Hoy se ha demostrado que el presupuesto de cada club no es el que domina en el terreno de juego, sino el orden, la entrega y el trabajo colectivo de un Osasuna que ha superado con sobresaliente una prueba mayúscula.
En aquel Real Madrid – Osasuna de la primera vuelta ya apuntábamos que nos pareció un equipo rojillo ordenado y que le puso en ciertos apuros a los blancos; hoy ya hemos comprobado que, efectivamente, la labor del entrenador se ha plasmado en un equipo con entrega y ciertos conceptos futbolísticos muy acertados. Si a esto añadimos la entrada de las nuevas incorporaciones rojillas de invierno, no cabe duda de que el equipo ha ganado algunos enteros en todos los conceptos; hoy se ha demostrado que el presupuesto de cada club no es el que domina en el terreno de juego.
Pero también hemos comprobado que un Osasuna – Real Madrid en Pamplona siempre es un partido de mucha tensión y nerviosismo, porque ganarle al primero de la clasificación es el sumun de la satisfacción deportiva. Además, se añadía la tensión por los avatares de los madrileños en la Copa de Europa, lo que suponía un complemento más para la expectativa osasunista.
Con todo este marco previo, el míster rojillo afrontó la situación con todo lo que tiene a su disposición: un Sergio que infunde miedo al contrario, una defensa que se va asentando en Primera División y un resto de centro del campo y delantera que hacen lo que pueden ante un equipo de este nivel. Un 4-4-2 aparente desde el inicio por parte de Osasuna, que ha ubicado a Rosier en un marcaje al hombre sobre Vinicius por todo el campo y el resto del equipo situándose en zona ante las pérdidas de balón.
La propuesta ha sido extraordinaria y, a base de sentido común en el campo, derroche de energías, control de balón en la posesión, movimientos de desmarques oportunos y un público espectacular, se ha conseguido ganarle a todo un campeón. Hemos visto un Osasuna seguro de lo que hacía y que al final ha dado su fruto.
El penalti señalado a Budimir merece un comentario aparte, ya que indica la obsesión de ayudar al equipo grande; menos mal que hay VAR y deshace todo el entuerto. Si a esto añadimos la anulación del gol a Raúl, y que también tuvo que desdecirse, entiendo cómo hemos sido tratados durante tiempos pasados en que no había VAR. Un día como hoy nos hubiéramos ido a casa sin derecho al pataleo.
Hoy han sido muchos los sobresalientes en el campo, pero no me cabe duda de que el entrenador ha superado una prueba también con sobresaliente; los marcajes, los posicionamientos rápidos tras pérdida de balón y la posesión en la que vamos dando pasos importantes, pues eso, sobresaliente. Es verdad que con los cambios se ha desorganizado un poco el equipo defensivamente, pero esto es lógico ante jugadores técnicamente extraordinarios, aunque, por otra parte, hayamos ganado en presencia física y de ahí el segundo gol.
Mención especial a Rosier por su gran trabajo en el marcaje a Vinicius y a Raúl, que cada vez que sale la lía. El césped, el público, el equipo y el resultado: ESPECTACULARES.