El científico nacido en Petilla de Aragón dejó escrita en 1898 una de sus reflexiones más conocidas sobre el esfuerzo y la capacidad de transformar la inteligencia. Años después recibiría el Premio Nobel de Medicina.
La figura del célebre guerrillero de Idocin sigue encarnando el espíritu indómito de la Comunidad Foral. Su liderazgo al frente de la División de Navarra convirtió los valles forales en una trampa insuperable para los mariscales de Napoleón.