El día en que un toro se negó a correr el encierro de San Fermín y obligó a parar Pamplona
Curioso, de la ganadería de José Escolar, se plantó en Santo Domingo y regresó hacia los corrales en pleno encierro.
Hay mañanas de San Fermín que quedan grabadas porque algo rompe por completo lo previsto. Eso ocurrió el 11 de julio de 2015 en el encierro de Pamplona, cuando un toro llamado Curioso, de la ganadería de José Escolar, decidió no seguir a la manada.
En plena cuesta de Santo Domingo, uno de los puntos más tensos del recorrido, el animal se detuvo, giró y tomó una decisión inesperada: regresar hacia los corrales. En unos segundos, el encierro dejó de ser una carrera hacia la Plaza de Toros de Pamplona y se convirtió en una situación inédita.
El encierro de San Fermín tiene una lógica muy clara. Los toros salen de los corrales de Santo Domingo y recorren los 875 metros del trazado hasta la plaza. Todo sucede muy rápido. La manada avanza, los corredores buscan su sitio y los pastores trabajan para mantener el orden.
Pero aquella mañana, Curioso cambió el guion. En mitad de la cuesta de Santo Domingo, el toro quedó desorientado. El ruido, la presión, la gente y el propio ambiente del inicio del encierro pudieron influir en su reacción.
En lugar de seguir hacia Mercaderes, Estafeta y la plaza, el astado decidió volver sobre sus pasos. Para los corredores y para quienes estaban pendientes de la carrera, la imagen fue desconcertante: un toro avanzaba en sentido contrario, de nuevo hacia los corrales.
La escena tuvo lugar en la cuesta de Santo Domingo, el tramo inicial del encierro de Pamplona. Allí la tensión siempre es máxima. Los toros salen con fuerza de los corrales y los corredores esperan el momento justo para iniciar la carrera.
Cuando Curioso se volvió, el peligro fue evidente. Un toro en sentido contrario podía embestir fácilmente a corredores que trataban de ponerse a salvo. Carpinteros y pastors, responsables del encierro, actuaron entonces con rapidez y tomaron en ese momento una decisión extraordinaria: meter de nuevo al toro en los corrales de Santo Domingo y organizar una maniobra para devolver al animal a los corrales del Gas.
Una situación nada habitual.
La solución fue tan delicada como arriesgada. La zona de Santo Domingo fue evacuada y se recurrió a los pastores expertos y a cabestros de cola. El objetivo era conducir a Curioso de vuelta al origen, sin aumentar el riesgo para corredores, pastores ni espectadores.
La operación tuvo algo de “encierrillo a la inversa”. El toro fue guiado desde la cuesta de Santo Domingo hacia los Corrales del Gas, donde fue encajonado de nuevo. Después, fue trasladado en camión hasta la plaza, donde fue lidiado por la tarde.
Aquella situación convirtió la mañana en una de las más singulares de la historia reciente de los Sanfermines. No fue una carrera más. Fue el día en que un toro se negó a participar en el ritual y obligó a Pamplona a adaptarse a su decisión.
Lo ocurrido con Curioso parecía un episodio aislado. Sin embargo, un año después, el 9 de julio de 2016, la misma ganadería, José Escolar, volvió a centrar todas las miradas en el encierro de San Fermín.
Aquella mañana, otro toro, Cuentacuentos, se frenó también en la cuesta de Santo Domingo. La escena recordó de inmediato a lo sucedido el año anterior. La diferencia fue que, en esta ocasión, el animal acabó reanudando la marcha y completó el recorrido.
Aun así, aquellos dos episodios consecutivos dejaron una pregunta entre corredores y aficionados: ¿por qué dos toros de la misma ganadería se detuvieron en el mismo tramo?
El caso de Curioso también se ha explicado desde el comportamiento animal. El toro bravo no actúa como una máquina. Reacciona a estímulos, al entorno, al ruido y a la presión.
Ante una situación de tensión extrema, puede buscar una zona que percibe como más segura. En este caso, el animal pudo identificar el camino de vuelta hacia los corrales como una salida conocida frente al ambiente del recorrido.
Desde aquel 11 de julio de 2015, el nombre de Curioso ha quedado unido a una de las escenas más llamativas de los encierros de Pamplona. No fue el toro más rápido ni el más bravo en carrera. Fue el toro que no quiso correr el encierro.