La atención sanitaria en la Ribera atraviesa un escenario de extrema gravedad que evidencia las severas carencias de la gestión del Departamento de Salud. La ciudadanía de la comarca se enfrenta de forma recurrente a deficiencias estructurales que han convertido en habitual lo que antes constituía una excepción, dejando servicios asistenciales clave bajo mínimos en el Hospital Reina Sofía de Tudela y en la red de atención primaria de la zona.
La muestra más reciente del colapso asistencial se vivió en el propio servicio de Urgencias del hospital tudelano, donde los usuarios se topaban a la entrada con un cartel oficial que informaba de la presencia de "un médico menos de lo habitual" y advertía explícitamente de que "los tiempos de espera podían ser superiores a los habituales". Una situación de sobrecarga que se produce de forma alarmante en pleno periodo festivo en numerosos municipios de la Ribera, cuando la afluencia de población y la actividad aumentan de forma considerable y requerirían un refuerzo de los efectivos en lugar de un recorte asistencial.
Lo verdaderamente alarmante para los usuarios de la comarca es que este tipo de avisos ya no causan sorpresa. Nos estamos acostumbrando a que falten médicos en las dependencias hospitalarias, a que no existan especialistas de guardia para atender emergencias concretas o a que los enfermos deban soportar esperas interminables para ser atendidos. Esta asimilación del deterioro es precisamente lo que resulta inadmisible para la población ribera.
Sin urólogo de guardia prácticamente la mitad del mes de agosto
A las urgencias generales se suma un desmantelamiento progresivo en especialidades médicas de vital importancia. Durante el recién concluido mes de agosto, el Hospital Reina Sofía se ha quedado sin urólogo de guardia durante 13 días, lo que supone haber carecido de esta cobertura especializada prácticamente la mitad del mes. Un desamparo asistencial que amenaza con agravarse a corto plazo ante el inminente traslado de uno de los facultativos adscritos al servicio.
El déficit de profesionales golpea igualmente a otras áreas del centro hospitalario. Especialidades como Otorrinolaringología atraviesan serias dificultades para cubrir sus turnos de guardia, mientras se multiplican las carencias de personal en el conjunto de los departamentos. Fuera del ámbito hospitalario, la degradación de la asistencia se refleja en medidas drásticas como el cierre de las urgencias de Fustiñana, derivando a los enfermos a desplazamientos evitables.
Creciente indignación y exigencia de soluciones estables
La situación ha provocado la denuncia firme de la oposición. Desde UPN señalan directamente al Ejecutivo de María Chivite por "normalizar el deterioro de la atención sanitaria en la Ribera" y exigen al Departamento de Salud la adopción de medidas inmediatas que garanticen la presencia de los especialistas necesarios en Tudela. Para la formación foralista, resulta inaceptable que en momentos de máxima necesidad asistencial la respuesta pública sea un cartel anunciando menos médicos.
Los vecinos y colectivos de la Ribera reclaman su derecho a recibir una atención sanitaria de calidad y con los profesionales requeridos, sin importar el día de la semana o la época del año en que precisen acudir al centro hospitalario. Por ello, instan al Ejecutivo foral a poner fin a los parches temporales y a articular soluciones estables y duraderas que resuelvan la escasez estructural de personal que arrastra el sistema sanitario público en la comarca.