Una convocatoria promovida por vecinos de Berriozar llama a la ciudadanía a concentrarse el próximo lunes 24 de agosto a las 18:30 horas frente al Ayuntamiento de la localidad, coincidiendo con la celebración del pleno municipal en el que se tratará la agresión sufrida por un grupo de personas en una terraza hostelera.
Bajo el lema "Berriozar no es suya" y carteles que apelan al apoyo a las víctimas frente a los colectivos radicales, los convocantes buscan visibilizar el respaldo de la ciudadanía a los agredidos y reclamar contundencia institucional. La cita pretende llenar el pleno para arropar a los afectados y protestar contra la violencia abertzale en las calles del municipio.
La agresión en el bar Eatalian
Los hechos que motivan esta movilización se remontan a la noche del domingo 19 de julio, durante la emisión de la final del Mundial de fútbol entre España y Argentina. Un grupo de unos diez encapuchados irrumpió en la terraza del bar restaurante Eatalian (conocido como Capriccio) pertrechados con barras metálicas y porras extensibles.
Los atacantes arremetieron de forma organizada contra la mesa en la que se encontraban varios militares destinadaos en el acuartelamiento de Aizoáin junto a otros civiles. La agresión se saldó con seis personas heridas de diversa consideración, entre ellas un militar con una brecha en la cabeza y costillas rotas, y una mujer con fractura nasal, además de abundantes destrozos en el mobiliario del local.
Polémica por la postura del Ayuntamiento y la moción del PSN
La respuesta política a la agresión ha generado un fuerte cruce de acusaciones en el consistorio. El portavoz del Partido Popular en Berriozar, Daniel Cuesta, denunció que la reacción inicial del alcalde, Iker Mariezcurrena (EH Bildu), se centró en señalar la ideología de las víctimas en lugar de condenar sin paliativos el ataque encapuchado.
A la controversia se ha sumado el reciente movimiento del PSN de Berriozar. Aunque los socialistas anunciaron públicamente haber registrado una moción para "condenar" la agresión, el texto oficial presentado por su portavoz, Arantxa Ríos, rebaja el término al de "rechazo absoluto", adaptándose al lenguaje habitualmente empleado por la izquierda abertzale. Esta maniobra semántica ha sido criticada por la oposición a pocos días de que la moción sea debatida en el pleno al que asistirán los vecinos convocados.