• viernes, 19 de julio de 2024
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COMERCIO LOCAL

Así se hacen Las Tres ZZZ, las botas de vino de Pamplona que todavía se fabrican como antaño

El primer taller estaba ubicado en la calle Comedias y actualmente, se encuentran en el Paseo Mendiluce de Pamplona. 

Taller artesanal de las botas de vino 'Las Tres ZZZ' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Taller artesanal de las botas de vino 'Las Tres ZZZ' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Las botas de vino no pasan de moda y, más allá de San Fermín, son muchos los que disfrutan del buen sabor del vino dentro de estas botas. Las más conocidas en Navarra y en el mundo entero son 'Las Tres ZZZ', que las fabrican artesanalmente desde 1873. 

Las Tres ZZZ tiene origen cuando Eusebio Iglesias fundó la Botería Iglesias en el siglo XIX. Unos años más tarde, entró como aprendiz Gregorio Pérez, que llegaba de Huesca con 14 años. Tras unos años, Eusebio vendió a Gregorio el negocio, que fue incrementando sus ventas por las innovaciones introducidas que aumentaron la fiabilidad de las botas. 

En 1914 nacieron sus tres hijas, Caridad, Carmen y Pilar, las cuales solían llamar las tres zagalas. Así, Gregorio pasó a llamar al negocio Las Tres ZZZ. Poco a poco la empresa fue a más e incluso se llegó a hacer famosa por el libro 'Fiesta' de Hemingway en el que la nombraba porque el mismo siempre utilizaba botas de vino para ir a pescar. 

El taller de Las Tres ZZZ comenzó en la calle Comedias, en un local que llegaba hasta la Plaza del Castillo. Después, se llevaron el taller a la calle del Carmen, que se quedó pequeño y finalmente se asentó en torno a 1970 en el Puente Miluce de Pamplona en un taller donde trabajaban 30 personas. 

Imagen de archivo de 'Las Tres ZZZ' Caridad, Carmen y Pilar, las hijas de Gregorio Pérez. CEDIDA
Imagen de archivo de 'Las Tres ZZZ' Caridad, Carmen y Pilar, las hijas de Gregorio Pérez. CEDIDA

El negocio de Las Tres ZZZ lo lleva ahora la cuarta generación de la familia Pérez y el local, que es más pequeño, sigue manteniendo la misma esencia que hace 50 años. Máquinas y métodos artesanales para fabricar más de 10.000 botas de vino al año. Un 40% de lo que producen lo exportan a países internacionales como Asia, Australia o Latinoamérica

Las botas de vino se suelen asociar con la fiesta y San Fermín, pero anteriormente había costumbre de llevarla a todos lados. "Se usaba para trabajar y mientras almorzaba bebía de mi bota. Ahora, ha cambiado el consumo y el uso", detalla Héctor Pérez, gerente de Las Tres ZZZ.

Otro uso muy común es usarla en el monte gracias a su comodidad, flexibilidad y sostenibilidad. "Las botas de látex permiten que puedas meter cualquier tipo de bebida. Una bota es muy útil y te puede durar más de 15 años si está bien cuidada", explica. 

El proceso de fabricación de una bota de vino en Las Tres ZZZ puede tardar unos 20 días y comienza con la llegada de las pieles de cordero curtidas de forma natural. En concreto, llegan de un curtidor de Estella. Se dejan a remojo unas 8 horas y después se cortan con una moldeadora, que es la que da la forma de pera u otra cualquiera. "Después, se repastan para que las caras coincidan y se hacen tres cosidos. Un primero, un segundo que le da forma de barriga para que no quede recta y un tercero en donde se pone la trenza en la costura que permite aguantar después", cuenta Héctor Pérez. 

Taller artesanal de las botas de vino 'Las Tres ZZZ' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Taller artesanal de las botas de vino 'Las Tres ZZZ' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Una vez está cosida, se remoja en agua caliente para después darle la vuelta de forma más fácil. Se dejan un día colgadas para que cojan la forma en un primer secado. Al día siguiente, se vuelven a colgar durante unos 8 o 10 días. "Ya después se marcan con nuestro logo". Este proceso se realiza con una máquina que tiene más de 100 años.

Tras completar este proceso, se separan las botas por tamaños o calidad de piel. En este momento, se pueden realizar dos tipos de botas. La llamada 'pez', en la que se impregna con una resina que se une con aceite de oliva virgen extra a 120 grados y se impregna haciendo énfasis en la costura. Después, se le pone el tapón y se deja enfriar. 

"Una vez fría se le hace el atado, se aprieta y se le pone un collar. Después, hay que pasarla por un honor y asegurarse de que está perfecta", completa el gerente de Las Tres ZZZ. Una vez terminada, ya está lista para embolsar y enviar. En cuanto a las botas de vino de látex, se mete ese tipo de plástico dentro de la bota. "Es un plástico que tiene que estar aprobado por sanidad", añade Héctor Pérez. 

La elección entre la pez y la de látex es simple y depende del uso que se le vaya a dar. "Alguien que está acostumbrado a usar botas de vino y le va a dar un uso continuado, aconsejamos la pez. Si va a ser la primera vez y no sabe el uso que le va a dar recomendamos la de látex", añade Héctor Pérez. La pez tiene esa característica que le da un sabor al vino diferente, pero en la de látex se puede meter cualquier tipo de bebida

En el taller de Las Tres ZZZ trabajan actualmente cinco personas y las semanas están distribuidas en función al proceso de fabricación de las botas. Los lunes cortan pieles y cosen. Los martes también se cose y se pone pez. Los miércoles se cose y los jueves se terminan las botas. Los viernes se vuelven a cortar pieles

Taller artesanal de las botas de vino 'Las Tres ZZZ' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Taller artesanal de las botas de vino 'Las Tres ZZZ' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Entre los trabajadores se encuentra Conchi, una mujer que lleva 35 años en la empresa fabricando las conocidas botas de vino. "Los demás llevamos 10 años más o menos, a mí me eligieron como gerente cuando se la cuarta generación se quedó con Las Tres ZZZ". 

Durante las fiestas de San Fermín descansan, aunque están convencidos que tendrían muchas visitas y no solo de pamploneses o pamplonesas. "Hay una gran cantidad de gente extranjera que nos escribe preguntando sobre las botas y que quieren ver la fábrica", detalla Héctor Pérez. Aunque durante el resto del año se pueden realizar visitas si se avisa con antelación

Taller artesanal de las botas de vino 'Las Tres ZZZ' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Taller artesanal de las botas de vino 'Las Tres ZZZ' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

San Fermín es cuando más botas se distribuyen, pero durante el resto del año hay todo tipo de compradores. "Mucha gente de aquí que vive en otros países quiere llevarse para tener de recuerdo. También, muchos extranjeros que quieren regalar o que tienen alguna vinculación con las fiestas", explica. También, otros envían sus botas para reparar

Las botas de vino van desde el medio litro hasta de 20 litros. Esta última la han fabricado recientemente para unos mexicanos y la diferencia de tamaño es considerable. 

Comparación de una bota de vino de 20 litros con otras dos más pequeñas. CEDIDA
Comparación de una bota de vino de 20 litros con otras dos más pequeñas. CEDIDA

La bota de vino de pez hay que guardarla aplastada y que no le de la luz. Aun así, en ambos tipos de botas, hay que proteger la piel. Desde Las Tres ZZZ suelen aconsejar pasar por encima de la bota con la parte interna de la piel de plátano ya que va a conseguir hidratar y protegerla. 

Un aspecto que destacan aquellos que beben en botas de vino es el placer que causa el sabor de la bota, que se debe a factores físicos como la presión que se le da a la bebida o la oxigenación. 


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