• miércoles, 17 de abril de 2024
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Opinión / Tribuna

Juan Carlos Unzué y Koldo García, la cara y la cruz de Navarra

Por Manuel Sarobe Oyarzun

Viendo el pelaje de los personajes que Navarra aporta a la política nacional, me pregunto si una comunidad con tres prestigiosas universidades de cuyas aulas salen las generaciones más preparadas de la historia no merecería estar mejor representada. 

Y es que los puestos de responsabilidad -al igual que sucede con los altos funcionarios de la Administración foral, como denuncia Comptos- se cubren anteponiendo simpatías personales a mérito y capacidad. Veámoslo.

Ione Belarra, con más hechuras de combativa líder estudiantil que de ministra del Reino de España, accedió a tan importante magistratura con unas efímeras colaboraciones en un par de onegés por todo currículum. Fue su amistad con Irene Montero, compañera de facultad, la que la aupó al cargo. Belarra apadrinó la Ley de Vivienda que, con una demanda habitacional disparada, ha reducido un 30% la oferta de pisos de alquiler al limitar la renta y aumentar la inseguridad jurídica ralentizando los procedimientos contra los okupas. La otra norma estrella de su formación fue la chapucera ley del sí es sí, que acabó excarcelando a los violadores de aquellas mujeres que decía defender. La pamplonesa es, además, secretaria general de Podemos, un partido en las últimas, como acreditaron los comicios gallegos y confirmarán los de Euskadi.

Santos Cerdán León es ese oscuro técnico en electrónica cuyo único mérito fue ser leal a un Sánchez que recorrió España con la banda del Peugeot -¡vaya cuatro!- tras ser defenestrado por su propio partido. Como secretario de organización del PSOE, el milagrés es una máquina de perder elecciones. Sus desdichas empezaron con la moción de censura que descabalgó a los socialistas del Gobierno murciano, lo cual propició el adelanto electoral en Madrid, saldado con una aplastante mayoría absoluta de Ayuso. El PSOE fracasó seguidamente en Castilla y León y en Andalucía, donde cosechó el peor resultado de su historia. La debacle continuó en las autonómicas y municipales, en las que apenas retuvo 3 de las 17 comunidades y 12 de las 52 capitales. El PSOE, no lo olvidemos, también perdió las últimas generales. En Galicia acaban de tocar fondo.

Si yo fuera el PP haría lo posible por mantener en el cargo a este auténtico “destroyer” que está reduciendo el PSOE a cenizas. Añadamos su fiasco como negociador de la Ley de Amnistía, que Junts rechazó. Cerdán es el precursor de esa política suicida para el socialismo patrio consistente en humillarse ante los nacionalistas más radicales -golpistas, malversadores e investigados por terrorismo incluidos- renunciando a sus históricos principios y valores con tal de salvar al soldado Sánchez. Para colmo de males, fue Santos Cerdán quien promocionó a un Koldo García que ha puesto contra las cuerdas al socialismo español. Un partido que aúpa a presuntos golfos mientras expulsa a referentes éticos como Nicolás Redondo tiene los días contados. Aquí se han afanado tanto en blanquear a los proetarras -premiados con la alcaldía de Pamplona- que les están poniendo en bandeja la presidencia del próximo Gobierno foral, ayudados por la mala gestión de María Chivite. 

Nos queda Elma Saiz, una mujer sobrevalorada. A sus repetidas traiciones a los pamploneses se suman sus pobres logros en el Ejecutivo foral. Como consejera de Economía dejó más parados de los que encontró, a diferencia de lo que aconteció en el conjunto de España y en nuestras comunidades vecinas. Como responsable de Hacienda perseveró en el infierno fiscal instaurado por Uxue Barkos, tan dañino para una Navarra cuya industrialización fue posible merced a una tributación favorecedora del emprendimiento. En 2023 la producción industrial cayó un 3,6% en Navarra, que todavía no ha recuperado los niveles prepandemia. El sector destruyó la friolera de 7.800 empleos. A los nubarrones en Siemens Gamesa, Volkswagen y ArcelorMittal se añade la pérdida de atractivo de nuestro incomunicado Reyno para los nuevos inversores. Madrid también nos está robando la merienda en este ámbito implementando las políticas que antaño nos encumbraron. En economía nada sucede por casualidad. Me pregunto para qué diablos queremos el Régimen Foral, si no sabemos utilizarlo en nuestro beneficio.

Pero no todo conduce al desánimo. Reconforta que, en medio de tanta mediocridad, el Congreso de los Diputados recupere la dignidad de la mano de un ciudadano grande llamado Juan Carlos Unzué Labiano, que compareció para afear el desinterés de la clase política por los enfermos de ELA. Un sufrido colectivo abandonado por un Gobierno que se niega a aprobar una ley con un coste de 38 millones, mientras condona 15.000 millones de deuda a Cataluña para comprar siete votos con los que investir a Pedro Sánchez. 

Unzué y García, exporteros de Osasuna y del Rosalex, respectivamente, personifican la cara y la cruz de una Navarra cuya sociedad civil madruga cada día para formarse y trabajar ansiando salir adelante, a pesar de una casta gobernante que solo mira por y para sí.


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Juan Carlos Unzué y Koldo García, la cara y la cruz de Navarra