en un aliado decisivo del PSN en distintas instituciones.
"Quince años del fin de ETA. Quince años de la mayor victoria democrática de nuestra historia reciente: derrotar al terrorismo sin renunciar jamás a los principios del Estado de derecho", ha escrito Chivite en su cuenta de la red social X.
La presidenta navarra ha añadido que esa victoria resulta "inseparable de la memoria, la dignidad y la justicia hacia las víctimas". Sin embargo, su mensaje no ha incluido ninguna referencia a los acuerdos que los socialistas mantienen con EH Bildu, una formación cuyo secretario general, Arnaldo Otegi, ha vuelto a pronunciarse precisamente este martes sobre el pasado terrorista.
El dirigente abertzale ha asegurado que no contempla "ni en un 0,1 % de posibilidades" el regreso de la violencia armada. Lo ha afirmado después de las detenciones de dos personas en Irún, acusadas de terrorismo y vinculadas a sectores disidentes de la izquierda abertzale.
Otegi ha pedido prudencia hasta disponer de más información sobre la operación policial. No obstante, ha defendido el papel que desempeñó la izquierda abertzale en el proceso que desembocó en el final de ETA, anunciado el 20 de octubre de 2011.
"Nosotros hemos hecho una contribución, decisiva y determinante a que el país viva el momento que está viviendo", ha afirmado en Radio Popular. También ha recordado que la izquierda abertzale reconoció que la violencia de ETA "nunca debió ocurrir", aunque ha reclamado igualmente un reconocimiento de la violencia del Estado, las torturas y la denominada guerra sucia.
Estas declaraciones reflejan la posición que EH Bildu ha mantenido sobre el pasado terrorista. Aunque la izquierda abertzale ha reconocido el sufrimiento causado por ETA y ha afirmado que su violencia nunca debió producirse, no ha formulado una condena expresa de sus atentados en los términos que le han reclamado otras formaciones políticas y asociaciones de víctimas.
Esta cuestión ha sido motivo de controversia incluso dentro del propio Partido Socialista. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reprochado públicamente a EH Bildu su incapacidad para llamar terrorismo al terrorismo de ETA y condenarlo, pese a que posteriormente ha consolidado su colaboración parlamentaria con la formación abertzale.
En Navarra, el ejemplo más significativo de ese acercamiento se produjo en diciembre de 2023, cuando el PSN apoyó una moción de censura en el Ayuntamiento de Pamplona. La operación desalojó de la Alcaldía a UPN y permitió que Joseba Asiron, de EH Bildu, regresara al gobierno municipal.
Aquella decisión supuso la desaparición de uno de los principales límites políticos que habían separado tradicionalmente al socialismo de la izquierda abertzale. Desde entonces, la colaboración entre ambas formaciones se ha normalizado en la política municipal y autonómica navarra, pese a las críticas de quienes consideran que EH Bildu no ha realizado una condena suficiente del pasado terrorista.
El acercamiento también se ha producido en la política nacional. En 2018, los dos diputados de EH Bildu apoyaron la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa. Después, en 2019, sus cinco representantes se abstuvieron para facilitar la investidura del dirigente socialista, una decisión que contó con el respaldo del 81,4 % de las bases de la formación.
La colaboración dio un paso más en noviembre de 2023, cuando EH Bildu pasó de la abstención al voto favorable a la investidura de Sánchez. Desde entonces, la formación abertzale se ha consolidado como uno de los aliados parlamentarios del Gobierno central.
El PP y Vox han criticado reiteradamente esos acuerdos y han acusado a los socialistas de "blanquear" a EH Bildu, al considerar incompatible la defensa de la memoria de las víctimas con la colaboración política con una formación que no ha condenado expresamente los asesinatos de ETA.
Por su parte, Otegi ha insistido este martes en que, pese al final de la actividad armada, sigue existiendo un "conflicto político" pendiente de resolver. En este sentido, ha reclamado avances en la situación de los presos, deportados y refugiados, además del reconocimiento del derecho de la sociedad vasca a decidir su futuro.
El aniversario también ha puesto de manifiesto cuánto ha cambiado la presencia del terrorismo en la sociedad española. Los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) reflejan que, mientras en 2001 el terrorismo figuraba entre los tres principales problemas del país para el 70,6 % de los encuestados, un mes antes del anuncio del final de ETA ese porcentaje había descendido al 3,7 %.
En el último barómetro del CIS, publicado la pasada semana, el terrorismo ya no figura entre las preocupaciones ciudadanas. En cambio, la izquierda abertzale, que durante décadas estuvo políticamente aislada por su relación con ETA, ha pasado a desempeñar un papel relevante en la gobernabilidad de España y, especialmente, de Navarra.