Los toros de la ganadería de Álvaro Núñez han detenido finalmente el cronómetro en 2 minutos y 32 segundos en el cuarto encierro de las fiestas de San Fermín en Pamplona.
Según el primer parte médico provisional del Hospital Universitario de Navarra, nueve corredores han resultado heridos con diferentes contusiones, aunque ninguno ha sufrido heridas por asta de toro.
Las apreturas, los nervios y los fuertes golpes entre corredores en la bajada al callejón de la plaza de toros han dejado una de las imágenes más impactantes del cuarto encierro de los Sanfermines. Numerosos mozos han tratado de ganar espacio en los últimos metros del recorrido, donde se han sucedido los empujones, las caídas y los choques contra el vallado.
La llegada de los toros en varios grupos ha elevado todavía más la tensión. Algunos corredores han perdido el equilibrio, mientras quienes avanzaban por detrás han tenido que frenar, saltar o cambiar bruscamente de dirección para evitar pisarlos.
La estrechez de la bajada hacia el callejón y la velocidad de los animales han provocado fuertes golpetazos entre los participantes. Varios mozos han chocado entre sí o han sido desplazados hacia las tablas en su intento por encontrar una salida.
La entrada en el callejón ha concentrado los nervios. Los corredores apenas han tenido margen para reaccionar ante la llegada de los astados y la acumulación de personas que buscaban acceder al ruedo.
Pese a las caídas y las apreturas, no se ha formado un montón grave en la entrada a la plaza. Los mozos han conseguido liberar el paso y los animales han accedido al ruedo sin provocar consecuencias de mayor gravedad en este punto.
Los toros de la ganadería gaditana de Álvaro Núñez han protagonizado una carrera rápida, emocionante y peligrosa. Los astados han tomado el mando desde los primeros metros y la manada ha terminado completamente fragmentada.
Un primer grupo ha entrado directamente en la plaza y se ha dirigido hacia los corrales. Poco después ha llegado un segundo bloque, arropado por los cabestros.
La carrera todavía no había terminado. Un último toro, que se había quedado rezagado, ha completado buena parte del tramo final en solitario y ha cerrado el encierro varios segundos después de sus hermanos.
Este astado ha protagonizado otro de los momentos de mayor peligro en la curva de Telefónica. Allí se ha encontrado con un montón poco habitual de corredores y ha pasado prácticamente por encima del grupo.
La manada se ha roto después de superar la curva de Mercaderes para enfilar la calle Estafeta. Los cabestros han tomado el liderazgo, aunque uno de los toros ha abierto el grupo por la parte izquierda.
El animal ha obligado a numerosos corredores a echarse al suelo para evitar su embestida. Después ha encabezado el primer grupo y ha permitido bonitas carreras en Estafeta, con varios mozos situados muy cerca de los pitones.
Un segundo grupo, acompañado por uno de los mansos, ha recorrido la calle siguiendo la estela de los primeros astados. La separación entre los bloques ha abierto espacios para correr, pero también ha aumentado el riesgo hasta su llegada a los corrales de la plaza.
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