Daniel Azcona Zabalza tiene 64 años, es de Pamplona y lleva desde 1998 como torilero de la Plaza de Toros de Pamplona, que ha cumplido más de 100 años. Es el encargado de abrir el conocido como “portón de los sustos”, una de las puertas más simbólicas de las fiestas de San Fermín en la capital navarra.
Azcona nació en el barrio de la Rochapea y desde niño ha estado muy vinculado al mundo del toro. “Nací junto a los corrales del Gas, así que desde pequeñito he estado muy cerca del mundo de los toros. Imagínate”, ha contado.
Durante muchos años corrió el encierro de Pamplona. Sin embargo, un grave percance le obligó a elegir entre seguir en la calle o continuar en la puerta de la plaza. “Tuve un percance muy gordo y dejé la plaza de toros sin torilero. Entonces hubo que decidir entre la calle o la puerta, y me quedé con la puerta porque en esta plaza no puede faltar absolutamente nada, y menos el torilero”, ha explicado.
Daniel empezó a correr el encierro de San Fermín en 1978 y lo hizo hasta 2003. Aquel año sufrió un accidente con toros de Miura el 13 de julio, poco antes de la bajada al callejón. “Se adelantó un toro y vino de frente con un chico cogido. Me dejó inconsciente. Me costó casi un año recuperarme”, ha recordado.
A pesar de que dejó de correr en Pamplona, no ha abandonado los encierros. “Fuera de San Fermín sigo corriendo en diferentes sitios de España como el primer día”, ha asegurado.
Desde 1998 abre el portón de los sustos, una labor que vive con pasión. “Es disfrutar de la fiesta a tope. Es genial. Me gusta lo que hago”, ha señalado. También reconoce que la plaza le ha dado momentos especiales: “Tienes tus momenticos de gloria cuando te sacan el pañuelo y sales al ruedo, o cuando el torero se pone a porta gayola. Es una experiencia muy bonita porque interactúas con ellos. Ya eres un pequeño personaje de esta plaza y de San Fermín”.
Azcona es un gran aficionado taurino y siente especial devoción por Borja Jiménez. “Mi Borjita. Borja Jiménez es un gran amigo. A muerte con él”, ha afirmado. Considera que este año el torero ha tenido mala suerte: “Si no, estaríamos hablando de un figurón del toreo. Ha podido salir por la puerta grande en Madrid y en Sevilla, y se quedó a punto por la espada”.
Una de las curiosidades de Daniel Azcona es su trabajo durante el resto del año. Trabaja en el tanatorio San Alberto. Él mismo lo cuenta con humor. “La gente me decía: ‘¿pero ya saben los toreros dónde trabajas?’. Y yo les decía que sí”, ha relatado entre risas.
También recuerda una anécdota con el maestro Padilla. “Se encendía los cigarros con el mechero del tanatorio. No pasa nada. Es anecdótico. Nunca ha habido ningún problema y sí bastantes risas”, ha contado.
Después de 28 años como torilero, Daniel Azcona asegura que sigue mereciendo la pena. “Es afición y te tiene que gustar mucho. Esta puerta tiene muchísimos novios porque te luces un poco. Chupas cámara durante la corrida en televisión y es un vestido muy especial el que tengo”, ha indicado.
Además, ha explicado que en otras plazas muchos aficionados lo reconocen. “A veces voy a otras plazas y entro como si fuera una figura del toreo para muchos aficionados. Estaremos hasta que el cuerpo aguante, hasta que yo quiera”, ha añadido.
Daniel Azcona es viudo y tiene una hija de 27 años. Ella también vive de cerca San Fermín, aunque con una sensibilidad distinta hacia la corrida. “No se ha perdido un encierro desde hace muchos años, pero no puede ver matar un toro. Viene a las corridas y se da la vuelta cuando lo van a matar”, ha explicado.
Estos Sanfermines van a ser especiales para él porque estrenará un traje nuevo en la plaza. “Al final me han hecho un traje nuevo que voy a estrenar y luego lo donaré a la Meca. El anterior tiene muchos años y mi físico ha cambiado. Ya no me queda como me quedaba antes”, ha señalado.
Además, el domingo 5 de julio va a recibir un premio de la peña Mutilzarra. “Es un orgullo que piensen en mí como personaje de San Fermín, además es la peña que dio el primer paso para recuperar el Riau Riau”, ha concluido Daniel Azcona.