NAVARRA
El curioso rito de un pequeño pueblo de Navarra que termina con un culpable quemado en la hoguera
Es considerado de forma simbólica como el máximo responsable de todos los males que ha sufrido la localidad durante el año.
Un pueblo de Navarra ha cerrado este domingo sus fiestas pequeñas con una de sus tradiciones más curiosas: la quema del mayo, un rito popular que se mantiene vivo durante todo el mes y que termina con un muñeco ardiendo en la hoguera.
La cita ha tenido lugar en Tierra Estella y ha puesto el broche final a un fin de semana lleno de ambiente, fiesta, gastronomía y actos para todas las edades. La localidad ha reunido a vecinos y amigos en torno a una costumbre muy arraigada, que mezcla fiesta, memoria popular y un fuerte componente simbólico.
El pueblo es Murieta, una localidad de apenas 350 habitantes situada a media hora de Pamplona. Allí, cada año, los vecinos colocan un muñeco relleno de paja en lo alto de un chopo ubicado en el frontón del pueblo. Ese muñeco permanece visible durante todo el mes de mayo hasta que llega el momento de derribarlo y prenderle fuego.
La quema del mayo consiste precisamente en quemar ese muñeco, considerado de forma simbólica como el culpable de todos los males que ha sufrido la localidad durante el año. Entre ellos se incluyen sequías, riadas, tormentas u otros problemas que hayan afectado al pueblo.
La tradición comienza cada año el primer domingo de mayo, cuando los vecinos colocan el muñeco en lo alto del chopo. Desde ese momento, el mayo queda instalado en el frontón como una figura reconocible para todos los habitantes de Murieta.
Allí permanece durante semanas, hasta que las fiestas pequeñas de la localidad marcan el momento de su final. Entonces, el muñeco es derribado y quemado en un acto que se ha convertido en una de las imágenes más esperadas por los vecinos.
La jornada de este domingo ha servido para reunir a numerosas personas en torno a una tradición que forma parte del calendario festivo de Murieta. El rito se vive en el pueblo como uno de los momentos más característicos de sus fiestas pequeñas, que cada año congregan a vecinos y también a amigos llegados desde otras localidades.
La celebración ha formado parte de un fin de semana con distintos actos pensados para todos los públicos. Entre ellos, ha destacado la carrera ciclista de categoría cadete, que ha vuelto a dar ambiente a las calles de la localidad y que ha ganado Enzo Elizburu, del equipo Ulma. Además, el ayuntamiento ha invitado a una 'escudilla' en el frontón, un aperitivo tradicional con frutos secos y bebidas en el frontón.
También han tenido protagonismo las comidas populares organizadas por la asociación juvenil Zurracapote, uno de los puntos de encuentro del fin de semana festivo. La música ha completado el programa con la actuación del grupo Los Tajudos del Norte, que ha ofrecido mexicanas para acompañar el cierre de las fiestas.
La quema del mayo tiene un importante valor simbólico para los vecinos. El muñeco representa una tradición antigua vinculada al mes de mayo, al buen tiempo y a la vida comunitaria del pueblo. Su quema marca el final de una etapa festiva y refuerza una costumbre que Murieta ha sabido conservar con el paso de los años.
La imagen del muñeco ardiendo en el frontón ha vuelto a poner este domingo el punto final a las fiestas pequeñas de la localidad. Murieta ha despedido así un fin de semana marcado por la participación popular, la música, las comidas y el deseo de mantener vivas sus tradiciones.