Ramón Alzórriz ha defendido en el Senado que desconocía cualquier vínculo de Santos Cerdán con Servinabar. Sin embargo, su comparecencia también ha dejado un dato políticamente significativo: el exsecretario de Organización del PSN ha reconocido que mantuvo contacto con Cerdán en los momentos más delicados del caso.
Alzórriz ha asegurado que llamó al exsecretario de Organización del PSOE “para preocuparse” por su situación personal. Con esa explicación, ha tratado de separar la relación humana que mantenía con Cerdán de cualquier conocimiento sobre la supuesta relación de este con Servinabar.
La oposición ha aprovechado ese reconocimiento para insistir en una de las principales debilidades del relato de Alzórriz: su afirmación de que no sabía nada del vínculo entre Cerdán y la empresa en la que trabajó su pareja, pese a la cercanía política y personal que había mantenido con él.
El senador socialista ha negado que esa relación personal implique conocimiento alguno sobre Servinabar. Pero la comparecencia ha dejado una pregunta política abierta: cómo pudo desconocer ese vínculo alguien que formaba parte del núcleo de confianza del socialismo navarro y que mantenía contacto directo con Cerdán cuando el caso ya había estallado.