El Gobierno de María Chivite presentó este miércoles como un éxito de su gestión la futura reducción de la temporalidad entre los docentes públicos de Navarra hasta el 3,4%. Sin embargo, ese porcentaje todavía no existe. Es una previsión que depende de que se completen diferentes procesos selectivos que siguen pendientes y que, en algunos casos, no terminarán como mínimo hasta 2027.
Es el propio Ejecutivo foral el que lo reconoce en la nota con la que ha anunciado dos nuevos decretos relacionados con el empleo público docente. Educación asegura que la temporalidad se reducirá al 3,40% "una vez finalizados los procesos selectivos correspondientes a las ofertas públicas de empleo ya aprobadas", incluidas las aprobadas este mismo miércoles. Es decir, no se trata de la tasa actual, sino del escenario que el Gobierno calcula que alcanzará en el futuro.
Pese a ello, el Departamento de Educación ha utilizado esta cifra para reivindicar su política de estabilización y asegurar que ha mantenido una "línea sostenida" de ofertas públicas durante los últimos años. El mensaje trata así de convertir en balance de gestión el resultado de unas oposiciones que todavía deben celebrarse y resolverse.
Uno de los ejemplos más claros son las 722 plazas docentes para Secundaria, Escuelas Oficiales de Idiomas y Formación Profesional cuyos exámenes están previstos para junio y julio de 2027. Hasta que ese proceso concluya y las plazas sean cubiertas por funcionarios, esas vacantes no pueden considerarse estabilizadas.
Además, buena parte de esas plazas llevan tiempo formando parte de las ofertas públicas del Gobierno. Educación reconoció ya el pasado 2 de junio que 610 de las 722 plazas proceden de decretos de oferta pública de empleo publicados en 2024 y 2025. A ellas se añadieron otras 112 correspondientes a la tasa de reposición, principalmente por jubilaciones.
Por tanto, el anuncio realizado ahora no supone la creación desde cero de 722 nuevas plazas. El Gobierno ha concretado las especialidades y los idiomas de puestos que, en su mayoría, ya habían sido incluidos en ofertas anteriores y que todavía necesitan llegar al concurso oposición de 2027 para quedar definitivamente cubiertos.
La evolución del discurso del propio Departamento de Educación refleja además hasta qué punto el 3,4% es todavía una proyección. El pasado 2 de junio, cuando anunció esas 722 plazas, el Gobierno sostuvo que, una vez cubiertas por funcionarios, la tasa de interinidad estructural alcanzaría el 8%, el objetivo marcado por las instituciones europeas.
Menos de tres meses después, Educación ha reducido sobre el papel esa previsión hasta el 3,4%. Para llegar a esa cifra ya no tiene en cuenta únicamente las oposiciones de 2027, sino el conjunto de procesos derivados de todas las ofertas públicas aprobadas, incluidas las acordadas este miércoles. Por tanto, el porcentaje utilizado para presumir de gestión depende todavía de actuaciones administrativas que no han terminado.
Entre ellas está la nueva oferta parcial correspondiente a la tasa de reposición de 2026, con 355 plazas docentes. Se reparten entre 234 plazas de maestros, 88 de profesores de Secundaria, 13 de especialistas de FP, 11 de Escuelas Oficiales de Idiomas y nueve de inspectores. El Gobierno no ha concretado en esta comunicación cuándo se desarrollará el proceso selectivo correspondiente a todas estas plazas.
La nota también deja una llamativa confusión en las cifras que el Ejecutivo utiliza para defender su gestión. Educación sostiene que desde 2019 ha ofertado 3.694 plazas docentes y, para alcanzar ese número, enumera 679 en 2019, 537 en 2022, 526 en 2023, 401 en 2024, 473 en 2025, 356 en 2026 y otras 722 en los procesos previstos para 2027.
Sin embargo, el mismo Gobierno reconoce que las 722 plazas que coloca en 2027 proceden de ofertas públicas de años anteriores, especialmente de 2024 y 2025. La presentación mezcla así las plazas incluidas en una OPE con las plazas posteriormente convocadas en un proceso selectivo y permite engordar el balance político con puestos que ya habían aparecido en anteriores ofertas. De hecho, en junio Educación especificó que 610 de esas 722 plazas ya procedían directamente de las OPE de 2024 y 2025.
Incluso existe una pequeña contradicción interna en el comunicado. Mientras el Gobierno afirma en varias ocasiones que la nueva oferta de reposición de 2026 está formada por 355 plazas, en el balance final habla de 356 plazas en 2026.
A todo ello se suma que el porcentaje utilizado por Educación se refiere a la interinidad estructural, una medición que no equivale necesariamente al número total de docentes contratados temporalmente que trabajan en los centros. El sindicato STEILAS ha cuestionado precisamente esta forma de medir la temporalidad y aseguró el pasado mes de marzo que el profesorado contratado representaba alrededor del 47% de la plantilla, frente al 12,42% de interinidad estructural que atribuía entonces a las estimaciones del Gobierno de Navarra.
Así, el Ejecutivo de Chivite ha convertido en argumento para defender su gestión una tasa del 3,4% que Navarra todavía no tiene. Para llegar a ella tendrán que culminarse oposiciones pendientes, cubrirse plazas arrastradas desde ofertas de años anteriores y ejecutarse nuevos procesos que acaban de ser aprobados. Una fotografía futura que Educación presenta ya como uno de los principales éxitos de su política de empleo docente.