• viernes, 22 de mayo de 2026
  • Actualizado 08:08
 
 

POLÍTICA

Sergio Sayas: "Va a costar mucho recuperar el daño causado por los socialistas por su blanqueamiento de Bildu”

El dirigente del PP en Navarra recuerda su etapa bajo amenaza de ETA y critica el papel actual de Bildu en las instituciones.

Sergio Sayas, secretario de Organización del PP en Navarra y diputado en el Congreso por la Comunidad foral, aborda uno de los asuntos que más han marcado su trayectoria política: la relación entre Bildu y su vinculación con ETA y los pactos del PSOE con la izquierda abertzale. Sayas recuerda sus años como concejal en Berriozar, cuando vivió bajo amenaza terrorista y con escolta, y advierte del riesgo de normalizar a quienes, según afirma, formaron parte del entorno que durante décadas condicionó la vida política y social en Navarra. “No estaban allí por hacer política, sino por ejercer el terrorismo”, sostiene al hablar de los presos de la banda.

P.: Tras una extensa militancia en UPN y su actual etapa en el Partido Popular, ¿cómo ha evolucionado su pensamiento? ¿Siente que el cambio de siglas ha transformado sus posiciones políticas o se mantiene en una línea de continuidad?

R.: En cuanto a mis posiciones políticas de fondo, mantengo las mismas convicciones de siempre. Evidentemente, el paso de los años perfila el tono y la experiencia te otorga una forma distinta de enfrentar la realidad. La perspectiva que uno tiene a los 20 años difiere de la que tiene a los 40, simplemente por una cuestión de espacio vital y madurez. Sin embargo, en las grandes líneas maestras, mi pensamiento ha sido siempre coherente. Si me pregunta por la trayectoria que más me ha hecho madurar y donde me he sentido más útil, le diré sin dudar que fue mi paso por el Ayuntamiento de Berriozar; esa experiencia está a años luz de cualquier otra. Allí sentí que mi labor tenía un impacto real, trabajando en un consistorio copado por el nacionalismo más abertzale y por los proetarras, tratando de ofrecer a ese pueblo un futuro basado en la libertad y la esperanza.

P.: Hablamos de una etapa extremadamente convulsa en el ámbito de la seguridad y las libertades. ¿Cómo marcó su vocación política el hecho de vivir bajo la amenaza directa del terrorismo en su juventud?

R.: Fue una época muy dura. Yo vivía con dos escoltas cuando apenas tenía 23 años. Desde los 27 hasta los 34 o 35 años, nuestra vida estuvo condicionada por las amenazas y la protección policial constante. Sabíamos que aparecíamos en los informes de ETA, que conocían nuestra dirección y nuestro piso; aquello condicionó toda nuestra juventud. A pesar de ello, volvería a repetir ese camino exactamente igual, porque era la lucha que de verdad tenía sentido: la lucha por la libertad. Por eso insisto en que el Ayuntamiento de Berriozar fue mi verdadero máster; fue la experiencia que más me ha curtido políticamente.

P.: Resulta paradójico que muchos de aquellos que formaban parte del entorno que usted combatía en Berriozar ocupen hoy puestos de relevancia en EH Bildu y condicionen los gobiernos de Navarra y España. ¿Qué siente al ver este nuevo escenario de alianzas?

R.: Recuerdo la frase: "Patxi, veremos cosas que nos helarán la sangre". Hoy asistimos con estupor a cómo un Partido Socialista que combatió el terrorismo junto a nosotros, y que lo sufrió en sus propias carnes, pacta con quienes en aquel momento pasaban información o dirigían los atentados. Y ojo, no solo los dirigían, sino que los protagonizaban directamente; no debemos olvidar que Bildu ha incluido a 44 condenados por terrorismo en sus listas electorales. Esos son hoy los socios preferentes del Partido Socialista. Sinceramente, no reconozco a un PSOE que ha perdido todos los escrúpulos, sumido no solo en la corrupción económica que representa el "caso Cerdán" y todo lo que estamos viendo en el Gobierno, sino en la profunda corrupción política que suponen estos pactos indecentes.

P.: ¿Existe el riesgo de que la sociedad acabe por normalizar este discurso y acepte como algo natural la presencia de este entorno proetarra en las instituciones?

R.: Sin duda. Siempre sostengo que lo que más nos va a costar recuperar es el daño causado por el blanqueamiento de Bildu que ha ejecutado Sánchez. De la crisis económica que se nos avecina saldremos, porque España ya lo ha hecho antes; de la miseria de la corrupción también nos libraremos, como en otras etapas; e incluso revertiremos el deterioro de los servicios públicos mediante inversión. Pero la miseria ética y moral que se ha instalado en la política será lo más difícil de sanar. Si observamos las negociaciones de Sánchez, y por supuesto las de María Chivite en Navarra con otros socios, vemos contrapartidas económicas, cifras presupuestarias e inversiones. Sin embargo, cuando se trata de Bildu, nunca se nos ha dicho qué hay a cambio. El pago era, precisamente, el blanqueamiento: hacerles pasar por una fuerza política democrática convencional cuando es imposible considerar como tal a quien lleva a 44 terroristas en sus listas. En Navarra hemos visto pagos concretos, como la entrega de la alcaldía de Pamplona o la expulsión de la Guardia Civil de Tráfico, que supone el inicio del desmembramiento del Estado en nuestra comunidad. Pero más allá de lo tangible, el objetivo de Bildu no era político, era de legitimación moral.

P.: Un proceso de blanqueamiento que incluye, además, la gestión de la situación de los presos de la banda y sus excarcelaciones...

R.: Exactamente, eso forma parte de la misma estrategia. El relato que intentan imponer es que esa gente estaba en prisión por una "causa política" y que, por tanto, deben salir porque son políticos. Pero no, no estaban allí por hacer política, sino por ejercer el terrorismo. Lo que está en juego es el relato que hace apenas unos años unía a toda España sin fisuras, porque constituía un mínimo ético común. El Partido Socialista ha dinamitado ese consenso ético por un mero interés de supervivencia en el poder.

PARTIDO POPULAR Y PACTOS EN NAVARRA

P.: Ha asumido recientemente la Secretaría de Organización del Partido Popular en Navarra. Tras estos primeros meses en el cargo, ¿qué balance realiza de su gestión y cuáles son los retos prioritarios que enfrenta la formación para consolidar su estructura en el territorio foral?

R.: En primer lugar, quiero reiterar mi profundo agradecimiento al Partido Popular por la confianza depositada en mí, tanto desde la dirección en Navarra como desde la dirección nacional. Asumir la Secretaría General en nuestra comunidad representa, sin duda, un desafío de gran envergadura, pero también un honor inmenso. Nos encontramos ante un reto estimulante porque lideramos un partido joven que está trabajando intensamente en su implantación local, con el firme propósito de construir un proyecto que devuelva la ilusión a Navarra. En esa tarea estamos volcados. Actualmente, nuestro objetivo estratégico es fortalecer nuestra estructura en todas las zonas de la comunidad y asegurar una presencia sólida en la gran mayoría de los ayuntamientos navarros. Considero que vamos por el camino correcto, siendo plenamente conscientes de que la política no atraviesa su mejor momento en términos de prestigio social.

P.: Su paso de UPN al Partido Popular por no votar la Reforma Laboral de Pedro Sánchez fue un movimiento sísmico en la política navarra. Con la perspectiva que otorga el tiempo, ¿considera que ese cambio fue un peaje necesario en favor de su coherencia política o mantiene alguna reserva sobre cómo se produjo aquel salto?

R.: Estoy convencido de que cada día que pasa los hechos nos dan más la razón; aquel fue un acto de total coherencia política. Nosotros no podíamos presentarnos ante los ciudadanos en unas elecciones prometiendo una alternativa a Pedro Sánchez para, posteriormente, salvarlo en su momento de mayor debilidad. Todo lo que ha acontecido en estos dos o tres últimos años ha demostrado que con este Gobierno no se podía ir ni a la vuelta de la esquina. Cualquier negociación con ellos ha estado siempre plagada de oscurantismo. En cualquier escenario donde interviniera Santos Cerdán, lo más sensato era alejarse; no había nada de lo que fiarse en Sánchez ni en su entorno. Creo que hoy no queda ningún navarro que piense que se puede construir algo positivo con esta gente. Si ya existían evidencias del camino de indecencia elegido por el socialismo —priorizando los pactos con Bildu sobre el constitucionalismo—, estas se consumaron definitivamente en Pamplona. Pretendían utilizarnos para después insultarnos, vendiéndonos para pactar con los proetarras. Eso es lo que han hecho, pero, desde luego, nunca lo han hecho ni con mi voto ni con el de Carlos García Adanero.

P.: Es evidente su firmeza respecto a aquella decisión, pero los hechos provocaron fricciones que trascendieron lo político para entrar en lo personal. ¿Ha reflexionado sobre si el proceso pudo gestionarse de otro modo o si las heridas abiertas eran inevitables?

R.: Desconozco si pudo hacerse de una manera mejor; probablemente todos pudimos haber actuado de forma distinta. No obstante, no tengo ningún interés en reabrir heridas con personas con las que no siento la necesidad de hacerlo. Lo que sí puedo asegurarles es que no puedo estar más orgulloso de la decisión que tomé. Si hoy me viera en la tesitura de tener que volver a decidir, lo haría en las mismas circunstancias, de la misma manera y exactamente en el mismo sentido.

P.: Ante el actual escenario, muchos votantes se preguntan si el Partido Popular y UPN volverán a buscar puntos de encuentro. ¿Está ese debate abierto o es una etapa cerrada para su formación?

R.: Ambos partidos tenemos la obligación de anteponer lo que sea mejor para Navarra y, en ese sentido, tenemos el deber de entendernos. A partir de ahí, habrá que analizar si lo más beneficioso es confluir en una misma candidatura o si sumamos más fuerzas concurriendo por separado. Realizaremos ese análisis con toda la voluntad del mundo, porque sería una irresponsabilidad no ofrecer a esta tierra la mejor opción posible en un momento en el que la corrupción marca la presidencia de María Chivite.

P.: ¿Cómo calificaría su relación actual con la dirección de UPN, encabezada por Cristina Ibarrola, y el vínculo de esta con la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo?

R.: Son relaciones perfectamente normales y cordiales. No hay ningún tipo de enconamiento. Creo que existe una sintonía lógica entre dos proyectos que, a pesar de discrepancias puntuales, coinciden en un grado muy importante. Esa cercanía se refleja diariamente en las votaciones, tanto en el Parlamento de Navarra como en el Congreso de los Diputados. La puerta está abierta porque lo que nos mueve es el interés de Navarra. Cuanto más se acerque la cita electoral, mejor podremos medir cuál es el camino que más beneficia a los ciudadanos.

P.: Pasando a la estrategia del Partido Popular en Navarra, ¿cómo planean recuperar el espacio electoral frente a la competencia de UPN y Vox en un año que ya se perfila como preelectoral?

R.: Mi objetivo es que el Partido Popular ofrezca a Navarra un cambio moderno e ilusionante. Yo me niego a aceptar la teoría de los compartimentos estancos de los que algunos partidos se creen propietarios por haber recibido la confianza ciudadana en el pasado. Mire, todos empezamos las campañas con cero votos en las urnas y nuestra responsabilidad es convencer a los ciudadanos de que nuestro proyecto es el que Navarra necesita. Lo haremos basándonos en tres ejes fundamentales. El primero es la seguridad: Navarra presenta ratios de inseguridad muy preocupantes y vamos a plantar cara a los gobiernos de Chivite y Sánchez con medidas concretas. El segundo es la defensa de las clases medias, que han sido arrasadas por la fiscalidad más alta de España a cambio de los peores servicios públicos de nuestra historia. Y en tercer lugar, vamos a acabar con el despilfarro de recursos públicos. Hemos presentado una ley para controlar la Renta Garantizada; Chivite está repartiendo 111 millones de euros sin control, cuando el 76 % de los casos investigados por la Policía Foral presentan irregularidades. No sabemos si quienes perciben ese dinero viven aquí o tienen disposición de trabajar. Los navarros deben conocer esto y nosotros les ofrecemos una alternativa mediante una ley que obligará a todos los grupos a retratarse en el Parlamento.

P.: Entrando en la intendencia de su labor parlamentaria, ¿cómo se articula la estrategia semanal del Partido Popular en el Congreso y qué grado de interlocución mantiene con Alberto Núñez Feijóo y el núcleo duro de la dirección?

R.: Cada semana es diferente, pero el funcionamiento es muy metódico. Mi relación más habitual y estrecha es con la portavoz del grupo, Ester Muñoz, ya que formo parte de su consejo de dirección como portavoz adjunto. Empezamos la semana con una reunión de este consejo donde marcamos el orden del día del pleno, analizamos la actualidad y definimos la estrategia política. Por otro lado, debido a mi responsabilidad como Secretario General en Navarra, mantengo un contacto constante con Miguel Tellado, que es el Secretario de Organización del partido. Con el presidente Feijóo tengo una relación excelente, aunque lógicamente no es diaria porque mis áreas específicas no siempre convergen con la agenda de presidencia. De martes a jueves desarrollamos la actividad de pleno, y los miércoles participo en la sesión de control, donde suelo preguntar habitualmente sobre temas de vivienda o cuestiones que afectan directamente a Navarra.

P.: Compaginar la portavocía adjunta en Madrid con la Secretaría General en Navarra supone un esfuerzo logístico considerable. ¿Cómo logra mantener la presencia física en ambos territorios sin que ninguna de las áreas se vea resentida?

R.: Se logra, básicamente, a costa de no tener vida personal. En mi caso, es una circunstancia que puedo asumir más fácilmente al no tener cargas familiares como hijos, pero evidentemente no es sencillo. El tiempo que dedico a esta doble tarea sale de un tiempo libre del que, de hecho, no dispongo. Pero entiendo que estamos en un momento histórico que nos exige un esfuerzo especial. La situación en Navarra y en España requiere que nos dediquemos al cien por cien para ofrecer a los ciudadanos una alternativa de gobierno sólida. Por eso, de viernes a lunes por la mañana me instalo en Navarra para desarrollar actividad de partido, atender a los medios y reunirme con colectivos sociales.

P.: Y en la estructura local del Partido Popular de Navarra, ¿cómo se reparten las competencias y la toma de decisiones entre el presidente, Javier García, y usted como Secretario General?

R.: Javier y yo hablamos prácticamente a diario; la comunicación es constante. Tenemos una reunión semanal de coordinación donde evaluamos la actividad en el Parlamento de Navarra, el avance de nuestra implantación local y la estrategia política general. Hemos definido roles complementarios: Javier tiene un perfil más político y está muy ligado a la labor parlamentaria foral, mientras que mi papel está más enfocado a la organización interna y a la expansión territorial. En cuanto a la atención a los medios de comunicación, es una tarea que compartimos ambos de manera fluida.

¿Tienes una tienda, un bar, un restaurante o un local comercial en Pamplona o alguna localidad de Navarra?

¿Quieres salir en nuestra sección de Comercio Local y que miles de personas conozcan todo lo que ofreces con una noticia y fotografías hechas por profesionales?

Escríbenos a esta dirección y hablaremos contigo para contactar cuando antes: [email protected]


Apóyanos para seguir realizando periodismo independiente.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Sergio Sayas: "Va a costar mucho recuperar el daño causado por los socialistas por su blanqueamiento de Bildu”