Los vecinos de la víctima, residente en la localidad abulense de Arévalo, trataron de auxiliarla tras escuchar sus gritos de socorro desde el balcón de la casa.
El hombre, que se encuentra en la cárcel por maltrato a la misma mujer, habría vuelto a agredirla brutalmente aprovechando los permisos penitenciarios.
Resulta especialmente doloroso comprobar como la sociedad actual se está “acomodando” a recibir y encajar los asesinatos de violencia de género y sexista con una frialdad y resignación que rozan el sarcasmo.