El ascensor es, sin lugar a dudas, uno de los mayores dolores de cabeza económicos para cualquier comunidad de propietarios. Entre las cuotas de mantenimiento mensual, las inspecciones obligatorias y las derramas por averías o modernizaciones, los presupuestos vecinales se resienten cada año. Sin embargo, en el fondo de cada factura existe una pregunta recurrente entre los administradores de fincas y presidentes de portal: ¿realmente era necesaria esa reparación o se están pagando sobrecostes?
El problema del sector arranca en su propia estructura. Históricamente, la misma empresa encargada del mantenimiento preventivo del elevador es la que diagnostica la falla y factura posteriormente los repuestos o las obras de adecuación. Un dilema de intereses donde la comunidad de vecinos, por falta de conocimientos técnicos, acaba firmando presupuestos sin posibilidad de verificar si la intervención es urgente, abusiva o evitable.
Para romper esta inercia y situarse del lado del vecino y no del mantenedor, en Navarra ha comenzado a implantarse un modelo de fiscalización que audita el estado real de los aparatos sin vender ni reparar piezas. A través de iniciativas pioneras en Pamplona como la consultora Ellevatio, técnicos especialistas analizan de forma neutra si las empresas de mantenimiento están cumpliendo con lo firmado en contrato y con la normativa vigente.
"Somos el único técnico en la sala que mira el ascensor por el lado de la comunidad, no por el de quien cobra la reparación", señala Fermín Carroza, impulsor de esta metodología de control. La labor de estos peritajes no es otra que revisar los informes, cotejar los precios de las piezas sustituidas y garantizar que los vecinos no abonen trabajos duplicados o innecesarios.
Tres claves para proteger el presupuesto de la comunidad
A la hora de afrontar el gasto de un ascensor en el edificio, los expertos en auditoría recomiendan tener en cuenta tres aspectos fundamentales para evitar sorpresas en la liquidación de cuentas:
1. Revisión del contrato en vigor: Comprobar con lupa qué piezas y coberturas incluye exactamente la cuota mensual para evitar que la mantenedora facture como "extra" trabajos que ya estaban cubiertos.
2. Custodia de la documentación técnica: Mantener al día el historial de averías, los certificados de inspección y el libro del elevador. Contar con un registro exhaustivo evita que se aprueben sustituciones de componentes que fueron cambiados recientemente.
3. Supervisión ajena a la empresa instaladora: Exigir una segunda opinión técnica imparcial cuando se planteen derramas elevadas para la "modernización" de la cabina o del cuadro de maniobras, contrastando si los presupuestos están ajustados a mercado.