El Frente Amplio ha reclamado en Pamplona el “voto útil” para su candidatura, aunque en Navarra ha tenido que recurrir a un acuerdo con el PSOE para intentar conseguir representación en el Senado. La petición la ha formulado este sábado Antonio Maíllo, coordinador general de Izquierda Unida, que ha reivindicado una izquierda diferente a la socialista.
Durante su visita a Pamplona, Maíllo ha defendido que su formación representa a “la izquierda que se moja y se arremanga”. También ha asegurado que existe un amplio sector del electorado que busca una alternativa al PSOE y que su coalición puede representar ese espacio político.
“Tenemos un espacio amplísimo de gente que no va a votar nunca al PSOE”, ha afirmado el dirigente de Izquierda Unida. Una declaración que contrasta con la estrategia electoral del Frente Amplio, que ha optado por concurrir junto a los socialistas al Senado.
La coalición está integrada por una quincena de partidos políticos que han decidido unir sus fuerzas para intentar conseguir representación. Sin embargo, Podemos ha quedado fuera de esta alianza y mantiene su propio camino electoral, reflejo de las divisiones que persisten en este espacio político.
En Navarra, el acuerdo con el PSOE para las candidaturas al Senado ha adquirido especial importancia. Las posibilidades del Frente Amplio de conseguir por sí solo un representante en la Cámara Alta serían muy reducidas, por lo que la alianza con los socialistas se ha convertido en una fórmula para intentar obtener presencia institucional.
Esta circunstancia ha dejado una evidente contradicción en el discurso de Maíllo. Mientras reivindica a los votantes que nunca apoyarían al PSOE, su formación ha aceptado compartir candidatura con los socialistas en una de las dos cámaras de las Cortes Generales.
El coordinador de IU también ha defendido que el Frente Amplio puede condicionar las políticas de un futuro Gobierno. Según ha asegurado, si su candidatura consigue alcanzar el 15 % de los votos, estará garantizado el “carácter de audacia en la reforma” que considera necesario.
“Somos quienes determinamos un cambio estructural”, ha sostenido Maíllo, que ha reivindicado la capacidad de las formaciones situadas a la izquierda del PSOE para impulsar transformaciones políticas y sociales.
Durante su intervención, el dirigente también ha dirigido críticas contra el Partido Popular y Vox, a los que ha situado dentro de lo que ha denominado el “bloque reaccionario”. Frente a estas formaciones, ha presentado al Frente Amplio como una garantía para evitar un Gobierno de derechas.
Sin embargo, sus críticas también han alcanzado al PSOE, especialmente en materia de vivienda. Maíllo ha acusado a los socialistas de no atreverse a enfrentarse a los especuladores, una posición con la que ha intentado marcar distancias respecto a sus socios electorales para el Senado.
El dirigente de IU ha defendido, además, que los avances políticos de los últimos años han sido consecuencia de la presión ejercida por las formaciones situadas a la izquierda del PSOE. “Quien ha hecho girar al PSOE ha sido la política de Unidas Podemos, después de Sumar y ahora de Frente Amplio”, ha afirmado.
La sucesión de estas plataformas ha venido acompañada de nuevas alianzas y reorganizaciones dentro de este espacio político. El Frente Amplio intenta ahora reunir bajo una misma candidatura a numerosos partidos, aunque la ausencia de Podemos y la necesidad de pactar con el PSOE para el Senado muestran las dificultades para construir una alternativa electoral independiente.
En Pamplona, Maíllo ha vuelto a defender el “voto útil” para el Frente Amplio y ha insistido en que su espacio político puede impulsar reformas que el PSOE no acometería por iniciativa propia. Al mismo tiempo, su coalición afronta las elecciones con un acuerdo con los socialistas para intentar conseguir representación en el Senado.