Miles de conductores pasan por ese punto de la autovía del Camino y se encuentran cada día con la misma imagen: unas barreras de plástico rojas y blancas, los accesos cerrados y un edificio detenido en el tiempo. Justo a la entrada y la salida de los túneles del Perdón (en función del sentido del viaje), la antigua estación de servicio de Legarda se ha convertido en una de esas estampas que llaman la atención desde la carretera y dejan una pregunta en el aire: qué ha pasado ahí.
La escena resulta todavía más llamativa porque no se trata de una pequeña instalación apartada o de un negocio escondido en una carretera secundaria. Está en un punto muy visible de la A-12, a apenas 16 kilómetros de Pamplona, y durante años ha formado parte del paisaje habitual de quienes se mueven entre la capital navarra, la zona media y Tierra Estella. Hoy, sin embargo, su aspecto es el de una gasolinera fantasma.
La estación de servicio de Legarda se puso en marcha en febrero de 2008. Lo hizo como un proyecto de cierta envergadura, con instalaciones a ambos lados de la autovía y con un restaurante en sentido Logroño. Detrás había una concesión de 25 años por la que Acciona abonaba al Gobierno de Navarra 36.000 euros anuales, además de una inversión inicial de unos 5 millones de euros para su construcción.
Durante años, aquel complejo ha funcionado como un punto de parada para conductores y viajeros. Pero el proyecto ha terminado torciéndose hasta acabar en cierre. El 29 de mayo de 2025, la estación de servicio de Legarda, que incluía la gasolinera en ambos sentidos de la A-12 y el restaurante en sentido Logroño, presentó concurso de acreedores al alegar pérdidas y una deuda que superaba los 300.000 euros.
Ese paso precipitó el cierre de toda la actividad. Bajó la persiana la propia gasolinera y también el bar restaurante ubicado en sentido Estella, a pesar de que tenía buenos resultados. Su situación quedó arrastrada por el cierre general de la estación de servicio, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo.
El caso dio un nuevo giro a finales de julio de 2025, cuando CCOO denunció públicamente el despido de 11 personas trabajadoras de Estación de Servicio Legarda SLU tras el concurso presentado en mayo. El sindicato puso el foco en la situación de la plantilla y en la responsabilidad de las empresas vinculadas a la explotación de estas instalaciones.
Según expuso CCOO, las responsables de Estación de Servicio Legarda S.L.U. son Acciona Biocombustibles y la propia Acciona, a las que definió como grandes grupos empresariales con presencia en múltiples sectores. El sindicato sostuvo además que la actividad de la estación debería haberse ajustado al contrato de explotación de la gasolinera, que en principio seguía vigente hasta 2031.
La central sindical criticó que una empresa cuya matriz pertenece a un gran grupo energético se mostrara incapaz de afrontar el coste de las indemnizaciones de las personas despedidas. Para CCOO, la responsabilidad última sobre la gestión del negocio recaía en Acciona, y por ello defendió que debía asumir esas compensaciones en lugar de trasladar esa carga a FOGASA.
En esa comparecencia pública, Eva Ciáurriz, secretaria general de la Federación de Industria de CCOO de Navarra, denunció la situación generada con el cierre. “No podemos permitir que Acciona trate de despedir cinco años antes de que se finalice el contrato”, señaló. También reclamó que fuera la empresa la que asumiera las indemnizaciones al considerar que tiene capacidad para hacerlo “debido a sus enormes beneficios”.
Además, CCOO pidió la intervención del Gobierno de Navarra. El sindicato recordó que se trata de una concesión pública para la explotación de la gasolinera hasta 2031 y reclamó una posición clara del Ejecutivo foral ante la situación creada por el cierre, el concurso de acreedores y sus consecuencias laborales.
Mientras tanto, sobre el terreno, lo que queda es una imagen seca y muy visible. Un complejo levantado con una inversión millonaria, en un enclave de paso muy transitado, cerrado a ambos lados de la carretera y sin señales que expliquen a los conductores por qué ya no puede usarse. La gasolinera de Legarda ha pasado en muy poco tiempo de ser un servicio más de la autovía a convertirse en un edificio vacío que sorprende cada día a quienes cruzan ese tramo de Navarra.
El futuro de estas instalaciones sigue abierto. El Gobierno foral podría volver a sacar la concesión a concurso, aunque antes deberá comprobar la situación legal derivada del concurso de acreedores. Hasta entonces, la estación de servicio seguirá ahí, junto a los túneles del Perdón, convertida en una presencia extraña en mitad de la autovía.