El Gobierno de Navarra no ha conseguido contener el absentismo laboral entre sus empleados públicos pese al considerable crecimiento de la plantilla de la Administración foral. Los últimos datos disponibles sitúan la tasa de absentismo en el 6,11% en 2025, el porcentaje más alto de toda la serie analizada y muy por encima del 3,74% registrado en 2013.
El problema resulta especialmente significativo al observar la evolución de los últimos años. Tras el descenso excepcional registrado durante 2020 y 2021, el absentismo ha encadenado cuatro ejercicios consecutivos al alza: ha pasado del 4,86% de 2021 al 5,20% en 2022, al 5,48% en 2023, al 5,82% en 2024 y finalmente al 6,11% en 2025.
Una escalada que se ha producido mientras el Ejecutivo foral ha seguido ampliando de forma importante sus efectivos. En 2019, año en el que María Chivite llegó a la Presidencia del Gobierno de Navarra, la Administración contabilizaba 26.924 trabajadores. En 2025 ya eran 31.133, lo que supone 4.209 empleados más y un crecimiento del 15,6%.
Sin embargo, ese considerable refuerzo de personal no ha servido para reducir el peso del absentismo. Todo lo contrario. Mientras la plantilla ha aumentado un 15,6% tomando como referencia 2019, el número medio de empleados que se encuentran de baja cada día ha pasado de 1.376 a 1.903, un incremento del 38,3%.
Es decir, el número de trabajadores ausentes ha crecido a un ritmo de más del doble que la propia plantilla durante ese periodo. En 2025, prácticamente 1.900 empleados del Gobierno de Navarra estaban de baja de media cada jornada, una cifra nunca alcanzada anteriormente en la serie analizada.
También la propia tasa deja patente el deterioro. En 2019 se situaba en el 5,11%. Seis años después ha alcanzado el 6,11%, un punto porcentual más y un incremento relativo cercano al 20%. El aumento de efectivos, por tanto, no ha venido acompañado de una reducción de las ausencias laborales.
Las cifras son todavía más llamativas si se amplía la perspectiva. En 2013 el Gobierno de Navarra contaba con 23.804 empleados y una media de 890 trabajadores de baja al día. En 2025 la plantilla ha alcanzado los 31.133 trabajadores, un 30,8% más, mientras que las bajas cotidianas han escalado hasta las 1.903, un 113,8% más.
Así, mientras el número total de empleados públicos ha crecido en torno a un tercio en doce años, el volumen diario de trabajadores de baja se ha más que duplicado.
La situación tiene además una factura cada vez mayor para las arcas públicas. Las retribuciones destinadas a contratar personal para sustituir a los trabajadores ausentes ascendieron a 45.875.139 euros en 2025. En 2019 ese mismo coste era de 27.761.781 euros. En apenas seis años ha aumentado, por tanto, en más de 18 millones de euros, un 65,2%.
Si la comparación se realiza con 2013, el salto es todavía mayor. Entonces las sustituciones costaron 15.666.595 euros. La cifra actual es 2,93 veces superior, de modo que el gasto prácticamente se ha triplicado en doce años. Y se trata únicamente de las retribuciones de los sustitutos, no del conjunto del impacto económico que puede generar el absentismo en el funcionamiento de los servicios públicos.
Otro indicador vuelve a marcar máximos. Cada trabajador del Gobierno de Navarra acumuló de media 21,08 días de absentismo en 2025, la cifra más alta de la serie. En 2021 eran 17,75 días, por lo que también este indicador ha aumentado durante cuatro años consecutivos.
Los datos proceden de una solicitud de información pública presentada por Institución Futuro al Gobierno de Navarra. El propio Portal de Transparencia recoge la petición sobre el absentismo del personal del Ejecutivo, presentada el 11 de mayo de 2026 al Departamento de Interior, Función Pública y Justicia, y consta como resuelta y estimada.
Las cifras no permiten por sí mismas determinar las causas concretas de cada baja, pero sí reflejan un problema creciente de gestión para el Ejecutivo foral. Más trabajadores, más empleados de baja, una tasa de absentismo récord y una factura por sustituciones que roza ya los 46 millones de euros anuales dibujan una evolución que el Gobierno de Chivite no ha logrado revertir.
Institución Futuro ha advertido precisamente de la necesidad de estudiar las causas y de adoptar medidas eficaces de prevención, seguimiento y gestión del absentismo en las Administraciones Públicas, tanto por su incidencia sobre la organización de los servicios como por el coste que termina recayendo sobre los contribuyentes.