• sábado, 20 de julio de 2024
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Opinión / Tribuna

Son los de la ‘mani’, aunque ahora se vistan de Armani

Por Manuel Sarobe Oyarzun

La semana pasada Pamplona volvió a acoger, un año más, el Aberri Eguna organizado por EH Bildu, que en esta ocasión destiló un cierto aroma electoral.

Los actos del Aberri Eguna en Pamplona se iniciaron con una manifestación encabezada por una gran bandera de Macedonia del Norte y otra de la Comunidad Autónoma Vasca, hecho que invita a la reflexión, ahora que se acercan los comicios. Para ser parlamentario foral -o incluso presidente de Navarra- solo se exige ser español y mayor de edad, lo cual no parece justo teniendo en cuenta que para devenir funcionario hay que aprobar una dura oposición que garantice que los candidatos reúnen el mérito y la capacidad necesarios para el cargo. Que se lo pregunten a las enfermeras que se dejaron la piel en la última OPE, y que sólo aprobó el 13,70 % de ellas.

No se entiende que una Administración tan profesional pueda llegar a ser dirigida por quienes no saben hacer la O con un canuto, de ahí que los aspirantes a gobernarnos deberían acreditar también unos conocimientos mínimos. Los hay que caerían a las primeras de cambio. Imaginen que empezamos por los símbolos y pedimos a los presidenciables que dibujen nuestra bandera. No parece una prueba especialmente complicada, pero Laura Aznal, por ejemplo, no la superaría.

El Aberri Eguna sirvió para constatar, una vez más, la gran estafa del nacionalismo vasco, que continúa invocando sin rubor la soberanía, cuando son precisamente ellos quienes representan la mayor amenaza para la nuestra al pretender que Navarra deje de ser un sujeto político capaz de autogobernarse para quedar relegada a un herrialde más de Euskadi. Algo en lo que ni ellos mismos acaban de creer, como lo demuestra el hecho de que no convocaran el referéndum al efecto previsto en la disposición transitoria cuarta de la Constitución cuando tuvieron mayoría para hacerlo.

La cita se revela cada año más anacrónica. Apenas hay ya proclamas a favor de la  independencia. Y es que el apoyo a dicha quimera marca mínimos históricos en una Euskadi que vive muy cómoda sacando tajada de un Estado al que continuamente menosprecian, mientras en Cataluña, después de la que liaron, el ‘no’ a tal pretensión supera claramente al ‘sí’. Nunca antes ha sido tan patente la desconexión entre las apolilladas prioridades del mundo batasuno y los anhelos de la ciudadanía. Aquí inquieta bastante más el futuro de la Volkswagen, por ejemplo, que la república confederal vasca. Apuesto a que incluso en los territorios más comanches como Alsasua desasosiega más algo tan aparentemente banal como la falta de pediatras que las ensoñaciones abertzales. El nacionalismo continúa enredado en sus mitos y leyendas mientras el pueblo madruga cada mañana pensando en las cosas de comer. Lo mismo sucede en Cataluña, que está padeciendo a estas alturas una gravísima sequía, ante lo cual Pere Aragonès ha decidido ¡proponer un nuevo referéndum de autodeterminación para 2024! Los nacionalistas son así.

Sorprende, por cierto, la franqueza con la que Otegi reconoció todo lo que Navarra aportaría a su ansiada Euskal Herria; dimensión histórica y territorial, el Estado que fue, la linguae navarrorum … lo cual deja al descubierto las carencias de una Euskadi sin el Viejo Reyno y explica su obsesión por anexionarnos.

Dijo el exetarra guipuzcoano que Navarra será lo que los navarros quieran. Si eso es así, me pregunto a qué puñetas vino tanto foráneo. Qué pintaban aquí los antisistemas de la CUP, los golpistas de ERC, los gallegos del BNG, los norirlandeses del Sinn Féin… Y un tal Michael Forrest, representante del FLNKS de Kanakia, una colectividad territorial formada por un grupo de islas y archipiélagos de Oceanía, entre el mar del Coral y el Pacífico Sur, a 17.295 kilómetros de Pamplona, en cuyos tres últimos referéndums por la independencia, por cierto, ganó el ‘no’….

Conmueve ver cuánta gente se preocupa por nuestro futuro. Una prueba más de la atávica pulsión invasiva del nacionalismo vasco y de sus folklóricos mariachis que evidencia el poco respeto que tienen por los navarros, a quienes siguen considerando ciudadanos de segunda necesitados de un hermano mayor que los tutele. ¿A alguno de ustedes se le ocurriría decirles a los vascos, catalanes, gallegos, irlandeses o canacos qué han de hacer en su respectiva casa? Pues eso. Extraña, por cierto, que ante tanto embajador no se diera cancha a Joseba Asirón, el candidato anfitrión al que, por razones que no alcanzo a imaginar, silenciaron como a Asurancetúrix.

La intervención más desafortunada corrió a cargo de Laura Aznal, la cabeza de lista de EH Bildu al Parlamento. Y es que hay que ser muy desmemoriada o tener muy mala fe para afirmar que fueron “las élites” las que hace 40 años aprobaron un Amejoramiento del Fuero, “robándonos la voz para decidir nuestro propio futuro”.  

Conviene recordarle a Aznal que la Ley Orgánica 13/1982, de 10 de agosto, de reintegración y amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, que regula las instituciones en las que descansa nuestro autogobierno, fue aprobada en el Parlamento Foral provisional por los legítimos representantes del pueblo navarro, con 49 votos a favor (los de UCD, PSN-PSOE, UPN y Partido Carlista)  y  5 en contra (PNV y EE, cómo no).

Conviene que la gente sepa que los 16 parlamentarios restantes (los de Herri Batasuna y las agrupaciones electorales afines de Amaiur) optaron por ausentarse de tan transcendental sesión parlamentaria, dejando así sin voz, por voluntad propia, a su parroquia.

Conviene también recordar a la bildutarra que por aquellas fechas sí había quienes pretendían robar la voz de los navarros, pero que no se trataba de ninguna élite sino la banda terrorista ETA, apoyada por los suyos, que ese año en concreto asesinó a 41 inocentes.

Y conviene no olvidar, por último, que fue su abyecto compañero Adolfo Araiz Flamarique quien ideó la ponencia Oldartzen que abogó por socializar el sufrimiento matando a los políticos democráticamente elegidos que no se arrodillaron ante ETA. A ellos, más que la voz, les robaron la vida misma.

Es decepcionante que a una Bakartxo Ruiz que se escapa del Parlamento Foral sin responder a la pregunta de si matar estuvo mal que le espetó Consuelo Ordóñez, le suceda otro guiñol que no evidencia intención alguna de cortar las amarras que atan al mundo abertzale con su siniestro pasado, ni de abrazar de una vez por todas los valores democráticos. Tan decepcionante como que los amorales herederos de ETA sean -y vayan a serlo nuevamente- los compañeros de viaje elegidos por María Victoria Chivite Navascués para gobernarnos. Así nos va.

No me resisto a concluir este escrito sin mencionar los acerados dardos que Andoni Ortuzar, presidente del EBB del PNV, lanzó ante su parroquia a los reunidos en Pamplona: “No os dejéis engañar como incautos -les dijo-. Ahora parece que nunca han roto un plato. Ya no se cortan el flequillo con una motosierra -no sé si esto es aplicable a Aznal- y han guardado el forro polar y el palestino en el armario para ponerse chaquetas de diseño, pero son los de la ´mani´, aunque ahora se vistan de Armani”; “Que no os la den con queso”, remachó. Insuperable, Ortuzar.


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Son los de la ‘mani’, aunque ahora se vistan de Armani