Las vacaciones de verano suelen asociarse de forma automática a periodos de descanso y desconexión. Sin embargo, la realidad demuestra que muchas personas regresan a la rutina laboral con la frustrante sensación de no haber conseguido parar realmente. Ante este escenario, especialistas en Psiquiatría y Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra (CUN) han lanzado una serie de advertencias clave, recordando que cambiar de lugar de residencia o de contexto geográfico es totalmente insuficiente para combatir el estrés y animan de forma directa a proteger el sueño y reducir la hiperconectividad durante este verano.
“Hay personas que cambian el escenario, pero no la forma de vivir”, argumenta de forma tajante el doctor Enrique Aubá, especialista en Psiquiatría de la CUN. Según detalla el experto, el verdadero peligro no radica en sufrir un estrés puntual, sino en la ausencia prolongada de pausas reales durante largos periodos de tiempo. El cuerpo humano está biológicamente preparado para activarse, pero no para no detenerse nunca. Por ello, los facultativos insisten en que el auténtico descanso estival no consiste únicamente en dejar de trabajar unos días, sino en aprender a convivir con menos prisa, rebajar las altas expectativas vacacionales y obligarse a dejar espacios vacíos para la calma. "No se trata solo de descansar, sino de cansarse menos", sentencia Aubá.
La trampa de la hiperconectividad: recuperar el control de la atención
Uno de los frentes más críticos señalados por los expertos de la clínica navarra es la gestión de los dispositivos tecnológicos móviles durante el periodo estival. La doctora María Vallejo, especialista en Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, alerta de que la exposición continua y desregulada a las pantallas de teléfonos y tabletas dificulta gravemente la atención y favorece una preocupante sensación de dispersión mental.
Para la psiquiatra, desconectar de forma eficaz no consiste simplemente en apagar un aparato tecnológico, sino en ser capaces de recuperar de manera activa el control de nuestra propia atención. Por este motivo, la especialista aconseja fijar y reservar momentos del día totalmente libres de dispositivos electrónicos, priorizando bloquearlos de forma absoluta durante las comidas familiares, las conversaciones cara a cara o las horas previas al sueño nocturno.
Vínculos con intención y el reloj biológico de los más jóvenes
El verano también emerge como una ventana idónea para robustecer las relaciones personales y de pareja, aunque los médicos avisan de que disponer de más jornadas libres no se traduce automáticamente en una vinculación afectiva real. El doctor Adrián Cano, codirector del Departamento de Psiquiatría y responsable de la Unidad de Diagnóstico y Terapia Familiar de la CUN, recuerda que "más tiempo juntos no siempre significa más conexión", puesto que conectar con los seres queridos requiere de una intención clara, presencial y afectiva.
Finalmente, el informe médico de la clínica pone el foco de atención en las pautas específicas para proteger a los menores de la casa durante el verano:
- Horarios de sueño estables: Se recomienda mantener horarios de sueño relativamente estables para los más jóvenes. La doctora Ana Catalán, especialista en Pediatría, recuerda que los cambios bruscos de horarios alteran el reloj biológico y pueden dificultar el sueño nocturno.
- Exposición a la luz natural: Los expertos aconsejan favorecer de forma activa la exposición a la luz natural durante el día.
- Límite tecnológico antes de dormir: Es fundamental limitar por completo el uso de pantallas al menos media hora antes de acostarse para favorecer un descanso de mayor calidad.
- Fomento de actividades presenciales: Los pediatras recomiendan potenciar las actividades al aire libre, la lectura en papel y los encuentros presenciales con amigos y familiares.
Informa el equipo de psiquiatras que el verdadero valor de las vacaciones no está en llenar la agenda de actividades de forma obsesiva, sino en recuperar hábitos saludables como conversar sin prisas, respetar el descanso nocturno, dedicar tiempo a las personas cercanas y reservar espacios para el silencio y la reflexión. El verano, concluyen desde la CUN, debe ser una oportunidad para aprender una forma de vida mucho más equilibrada.