Maniobra política consumada para silenciar el clamor de la calle en pleno día del 'Pobre de Mí'. El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron (EH Bildu), ha decidido finalmente vetar la instalación de la pantalla gigante en la plaza de Yamaguchi para seguir este martes 14 de julio la trascendental semifinal del Mundial entre España y Francia. El Consistorio abertzale ha decidido no habilitar este espacio público escudándose en un polémico informe técnico que desaconseja su colocación, privando de nuevo a miles de pamploneses y visitantes de la oportunidad de teñir la ciudad de rojo y arropar de forma multitudinaria a la selección nacional. Se da la circunstancia de que hace dos años, en un mismo día 14 de julio y con los mismos actos sanfermineros programados, no hubo ningún problema,
De esta manera, Asiron repite la criticada estrategia que ya ensayó en la Eurocopa de 2024. Aunque la oposición municipal —UPN y PP— llevaba semanas exigiendo la colocación de pantallas en zonas céntricas para compatibilizar la pasión por el fútbol con el ambiente sanferminero, el equipo de Gobierno de EH Bildu ha preferido parapetarse detrás de la Junta Local de Protección Civil para evitar el desgaste político de un veto directo e ideológico en el corazón de las fiestas.
La polémica "coartada" del rival y los turistas franceses
El argumento estrella esgrimido por el Ayuntamiento de Pamplona para tumbar la pantalla ha indignado profundamente a los aficionados. El informe oficial de Protección Civil alega que, al ser Francia el contrincante de España y coincidir con unas fechas en las que multitud de turistas del país vecino abarrotan Pamplona por San Fermín, la concentración de personas frente a la pantalla podría derivar en "problemas de orden público".
Esta justificación ha encendido las críticas de la oposición, que acusa a Asiron de utilizar la mera presencia pacífica de visitantes franceses como un pretexto logístico. Además, el documento municipal añade una retahíla de motivos secundarios relacionados con el calor, las tareas de limpieza y supuestos problemas de masificación, a pesar de que la ciudad ya cuenta durante estos nueve días con infraestructuras preparadas para acoger a decenas de miles de personas en eventos de mayor envergadura.
Una marea de apoyo a España que desborda las prohibiciones
La hostilidad institucional de EH Bildu hacia los símbolos nacionales y la selección española no es nueva en esta edición de las fiestas, pero la respuesta de la calle ha desbordado cualquier intento de censura. Durante los cuartos de final disputados el pasado viernes, ante la negativa de Asiron a habilitar un espacio público en el centro, la hostelería privada dio un paso al frente.
Un establecimiento ubicado frente a la Plaza de Toros decidió girar sus pantallas hacia la vía pública, congregando en pocos minutos a miles de aficionados que colapsaron la calzada de forma espontánea. El momento cumbre se vivió cuando esa marea humana cantó al unísono y con orgullo el himno nacional, convirtiendo la calle en una grada improvisada que se hizo viral en redes sociales.
Ese fervor patriótico también se trasladó con fuerza al interior del coso pamplonés durante la Feria del Toro. A pesar de que colectivos radicales vinculados a las peñas abertzales colgaron pancartas insultantes con lemas como "Puta España" y "Puta Selección" en el tendido de sol, la inmensa mayoría del público de sombra reaccionó de inmediato, acallando los insultos cantando en masa el "Yo soy español" y wel "Que viva España", forzando la expulsión de varios violentos que intentaron arrancar una bandera nacional a un joven de forma pacífica.
Asiron promete una pantalla "pasito a paso" solo para la final
Frente a los micrófonos, el alcalde Asiron ha intentado rebajar la tensión asegurando que el Ayuntamiento se limita a "asumir un criterio técnico" para evitar posibles responsabilidades legales. No obstante, en un intento de aplacar el malestar, el primer edil abertzale ha anunciado que sí se instalará una pantalla gigante en caso de que España juegue la final del Mundial.
Sin embargo, esta concesión llega con trampa: la gran final del campeonato se disputará una vez concluidos los Sanfermines de este año, por lo que las banderas y las camisetas de la selección española no coincidirán con el discurrir de las fiestas en el centro de Pamplona, que era el gran temor del entorno de EH Bildu. Por el momento, el Consistorio no ha querido detallar en qué punto se ubicaría dicha pantalla, limitándose a señalar que irán "pasito a paso" y que todavía no han llegado a ese escenario.