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POLÍTICA

Le pegó cinco tiros en la nuca en la puerta de su casa ante su hijo de trece años: así fue el asesinato de Jesús Ulayar

ETA asesinó a Jesús Ulayar ante su hijo de 13 años en Echarri-Aranaz: los autores eran vecinos de la familia.

Recreación con una imagen de Jesús Ulayar y la de su asesino en la actualidad, Vicente Nazabal.
Recreación con una imagen de Jesús Ulayar y la de su asesino en la actualidad, Vicente Nazabal.

Jesús Ulayar estaba intentando abrir su furgoneta cuando un encapuchado se colocó a unos tres metros de él. Su hijo Salvador, de sólo 13 años, estaba allí. Vio cómo disparaba cinco veces contra su padre.

Era el 27 de enero de 1979, sábado. Cerca de las ocho de la tarde ya había anochecido en Echarri-Aranaz y aquella familia navarra estaba viviendo una escena completamente cotidiana: se habían quedado sin gasóleo para la calefacción de casa.

Jesús había pedido ayuda al menor de sus cuatro hijos para trasladar un bidón de 200 litros desde el garaje hasta una furgoneta estacionada enfrente. Lo que ocurrió en los siguientes segundos marcaría para siempre la vida de Salvador Ulayar y de toda su familia.

La reconstrucción recogida en el libro "Relatos de Plomo" permite volver a aquella noche a través de los recuerdos de quienes estuvieron allí.  Mientras Jesús trataba de abrir la furgoneta, un hombre encapuchado se acercó hasta situarse aproximadamente a tres metros. Se plantó frente a él con las piernas abiertas y comenzó a disparar.

Fueron cinco tiros a quemarropa. Salvador nunca olvidó la pistola: "negra, mate, sin brillo". Tampoco pudo olvidar a su padre desplomándose sobre la acera y quedando tendido en un charco de sangre.

El niño reaccionó instintivamente. Echó a correr y dobló la esquina porque temió que el asesino también fuese a dispararle. Poco después se encontró con su madre, Rosa Mundiñano. La frase que le dijo resumíaen cinco palabras lo que acababa de suceder: "Nos hemos quedado sin padre".

Entre varios vecinos trasladaron a Jesús al piso superior de la vivienda. Lo dejaron en el dormitorio de uno de sus hijos y allí un médico certificó finalmente su fallecimiento. Aquella noche terminó así para cuatro hermanos que tenían 23, 19, 16 y 13 años.

Un hombre que había llegado a temer que lo matarían

El asesinato no surgió para Jesús Ulayar como una amenaza completamente inesperada. Natural de Echarri-Aranaz, euskaldún y profundamente ligado a las costumbres de su tierra, había sido concejal y posteriormente alcalde del municipio entre 1969 y septiembre de 1975.

En casa hablaba en euskera con su mujer, Rosa Mundiñano, y con sus hermanos, y animaba también a sus cuatro hijos —Jesús, José Ignacio, María Nieves y Salvador— a utilizarlo. Participaba además activamente de la vida tradicional de la localidad. Solía bailar el dantzaki durante las fiestas y cantar el Gernikako Arbola después de la romería de San Adrián.

Procedía de una familia humilde y había construido su vida mediante diferentes negocios. Abrió una funeraria en la comarca de la Barranca y también regentaba un establecimiento de estufas y electrodomésticos.

Durante su etapa municipal se produjo un duro enfrentamiento vecinal por el destino del solar que habían ocupado las antiguas escuelas de Echarri-Aranaz.

Según la reconstrucción recogida en "Relatos de Plomo", sectores de la izquierda abertzale radical utilizaron aquella disputa para señalar públicamente al alcalde con calificativos como "fascista" o "antivasco".

Ulayar presentó varias veces su dimisión. Inicialmente, el gobernador civil rechazó que abandonara el cargo. Finalmente logró dejar la Alcaldía en septiembre de 1975.

La presión había llegado a ser suficientemente seria como para que él mismo verbalizara ante sus hijos una terrible premonición: "A mí algún día me pegarán cinco tiros".

Cuatro años después, el 27 de enero de 1979, fueron exactamente cinco los disparos que acabaron con su vida.

El taxi robado y la reivindicación de ETA

Tras el asesinato, los autores escaparon acompañados por otras personas. Para la huida utilizaron un taxi que había sido robado horas antes. Posteriormente, ETA Militar reivindicó el crimen mediante un comunicado en el que lanzó diferentes acusaciones contra Jesús Ulayar.

El 23 de septiembre de 1979, casi ocho meses después del asesinato, la Guardia Civil detuvo en Arbizu a integrantes del llamado comando Sakana de ETA.  Cuando los cuatro hermanos Ulayar supieron quiénes eran los detenidos, el golpe adquirió una nueva dimensión.

Entre ellos estaban los hermanos Vicente Nazábal Auzmendi y Juan Nazábal Auzmendi, vecinos del municipio. Habían compartido aulas, fiestas y romerías con los propios hijos de Jesús Ulayar. También apareció Jesús María Repáraz Lizarraga, vecino de la comarca. El cuarto condenado fue Eugenio Ulayar Huici. Su vínculo con la víctima era todavía más cercano: era hijo de un primo carnal de Jesús Ulayar y terminó condenado como encubridor.

Las condenas por el asesinato de Jesús Ulayar

La Audiencia Nacional impuso posteriormente diferentes penas a los miembros implicados en el crimen.

Vicente Nazábal fue condenado a 27 años de prisión como autor material del asesinato y por el robo del vehículo utilizado.

Juan Nazábal recibió una condena de 22 años de prisión, también como autor material y por el robo del vehículo.

A Jesús María Repáraz le fueron impuestos 12 años de prisión como cómplice, mientras que Eugenio Ulayar fue condenado a 6 años como encubridor.

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