La presidenta de Navarra, María Chivite, ha vuelto a utilizar este sábado el argumento de la "ultraderecha" para cargar contra sus adversarios políticos. Desde el Comité Federal del PSOE, celebrado en Fuenlabrada, ha criticado el acuerdo electoral entre UPN y PP mientras su propio Gobierno depende del apoyo de EH Bildu y de sus socios de izquierda.
Chivite ha pedido "hacer reaccionar" a la ciudadanía ante las elecciones generales del 29 de noviembre, una cita que ha calificado de "decisiva". La dirigente socialista ha acusado a UPN de "acercarse a Vox" y ha advertido de que "la derecha está dispuesta a entenderse con la ultraderecha para alcanzar el poder".
La presidenta navarra ha insistido en la necesidad de defender las instituciones frente a quienes, a su juicio, pretenden "dar pasos atrás". También ha hablado de polarización y ha defendido un modelo político que "sitúa a las personas en el centro".
Sin embargo, las advertencias de María Chivite contra la ultraderecha contrastan con los acuerdos políticos que han permitido su continuidad al frente del Gobierno de Navarra. La socialista gobierna en coalición con Geroa Bai y Contigo-Zurekin, mientras mantiene a EH Bildu como socio parlamentario fundamental para sacar adelante sus principales iniciativas.
La formación abertzale, heredera de una tradición política vinculada a la izquierda radical vasca, continúa defendiendo reivindicaciones relacionadas con los presos de ETA. Pese a ello, el PSN ha normalizado sus acuerdos con EH Bildu tanto en el Parlamento de Navarra como en otras instituciones de la Comunidad Foral.
Esta circunstancia no ha impedido que Chivite presente ahora el entendimiento entre UPN y PP como una amenaza por su supuesto acercamiento a Vox. La presidenta socialista ha centrado sus críticas en una formación que no participa en el acuerdo electoral alcanzado entre regionalistas y populares.
El pacto entre UPN y PP contempla concurrir conjuntamente a las elecciones generales del 29 de noviembre. Entre sus condiciones figura que UPN encabezará las candidaturas y conservará su autonomía parlamentaria mediante su presencia en el Grupo Mixto del Congreso.
El objetivo de ambas formaciones es concentrar el voto del centro-derecha navarro y ofrecer una alternativa al Gobierno de Pedro Sánchez. El acuerdo no incluye a Vox, aunque Chivite ha utilizado la posibilidad de futuros entendimientos con ese partido para cuestionar la alianza electoral.
La contradicción política resulta especialmente llamativa en Navarra. Mientras la presidenta socialista alerta sobre los riesgos de que la derecha alcance acuerdos con otras formaciones, el PSN mantiene su colaboración con EH Bildu, cuyos votos han sido determinantes para sostener la acción del Ejecutivo foral.
Además, los socialistas navarros han cerrado un acuerdo con el Frente Amplio para concurrir conjuntamente al Senado. Esta alianza reúne al PSN con fuerzas situadas a su izquierda y pretende concentrar el voto progresista ante las próximas elecciones generales.
Así, María Chivite ha convertido la advertencia contra la "ultraderecha" en uno de sus principales mensajes electorales mientras su partido refuerza sus propias alianzas con la izquierda. Un discurso que señala los posibles pactos de sus adversarios, pero evita detenerse en los acuerdos que han permitido a los socialistas conservar el poder en Navarra.
El enfrentamiento político se produce a poco más de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre, en las que Navarra elegirá a sus cinco representantes en el Congreso y cuatro senadores por elección directa. UPN y PP acudirán juntos a las urnas, mientras el PSN ha optado por una candidatura compartida con el Frente Amplio para el Senado.