Todavía no ha arrancado el campeonato y LaLiga ya firma su primer gran despropósito organizativo de la temporada. El Club Atlético Osasuna se ha quedado sin poder estrenarse en la primera jornada del torneo tras el insólito aplazamiento de su visita a Abanca Balaídos: una plaga de hongos ha dejado el césped del feudo vigués en un estado completamente impracticable y peligroso para la práctica del fútbol.
La surrealista escena deja en evidencia la previsión del club gallego y de la patronal del fútbol a escasas horas del pitido inicial. Tras constatar que la superficie no reunía las mínimas condiciones profesionales, se ha determinado posponer el encuentro hasta el próximo jueves 27 de agosto, trastocando de lleno el arranque de la competición para la expedición navarra.
La "chapuza" del césped vigués ha sentado como un auténtico jarro de agua fría en el seno del vestuario osasunista. El equipo encaraba el debut oficial con la preparación física pico tras semanas de pretemporada, y este contratiempo fuerza a reestructurar sobre la marcha todo el calendario de entrenamientos en Tajonar y la logística de desplazamientos.
Mientras Osasuna paga los platos rotos de una mala gestión ajena, el choque pasa a incrustarse en mitad de la tercera semana de competición, obligando a los rojillos a apretar su calendario por un fallo de mantenimiento que clama al cielo en la máxima categoría del fútbol español.