• sábado, 18 de abril de 2026
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COCINA

El ingrediente navarro que Karlos Arguiñano mete en sus croquetas y cambia la receta por completo

El cocinero guipuzcoano apuesta por un ingrediente muy ligado a Navarra para dar más sabor, jugosidad y personalidad a una de las recetas más queridas.

Hay recetas que todo el mundo cree conocer hasta que aparece un detalle capaz de cambiarlo todo. Eso es lo que ocurre con las croquetas de Karlos Arguiñano, que ha dado una vuelta a uno de los clásicos más repetidos de la cocina casera con un producto muy ligado a Navarra. El resultado no es una croqueta más: es una versión más intensa, más jugosa y con una cremosidad que se nota desde el primer bocado.

El ingrediente que marca la diferencia es la chistorra. Frente a los rellenos más habituales, el cocinero guipuzcoano apuesta por este embutido para reforzar el sabor de la masa y darle una personalidad distinta. No se trata solo de cambiar un ingrediente por otro, sino de aprovechar su jugosidad y su punto especiado para lograr unas croquetas con más fuerza y un interior mucho más meloso. 

La clave de esta receta está en que la chistorra navarra no actúa como un simple acompañamiento. Aquí se convierte en el centro de la elaboración. Al cocinarse y mezclarse con la bechamel, suelta parte de su grasa y de su sabor, lo que ayuda a crear una masa más sabrosa y con más cuerpo. Ese es el gesto que transforma una receta reconocible en otra mucho más llamativa.

Arguiñano plantea esta receta para cuatro personas y fija unas cantidades muy concretas: 120 gramos de chistorra, 600 mililitros de leche y 60 gramos de harina, además de harina, huevo batido y pan rallado para el rebozado, un diente de ajo, aceite de oliva virgen extra, sal y perejil. Son ingredientes sencillos, pero el resultado final depende de cómo se trabajen en la sartén. 

El primer paso consiste en quitar la piel a la chistorra, desmenuzarla y cocinarla a fuego suave. Es un momento importante porque esa primera cocción define buena parte del resultado final. Si suelta demasiada grasa, la recomendación es retirar una parte para evitar que la masa quede pesada o excesivamente aceitosa. Ahí empieza realmente el truco de la receta.

Después entra en juego la harina, que debe cocinarse bien con la chistorra mientras se remueve para evitar grumos. A continuación se incorpora la leche poco a poco, sin dejar de trabajar la mezcla, hasta formar una masa cremosa. La cocción debe mantenerse a fuego lento durante 20 o 30 minutos, el tiempo necesario para que la bechamel gane textura y absorba todo el sabor del relleno. 

Cuando la masa está lista, toca uno de los pasos que muchas veces decide el éxito o el fracaso de unas croquetas: el reposo. La mezcla debe enfriarse completamente en la nevera antes de manipularla. Solo así se puede formar bien cada pieza y conseguir que la croqueta mantenga su estructura sin perder ese interior suave que busca esta receta. 

Con la masa ya fría, llega el rebozado clásico: harina, huevo batido y pan rallado. Después solo queda freírlas, pero también aquí Arguiñano introduce un pequeño detalle. El chef recomienda calentar abundante aceite y añadir antes un diente de ajo aplastado. Cuando empieza a burbujear, se incorporan las croquetas para que se doren bien por fuera y queden crujientes sin renunciar a una textura cremosa en el centro. 

La receta funciona porque convierte un plato de siempre en algo más apetecible sin complicarlo. La chistorra aporta un sabor profundo, una jugosidad muy reconocible y una consistencia que mejora la masa sin volverla líquida. Es un cambio pequeño en apariencia, pero enorme en el plato. Y ahí está precisamente el atractivo de esta propuesta: en coger una receta popular y hacer que vuelva a sorprender.

Receta de las croquetas con chistorra

Receta: croquetas cremosas de chistorra al estilo de Karlos Arguiñano.
Raciones: 4 personas.

Ingredientes

  • 120 g de chistorra

  • 600 ml de leche

  • 60 g de harina

  • Harina para rebozar

  • Huevo batido

  • Pan rallado

  • 1 diente de ajo

  • Aceite de oliva virgen extra

  • Sal

  • Perejil 

Pasos a seguir

  1. Quitar la piel de la chistorra, desmenuzarla y rehogarla a fuego suave.

  2. Si suelta demasiada grasa, retirar una parte para que la masa no quede aceitosa.

  3. Añadir la harina y cocinarla unos minutos, removiendo bien.

  4. Incorporar la leche poco a poco sin dejar de remover.

  5. Sazonar y cocinar la mezcla a fuego lento durante 20-30 minutos.

  6. Dejar enfriar la masa por completo en la nevera.

  7. Formar las croquetas con la forma deseada.

  8. Rebozarlas en harina, huevo batido y pan rallado.

  9. Calentar abundante aceite con un diente de ajo aplastado.

  10. Freír las croquetas hasta que queden doradas y escurrirlas sobre papel absorbente. 

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