El Partido Socialista de Navarra ha vuelto a hacer gala de una evidente doble vara de medir a la hora de fiscalizar las movilizaciones de calle en la capital navarra. La portavoz del PSN en el Ayuntamiento de Pamplona, Marina Curiel, ha salido al paso para exigir explicaciones públicas a los concejales de UPN y PPN por haber acudido a la masiva concentración cívica en apoyo a Ceuta celebrada este miércoles en la Plaza Consistorial. La edil socialista ha tildado la marcha de "acto ultraderechista" e "inaceptable" por las duras proclamas dirigidas contra el presidente Pedro Sánchez y la presidenta María Chivite.
Curiel ha cargado contra la oposición acusándola de "bailar el agua" a la crispación por acudir a una protesta donde se protesto contra Pedro Sänchez. Según la dirigente del PSN de Pamplona, quienes ostentan una responsabilidad pública "deben ser especialmente exigentes con los límites del respeto democrático", reclamando a regionalistas y populares una condena pública para no alimentar lo que califica como una "batalla de trincheras" en la ciudad.
Silencio absoluto ante los homenajes y marchas de la izquierda abertzale
Sin embargo, la vehemencia y el nivel de exigencia democrática que exhiben los socialistas contra la oposición parlamentaria chocan de frente con su actitud ante las actuaciones de sus socios de gobierno. Curiel y la dirección del PSN evitan de forma sistemática exigir explicaciones o pedir condenas cuando los concejales y altos cargos de EH Bildu —formación que sostiene a Chivite en el Gobierno foral y a Asiron en la alcaldía de Pamplona— participan abiertamente en actos de apoyo a los presos de la banda terrorista ETA o en convocatorias que reclaman su amnistía e impunidad.
Este doble rasero busca desviar la atención del masivo descontento popular vivido ante las puertas de la Casa Consistorial. Mientras el PSN criminaliza la presencia de ediles democráticos en una marcha cívica que denunciaba el descontrol migratorio y la inseguridad, ampara sin ningún tipo de reproche el protagonismo de sus socios abertzales en actos que humillan de forma reiterada la memoria de las víctimas del terrorismo en las propias calles de Navarra.