• lunes, 15 de julio de 2024
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Opinión / Sabatinas

En defensa de las residencias de mayores

Por Fermín Mínguez

Ya estamos con la misma canción que cantamos cada ciertos meses de que las residencias de mayores son un agujero de muerte, maltrato y destrucción, ahora compuesta y dirigida por una campaña sobre lo mal que se come y, por ende, los maltratos que allí se producen. Miren, ya está bien. Ni puñetera idea tienen de lo que opinan. Mucha crítica y poca solución.

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Varias personas en una residencia de mayores de Navarra. ARCHIVO.

De verdad que me gusta mucho más escribir Sabatinas ligeras, alegres, contándoles tontunas, que, además, ustedes comentan más y comparten públicamente con alegría que estas más serias que me consta que ustedes leen pero que no comparten porque supone mojarse y prefieren enviar mensajes privados que exponerse. Que está muy bien, pero, ojo al pero, la opinión es la primera forma de promover el cambio, así que opinemos.

Supongo que han visto, o leído alguna noticia, el último reportaje sobre la comida en residencias de mayores que ha emitido Antena 3 de la mano de Chicote y Sonsoles Ónega. Los titulares son tremendos, “maltrato en residencias”, “abuso”, tremendo. A esto se le añaden una serie de palmeros que no han visitado una residencia en su vida que lo valoran como “excelente reportaje de investigación”, y una vomitona general de todos ellos sobre el sector residencial, nuestros pobres mayores, cuatro frases robadas de las tazas de Mrs. Wonderful sobre la vejez, el cariño, y “los abuelitos” (por favor, no se refieran al colectivo de mayores como abuelitos, que la vida no es Heidi. Eso sí que me parece despectivo), y la conclusión de que las residencias están gestionadas por ladrones, piratas, asesinos, genocidas, psicópatas y demás gente de mal vivir. Luego se acaba el programa, empieza el aspersor de crítica en redes sociales en modo “pues a mí”, y la gente empieza a contar cosas en primera persona que otros comparten y ya tenemos la tormenta perfecta.

Miren, ya está bien. Es una vergüenza lo que están haciendo con el sector residencial. Una injusticia porque, ¿saben qué?, meten en el mismo saco a quien lo hace bien y a quien lo hacen mal. Por no hablar de que generan sus cinco minutos de fama en televisión y después no hacen nada, se la sopla. Saltamos a otro drama y a los viejos que les den hasta la próxima campaña de desprestigio. Hipocresía pura.

Para que no me malinterpreten y no ser carne de experto en frases motivacionales resumo mi postura:

1- La mayoría de las residencias de este país hacen un esfuerzo brutal en prestar un servicio de calidad a pesar de la situación a la que se ven sometidas socialmente.

2- El sector hace una contribución social tan grande que, si cerrara, crearía el caos social.

3- Hay residencias que lo hacen mal y a estas hay que denunciarlas. Pero en los juzgados, no en la tele para salir cinco minutos maquillada/o como una puerta.

4- La mejora del sector pasa por una dignificación de sus servicios, un reconocimiento a su labor y una estimación justa de precios y prestaciones.

5- La excepción no es la regla y, si hay muchas excepciones, habrá que pensar si el modelo es sostenible.

Pero esto no importa demasiado en general, gusta más la crítica y el drama. Sin medir las consecuencias. De saque hay dos consecuencias tremendas. La primera es que habrá quien tenga familiares en residencias que funcionan bien, la mayoría, o quien quiera ingresar en una porque es la mejor opción, porque muchas veces lo es, que ahora estará con mucho miedo, pensando que ingresará en un campo de concentración. La segunda es que habrá quien pensaba trabajar en este sector y que ahora no quiera, lastrando aún más un problema endémico como es el personal.

Otra cosa que me da mucha rabia es que lo lidere Chicote, que es un tipo que siempre me ha caído especialmente bien, y que tendría que saber el peligro de hacer crítica común de casos particulares. A Sonsoles la entiendo más, si te fichan como estrella y tu programa no funciona, sólo te queda hacer ruido, pero en fin, no es el camino.

Chicote es hostelero y jugador de rugby, dos razones que deberían empujarle a la prudencia. Como jugador de rugby ha sufrido, hemos sufrido, la crítica despiadada a un deporte que sólo sale en la tele cuando nos pegamos, alguien se lesiona o hay alguna imagen impactante y agresiva. Luego toca salir a defendernos, a explicar que esto no es así y a confiar en que las apariciones de Jaime Nava, gracias sinceras, bajen el nivel de crítica de que somos un deporte de animales, cuando lo que somos es un deporte integrador. En el camino perdemos la oportunidad de que muchos niños y adultos se incorporen porque han visto la salvajada en televisión. Esto lo hemos sufrido, Alberto, no lo repliquemos en otros ámbitos.

También es hostelero y tiene un programa que evalúa, crítica y luego mejora servicios de restauración. Imagínense que el programa sólo sigue la parte chunga, donde saca cucarachas, alimentos que llevan en el frigo desde el pleistoceno, y cocineros que no se lavan las manos desde 1987. Imagínense que el restaurante está en Puertollano. Por último imagínense que montan un programa que se llame “Ciudad Real nos intoxica: la trama hostelera que está matando a los castellano-manchegos”. Entre los invitados un señor que tuvo una intoxicación real porque el restaurante no lo hizo bien, y una cuadrilla entera que tuvo un apretón porque se pusieron ciegos de duelos y quebrantos y prefieren quejarse antes que asumir que son unos tragaldabas, y dos o tres que no pintan nada pero tienen que opinar para que les vuelvan a llamar. La conclusión es que todos los bares de Ciudad Real son un asco, que cocinan gato podrido y que explotan a todos sus trabajadores. Con un poco de suerte acaban solicitando el cierre de la hostelería en toda la provincia. ¿Se lo imaginan? Pues algo parecido está pasando con las residencias.

Miren, ¿quieren hacer labor de investigación? Hagan esto de las cocinas en una muestra representativa de residencias, de diferentes tamaños y propuesta asistencial, que no son todas iguales, y cuéntenos el resultado del estudio. También pueden leer alguno de los cientos de estudios que ha desarrollado Aitor en Gerokon, en los que se desglosan costes e inversión pública en el sector, que igual se sorprenden de cómo tratan a este sector las arcas públicas. O que investiguen cómo, por qué y de donde salen las últimas críticas personales a ciertas residencias. Eso es labor e investigación. Quizás lleguen a la conclusión de que estamos pidiendo al sector una gallina gorda que pese poco.

Mientras tanto lo que sí pueden hacer es visitar más a sus mayores en vez de escribir en Twitter, por ejemplo. Llevarlos a comer, a tomar un vino y un pincho si pueden, o a sentarse con ellos si no pueden. Eso pueden hacer.

O también quejarse de que los medios hagan campañas de digitalización, de inclusión de los mayores, de fotos con viejos como si fueran los monos de Gibraltar, mientras, por ejemplo, la banca sigue reduciendo horarios de atención y se plantea retirar las cartillas físicas porque ya no hacen falta. A los mayores sí les hacen falta, y mucha, es su excel contable, pero a ustedes les da igual. Mejor criticar a las residencias, que no se quejan, que a los bancos, claro.

Para cerrar, que llevo un 2023 enfadándome con todo y no me gusta, ¿Cuál es su propuesta de solución para el tema de las residencias?, ¿cómo se mejora esto?, ¿ya tienen la solución?, ¿o sólo tienen la bilis? Encantado de que comenten soluciones, todos ustedes, Chicote y Ónega incluídos. Por mi parte, si les interesa, estaré encantado de contarles experiencias, ideas de solución o lo que necesiten pero, por favor, enfádense con criterio.

Sean buenos pero, sobre todo, sean felices. Y no vuelquen sus frustraciones en el primer tema que les pongan delante, que los gota a gota, agotan.


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