Leonardo Beltrán ha regresado este sábado 11 de julio al encierro de San Fermín después de haber anunciado su retirada definitiva hace dos años. El corredor valenciano, de 66 años, ha vuelto a vestirse de blanco y rojo para participar en la carrera con los toros de José Escolar, incapaz de mantenerse alejado de una fiesta que ha formado parte de su vida durante tres décadas.
Su última carrera había sido el 14 de julio de 2024, con los toros de Miura. Después de 30 años corriendo por las calles de Pamplona, Leonardo decidió que había llegado el momento de dejarlo. Entonces reconoció que la edad, la presencia de corredores jóvenes muy preparados y la enorme masificación de tramos como Mercaderes y Estafeta le habían llevado a tomar aquella decisión.
Sin embargo, la retirada no ha resultado sencilla. Durante los Sanfermines de 2025 tuvo que seguir los encierros desde la distancia y la emoción terminó superándole. “Veía los encierros por televisión y se me caían las lágrimas”, ha recordado ahora, después de regresar a Pamplona y reencontrarse con las calles en las que ha vivido tantas mañanas inolvidables.
Leonardo ha explicado que la afición por el encierro se ha convertido en algo imposible de abandonar. “Me corté la coleta en 2024, pero esto, como me dijo mi apoderado Santiago López cuando era novillero, es una droga sana y te engancha”, ha señalado. El valenciano ha reconocido que no puede vivir sin volver a Pamplona durante las fiestas.
Gran aficionado a los toros, Leonardo llegó incluso a actuar como novillero en su juventud. Posteriormente se instaló en Pamplona, donde ha vivido durante décadas y ha regentado la conocida tienda La Naranja Valenciana, situada en el barrio de Iturrama, en la calle Fuente del Hierro.
El corredor se jubiló el 1 de junio de 2024 y traspasó el establecimiento, que ha continuado abierto. Tras dejar el negocio, regresó a su localidad natal de Luchent, entre Játiva y Gandía, donde se ha construido una casa y ha comenzado una vida más tranquila, dedicada al campo y al cuidado de su huerta.
Pero esa nueva etapa no ha conseguido borrar el gusanillo de San Fermín. Leonardo ha llegado este viernes al mediodía a Pamplona y apenas unas horas después se ha colocado de nuevo en el recorrido. La enorme cantidad de amigos que conserva en la ciudad también le ha permitido regresar con facilidad y encontrar alojamiento durante las fiestas.
En el encierro de este sábado ha intentado correr desde la mitad de la calle Estafeta. Sin embargo, los toros de José Escolar avanzaban muy agrupados y la gran cantidad de corredores le ha impedido encontrar un hueco limpio para realizar una carrera cerca de las astas.
“He corrido desde mitad de Estafeta hasta donde me han dejado. Ha sido imposible coger toro y casi me voy al suelo por los empujones”, ha explicado. Finalmente ha podido completar un pequeño tramo detrás de la manada, aunque ha reconocido que la carrera ha resultado muy distinta a las que vivió durante sus primeros años.
Leonardo ha advertido de que cada año resulta más difícil correr en el encierro debido a la masificación. Otros amigos que viajan habitualmente desde Valencia le han trasladado la misma impresión y han lamentado la falta de espacio para poder situarse y correr con seguridad delante de los toros.
A pesar de las dificultades, el valenciano tiene previsto participar en los tres encierros que todavía faltan para concluir los Sanfermines 2026. “Correré lo que se pueda. A eso he venido”, ha asegurado. Su mujer conoce perfectamente esta pasión y únicamente le ha pedido que tenga cuidado, especialmente después del problema de corazón que sufrió.
Leonardo también tiene un hijo de 18 años, Izan, que trabaja en Holanda y no ha heredado la afición taurina de su padre. El corredor no sabe todavía si volverá el próximo año, pero tampoco quiere anunciar otra retirada. “Espero regresar más veces si no hay nada que lo impida. Esto es un gusanillo que tienes ahí dentro y lo tienes que sacar”, ha concluido.