En tiempos donde las grandes superficies amenazan con apagar la vida comercial de las localidades navarras, en el corazón de Aoiz hay un rincón que sigue resistiendo a base de trato humano, paciencia y mucho oficio. Al frente de la tienda de alimentación Maskarita se encuentra Ismael Tellechea Reta, quien a sus 55 años cumple una década detrás del mostrador ofreciendo mucho más que comida: un punto de encuentro diario para todos sus vecinos.
Pese a los vaivenes económicos de los últimos tiempos y el impacto que supuso la apertura de un gran supermercado en la entrada de la villa, Ismael ha encontrado en su ubicación céntrica y, sobre todo, en la excelencia de sus productos la fórmula perfecta para mantenerse a flote y mirar al futuro con optimismo. Su gran producto estrella no deja lugar a dudas: el codiciado pan de masa madre de Ochagavía, que atrae a clientes de toda la zona.
"El pan de Ochagavía y la ubicación en el centro me han salvado"
Ubicado en una zona privilegiada del pueblo, junto al juzgado, el registro y el aparcamiento municipal, Ismael reconoce que la cercanía es su mejor escudo frente a las grandes cadenas.
Sin embargo, el verdadero secreto del éxito de Maskarita reside en lo que hay en sus estanterías. El comerciante marca la diferencia apostando fuerte por el producto artesano local: desde los cotizados panes "cabezones" y tajas (término tradicional que se utiliza para referirse a la hogaza grande de pan de pueblo,) de Ochagavía —elaborados con largas horas de fermentación natural— hasta repostería artesana de Espinal, rosquillas, txaltxigorris, bombas y encargos especiales de tartas de hojaldre.