La plantilla del Real Betis ha vivido este domingo una tarde mucho más larga de lo esperado en Pamplona. Después de empatar ante Osasuna en El Sadar, la expedición verdiblanca se ha quedado prácticamente atrapada en el estadio navarro durante casi cuatro horas por una avería en el avión que debía trasladarla de vuelta a Sevilla.
El encuentro ha terminado sobre las 16.00 horas y el plan del club andaluz pasaba por salir desde el aeropuerto de Pamplona-Noáin a las 17.45 horas. Sin embargo, cuando todavía seguían en el estadio, los jugadores y el cuerpo técnico han recibido el aviso de que el aparato tenía un problema mecánico y que el viaje debía retrasarse.
A partir de ahí, la tarde se les ha hecho eterna. La expedición del Betis ha permanecido en El Sadar desde el final del partido hasta cerca de las 19.30 horas, momento en el que por fin ha podido desplazarse a las instalaciones de Noáin. Es decir, casi cuatro horas después del pitido final, los verdiblancos seguían todavía dentro del estadio rojillo haciendo tiempo.
Durante esa espera, buena parte de la plantilla ha permanecido en los vestuarios comiendo y descansando. Algunos jugadores también han salido a la zona de banquillos mientras aguardaban el visto bueno definitivo para salir rumbo al aeropuerto. La escena ha dejado una imagen poco habitual: un equipo de Primera División, con todo preparado para regresar a casa, obligado a prolongar su estancia en el estadio por un contratiempo aéreo.
En la expedición viajaban además Joaquín Sánchez y Rafael Gordillo, dos figuras muy reconocibles del entorno verdiblanco, que también han vivido esa sobremesa inesperada en Pamplona tras el partido liguero.
Una vez en el aeropuerto de Noáin, la expedición bética todavía ha tenido que seguir esperando casi otra hora hasta el despegue. Allí, un grupo de unos 40 o 50 aficionados ha aguardado la llegada de los jugadores para hacerse fotos y pedir autógrafos. La mayor parte de la plantilla ha atendido a esos seguidores antes de embarcar.
Finalmente, el vuelo ha partido rumbo a Sevilla a las 20.34 horas, cuando su salida estaba prevista para las 17.45. El retraso del vuelo ha sido, por tanto, de casi tres horas, aunque la sensación para la expedición ha sido de una espera todavía mayor, ya que el grupo llevaba desde las cuatro de la tarde pendiente de poder abandonar Pamplona. La llegada a Sevilla estaba prevista para las 21.40 horas tras el despegue de su avión.