SAN FERMÍN 2026
Antonia Mayo, diez años viniendo desde Castellón a ver los encierros: "Son emoción, riesgo y pelos de punta"
Una familia de Benicasim y Borriol lleva una década recorriendo más de 480 kilómetros para vivir los encierros de Pamplona.
Son las 6:10 horas de la mañana del 10 de julio. Antonia Mayo se encuentra asomada al muro de la bajada al callejón de la plaza de toros de Pamplona. Lleva allí desde las 5:30 horas. Pese al madrugón, no da signos de somnolencia. Está emocionada por ver el cuarto encierro de San Fermín, con los toros de Álvaro Núñez.
"He venido con mi familia. Mi marido y mis cuñados", explica a este periódico. Y, aunque puedan parecer unos turistas más, lo cierto es que ya se podría decir que son pamplonicas de adopción. "Venimos desde hace 10 años", asegura ella.
Esta familia, procedente de Castellón, concretamente de los pueblos de Benicasim y Borriol, todos los años realiza un trayecto de más de 480 kilómetros para poder disfrutar de los encierros de San Fermín.
"Nos gusta mucho el ambiente de los toros. Nuestros maridos trabajan en el mundo del toro allí en Castellón", comenta Mayo. Precisamente, por eso se animaron hace una década a conocer los encierros de Pamplona. "De normal solemos verlos dentro de la plaza de toros, pero hoy hemos cambiado de ubicación para verlo de forma diferente", indica.
Llevan cinco días en Pamplona y el de este viernes su último encierro por este año: "Tienes que vivirlos. Si no te gustan los toros, no vengas". Tras 10 años, mayo describe los encierros de Pamplona con tres expresiones: "Son emoción, riesgo y pelos de punta".