ENCIERRO DE SAN FERMÍN
Los corredores expertos coinciden: este es el tramo más fácil para correr el encierro de San Fermín
Los expertos lo tienen claro: si quieres empezar a correr el encierro, este es el tramo ideal para ello
Los encierros de San Fermín son una marca obligatoria en el calendario para todos aquellos amantes de las carreras frente a los astados. Sin embargo, muchos corredores con poca experiencia no se atreven a dar el salto y correr en Pamplona por miedo a dar el primer paso. Sin embargo, dentro de un recorrido que tiene tramos que exigen mucho conocimiento de la carrera, los corredores expertos lo tienen claro: también existe un lugar algo más "amable" dentro de la tensión. Aunque jamás hay que perder el respeto a los astados, muchos coinciden en cuál es el tramo más fácil y noble del encierro.
Aunque todo el trayecto, de un total de 875 metros, tiene su miga y cualquier descuido puede acabar en un buen susto, hay un punto concreto en el que poder iniciarse en el encierro sanferminero y que no requiere mucha experiencia. Al contrario de lo que ocurre con la peligrosísima curva de Mercaderes o el asfixiante embudo del callejón, los corredores veteranos buscan esta larga calle para lucirse. Es la zona donde la magia del encierro brilla con luz propia y donde el riesgo de cornada, si haces las cosas con cabeza, se reduce considerablemente.
Estamos hablando, por supuesto, de la mítica calle Estafeta. La verdadera razón de por qué se considera el tramo más agradecido del encierro la tienen muy clara los expertos: aquí se da la mejor combinación geométrica y física de todo el recorrido. Se trata de una calle completamente recta y larga, con un ligero y constante desnivel hacia arriba. Este pequeño repecho hace que los toros, después del tremendo desgaste inicial y de la frenada obligada en Mercaderes, tiendan a reducir un poco su velocidad punta.
Estafeta es el gran escaparate del encierro. Al ser un tramo tan extenso, la manada suele empezar a estirarse, dejando esos huecos maravillosos que los mozos aprovechan para coger toro y poder correr frente a las astas de los morlacos. Al no haber esquinas ciegas ni túneles estrechos, es muy raro que un animal derrape y se quede rezagado contra la pared. Es el lugar idóneo para correr mirando de frente y midiendo tus fuerzas.
Correr en San Fermín no es ningún juego, y mucho menos si te confías. Los pastores y los mozos con años de experiencia repiten siempre los mismos consejos para los que deciden lanzar la carrera en la Estafeta. Lo primero y más importante es tener un buen fondo físico; la cuesta de esta calle castiga mucho las piernas, y si no estás en forma, te quedarás sin aire mucho antes de que te alcancen los morlacos.
Asimismo, es vital conocer a lo que se enfrentan los corredores al iniciar la carrera, y que es el verdadero peligro del encierro: las caídas y montones. Ante la gran cantidad, cada año más, de corredores que buscan experimentar la adrenalina del encierro, es muy común que ocurran tropiezos o empujones que hagan que el corredor acabe sobre los adoquines de la calle. Es por ello que, en caso de caerse, lo que se debe hacer es poner las manos protegiendo la cabeza y encerrarse en posición fetal para evitar daños mayores.
Además, los profesionales recuerdan una regla de oro que es vital para la seguridad de todos: hay que saber apartarse. Cuando ya no puedes aguantar más el ritmo, lo correcto es echarse a los lados limpiamente, pegándose a las fachadas de los comercios y dejándose caer si hace falta, pero nunca cruzándose por delante de otros mozos ni cortando la trayectoria natural del toro. En definitiva, el encierro de Pamplona es una tradición hermosa pero exigente, y respetar las reglas en Estafeta es la mejor garantía para firmar una carrera inolvidable.