Antes de que Iniesta se convirtiese en el Iniesta de nuestras vidas; antes de que el pie de Iker Casillas marchitase todos los tulipanes regados de esperanza de los holandeses; antes, mucho antes de que el torso de un guipuzcoano recibiese la embestida de un pie loco y desatado en furia…
Durante un tiempo de mi vida el oficio que desempeñé fue el de librero. Supongo que como amante que soy de la literatura uno debe ser ‘cocinero antes que fraile’.
Apenas había cumplido los quince años cuando acudí a mi primer taller de Escritura en la Casa de la Juventud, sita en la ciudad de Pamplona, e impartido por Salvador Gutiérrez, co-fundador y Presidente de la Asociación Cultural Bilaketa.