Nuevo volantazo y rebaja de expectativas en la política de conectividad aérea de la Comunidad foral. Tras el rotundo fracaso de la primera licitación —que pretendía atraer rutas internacionales y terminó quedando completamente desierta—, el Gobierno de Navarra se ha visto obligado a reorientar su estrategia. La consejera de Cultura, Deporte y Turismo, Rebeca Esnaola, ha anunciado el lanzamiento de un segundo pliego que renuncia definitivamente a los destinos extranjeros para centrarse única y exclusivamente en salvar dos conexiones nacionales: Barcelona y Sevilla.
Durante la sesión de control en el pleno del Parlamento, Esnaola ha desvelado que el Departamento ha recibido el visto bueno de la Intervención para esta nueva licitación, la cual se extenderá desde este mismo año hasta 2028 con un desembolso público que asciende a los 5 millones de euros. La consejera ha justificado el recorte de ambiciones alegando la necesidad de adecuar la oferta al mercado e incrementar la financiación para convencer a unas aerolíneas con las que se mantuvieron contactos en foros sectoriales el pasado mes de abril.
UPN denuncia un "enorme error estratégico" que condena al aislamiento a Navarra
La nueva propuesta del Ejecutivo no ha convencido en absoluto a la oposición. El parlamentario de UPN, Ángel Ansa, ha calificado la decisión de limitar el concurso al ámbito nacional como un "enorme error estratégico que condena a Navarra a seguir aislada del resto del mundo por aire". El representante regionalista ha recordado que el aeropuerto de Noáin es una infraestructura fundamental para el desarrollo de la comunidad que en estos momentos se encuentra flagrantemente infrautilizada por la falta de gestión.
Desde la bancada de UPN se ha criticado con dureza la lentitud del Departamento, reprochando que vayan "muy tarde" en la búsqueda de soluciones operativas. Ansa ha puesto como ejemplo comparativo la evolución de los aeropuertos vecinos de San Sebastián o Vitoria, instalaciones que hace unos años se encontraban en una peor situación que la de Pamplona y que ahora han adelantado a Navarra debido a lo que ha tachado de "desidia, inoperancia y falta de ambición" por parte del equipo de María Chivite.
De las cuatro rutas prometidas al reducto de dos enlaces nacionales
La realidad de las cifras evidencia el retroceso en la gestión de las conexiones. En octubre del año pasado, el Ejecutivo foral publicitó a bombo y platillo un concurso que prometía dotar a Pamplona de dos conexiones nacionales y dos internacionales, un proyecto que encalló ante el desinterés de las compañías del sector. Ahora, el nuevo pliego —que se publicará de forma inminente en el Portal de Contratación de la Unión Europea— fía los 5 millones de presupuesto a que al menos uno de los dos destinos nacionales elegidos pueda actuar como puente o hub internacional.
Pese a las severas críticas de los regionalistas por la pérdida de competitividad regional frente a las provincias vecinas, la consejera Esnaola ha insistido en defender la determinación y prudencia de su gabinete. El Gobierno foral confía en que los nuevos incentivos económicos sirvan para arrancar con alguna de las dos rutas nacionales a lo largo de este mismo año, en un intento de paliar el déficit de transporte aéreo que arrastra la Comunidad foral.