La remodelación del Gobierno de Navarra ha provocado este miércoles una dura reacción de la presidenta de UPN, Cristina Ibarrola, que ha asegurado que la presidenta María Chivite está “hundida y derrotada” y que los navarros esperaban su dimisión y la convocatoria de elecciones.
Ibarrola ha valorado así el anuncio de Chivite, que ha cesado al vicepresidente primero, Félix Taberna, y a la portavoz y consejera de Interior, Función Pública y Justicia, Amparo López. En su lugar, ha nombrado a Javier Remírez como nuevo vicepresidente y portavoz y a Inma Jurío como titular de Interior, Función Pública y Justicia.
En declaraciones a los medios, la presidenta de UPN ha afirmado que “la cara de la presidenta del Gobierno hoy lo ha dicho todo” y ha descrito a Chivite como una dirigente “nerviosa” y “no creíble”. A su juicio, no era “la cara de una presidenta que presenta con ilusión una remodelación de su Gobierno para una nueva etapa”.
Ibarrola ha calificado la remodelación del Ejecutivo como una “crisis sobrevenida y precipitada”. Además, ha considerado que la salida de Taberna equivale a una “dimisión” y ha afirmado que se marcha “porque no se fía de la sombra de corrupción de este Gobierno”.
La líder regionalista ha sostenido que Taberna “conoce perfectamente a Cerdán, a Alzórriz, a Chivite” y que “sabe que van a seguir saliendo cosas”. Según su versión, el ya exvicepresidente “no quiere mancharse” ni “seguir tapando” esa “sombra de corrupción” que, en su opinión, “asola” al Gobierno de María Chivite.
En esa línea, Ibarrola ha criticado la explicación ofrecida por la presidenta sobre la necesidad de abrir “un nuevo ciclo político”, con “un cambio de perfil político” y una apuesta por “pensar estratégicamente”. Ha contrapuesto esa idea con el papel de Taberna, al que ha definido como su “estratega político” desde hace 10 años y como “el perfil más político” del Ejecutivo.
También ha asegurado que salen del Gobierno “Taberna y Amparo López”, a quienes ha descrito como “dos perfiles menos agresivos” y “más respetuosos” tanto en el trato como en la defensa de sus posiciones. En su argumentación, los ha presentado como perfiles “críticos” con la presidenta o con lo que está ocurriendo dentro del Gobierno y con la “sombra de corrupción” que, según ha repetido, le afecta.
A continuación, ha afirmado que entran “Remírez y Jurío” y que lo hacen “no para un nuevo cambio político” ni para un “impulso político”. En su valoración, “vienen a tapar la sombra de corrupción” y lo harán “confrontando abiertamente” y “atacando más agresivamente” a quienes denuncien lo que, según ella, está ocurriendo.
Ibarrola ha concluido que “esto no es un nuevo ciclo político” y que se trata del “fin del ciclo del ‘sanchismo’ en Navarra”. De nuevo, ha insistido en que “hoy los navarros” no esperaban una remodelación del Gobierno, sino “que de una vez y de forma inmediata María Chivite dimita y convoque elecciones”.
Preguntada por si el Ejecutivo podrá completar la legislatura, ha dicho que es “imposible de prever”, pero ha vuelto a retratar a Chivite como “totalmente derrotada y hundida”. Además, ha afirmado que “se agarra como Sánchez” a “los estertores” de un Gobierno y de un ciclo que, a su juicio, está “absolutamente acabado”.
En ese contexto, ha comparado dos imágenes: la de la rueda de prensa del día en que se conoció “el informe de la UCO sobre Cerdán” y la del anuncio de hoy. Para Ibarrola, ambas “muestran perfectamente que esto está ya acabado”, aunque ha reconocido que no sabe “cuánto va a aguantar” la presidenta.
La presidenta de UPN ha pronosticado que “saldrán más cosas” y que “iremos viendo más cosas”. Según ha expuesto, esa situación impediría al Gobierno hacer “política de gestión” y dar respuesta a “las necesidades de los ciudadanos”.
Ibarrola también se ha referido a la continuidad en el Ejecutivo del consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite. Ha asegurado que la presidenta ya afrontó “una crisis” por el “escándalo del informe del interventor general con los sobrecostes” de la obra de Belate y que entonces “fue incapaz” de que dimitiera su “tío”, Óscar Chivite, al que ha señalado como “responsable político de la adjudicación” con la “sombra de corrupción de Belate”.
“Si algún consejero sobra en el Gobierno, al primero que tenía que haber cesado es a Óscar Chivite”, ha afirmado. En cualquier caso, ha añadido que “ni siquiera basta con eso” porque “la responsable última” de lo que está ocurriendo, según sus palabras, es la propia presidenta.
Por último, Ibarrola ha defendido que Navarra “no puede seguir” con un Gobierno “preocupado por tapar el informe, el audio” que, según ha dicho, “va a salir mañana, pasado o al otro”. Y ha rematado: “Los navarros lo que necesitan es dar respuesta y soluciones a sus problemas y a sus necesidades, y María Chivite es incapaz de hacerlo”.