Nerviosismo y dura ofensiva política en el Palacio de Navarra tras el masivo clamor ciudadano vivido este miércoles en la capital navarra. El Gobierno de María Chivite ha arremetido con dureza contra la multitudinaria concentración convocada por el Movimiento Cívico del Pueblo en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona en solidaridad con Ceuta, llegando a calificar las expresiones y protestas escuchadas en la plaza como "el mayor peligro para la democracia hoy en día en Navarra y en España".
A través de su portavoz, Javier Remírez, el Ejecutivo foral ha tratado de deslegitimar la movilización asegurando que, bajo un "pretendido apoyo" a la ciudad autónoma, se escondía un "interés meramente partidista" impulsado por "elementos extremistas". Las duras consignas dirigidas contra el jefe del Ejecutivo central y la propia presidenta foral han escocido de lleno en el seno del Gabinete de Chivite, que ha urgido a emplear "la contundencia del Estado democrático de derecho" para atajar de raíz lo que consideran una "escalada hacia una sociedad con claros déficits de convivencia".
Carga contra UPN y PP por "impasibilidad" ante el malestar social
Lejos de asumir la profunda indignación popular provocada por la gestión de la crisis migratoria y la inseguridad, el portavoz del Ejecutivo ha optado por señalar directamente a los líderes de la oposición. Remírez ha calificado de "muy preocupante" y "lamentable" la presencia de representantes de UPN y el Partido Popular en la movilización, acusando a ambas formaciones de permanecer "impasibles" ante los duros cánticos y de estar "absolutamente subordinados a la estrategia extremista" de la derecha nacional.
En este sentido, el Gabinete de Chivite ha exigido a los dirigentes regionalistas y populares una descalificación explícita de los asistentes a la protesta, al tiempo que confirmaba que la Policía ya ha realizado las primeras identificaciones tras registrarse denuncias y enfrentamientos verbales durante el desarrollo del acto en la Casa Consistorial. El Gobierno foral amenaza así con la vía judicial y policial frente al rotundo descontento callejero que ha situado la gestión del Gobierno de Sánchez y el silencio del Ejecutivo de Chivite en el centro de la diana.
La propia presidenta, en un mensaje publicado en la red social X, ha indicado que "el odio, la intimidación y la violencia no tienen cabida en una sociedad democrática y no pueden normalizarse". "Frente al peligroso avance ultra, más convivencia, más respeto y más democracia", ha dicho la presidenta.