• miércoles, 01 de julio de 2026
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SAN FERMÍN 2026

Pamplona vuelve a aplicar el producto que ha cambiado los encierros de San Fermín y evita toros sueltos

Pamplona aplicará este jueves 1.500 litros de antideslizante en una zona clave del recorrido del encierro de San Fermín.

Segundo encierro de San Fermín 2015 con toros de Cebada Gago en Telefonica. Maite H. Mateo.-11
Segundo encierro de San Fermín 2025 con toros de Cebada Gago en Telefonica. Maite H. Mateo.

Hay una parte del encierro de San Fermín que no se ve en la televisión, no levanta aplausos y no aparece en los grandes titulares de las carreras. Ocurre de noche, cuando Pamplona baja el ritmo y el recorrido queda en manos de un pequeño equipo con regaderas, escobones y un compuesto químico que ha cambiado de forma silenciosa la historia reciente de los encierros.

Este jueves 2 de julio, a partir de las 23 horas, comenzará la aplicación del antideslizante en el recorrido del encierro de Pamplona, en el tramo comprendido entre la Plaza Consistorial y la curva de Mercaderes, una de las zonas más delicadas de la carrera.

El objetivo es claro: evitar que toros y corredores resbalen. Pero el efecto va más allá de la seguridad. Este producto ha contribuido a que los encierros de San Fermín sean más limpios, más rápidos, con menos toros sueltos y con la manada llegando más compacta a la plaza. Más seguros, sí. Y, por esa misma razón, también con menos situaciones imprevisibles que durante años formaron parte del vértigo de Pamplona.

1.500 litros de antideslizante en el encierro de San Fermín

El Ayuntamiento de Pamplona aplicará en torno a 1.500 litros de antideslizante en el recorrido del encierro. Las labores se realizarán en horario nocturno, como suele ser habitual, para minimizar las afecciones en el Casco Antiguo.

La intervención se llevará a cabo sobre unos 1.875 metros cuadrados. El tratamiento cubrirá desde el tramo final de la cuesta de Santo Domingo, a pocos metros de la Plaza Consistorial, hasta unos metros más allá de la curva de Mercaderes, ya en plena calle Estafeta.

También se tratará la salida de los corrales de Santo Domingo, un punto importante para evitar resbalones de la manada justo al inicio del encierro.

La empresa Pavitec será la encargada de los trabajos, con un equipo formado por una decena de personas. La aplicación se hará de forma manual, extendiendo el compuesto con regaderas y escobones sobre el pavimento.

La curva de Mercaderes, uno de los puntos clave del encierro

La curva de Mercaderes ha sido históricamente uno de los lugares más comprometidos del encierro de San Fermín. El giro, la velocidad de los toros, el pavimento y la tensión de los corredores convierten esa zona en un punto especialmente sensible.

Por eso, el antideslizante se ha convertido en una de las medidas más importantes para reducir caídas y situaciones de peligro. Un toro que resbala puede quedar descolgado, perder la referencia de la manada o generar momentos de enorme riesgo para quienes corren delante.

Con más agarre, los animales mantienen mejor la trayectoria. Y cuando la manada no se rompe, el encierro suele desarrollarse de una manera más ordenada.

Más seguridad y una manada más compacta

La aplicación del tratamiento antideslizante ha tenido una consecuencia directa en la dinámica de los encierros. Al mejorar la tracción sobre el adoquinado, los toros sufren menos resbalones y es más difícil que uno de ellos quede rezagado.

Ese detalle ha cambiado mucho la carrera. Durante años, uno de los grandes peligros del encierro era el toro que se quedaba solo. Un animal separado de la manada podía desorientarse, volverse hacia atrás o generar escenas de máxima tensión en el recorrido.

El antideslizante ha ayudado a reducir ese tipo de situaciones. La manada corre más unida, mantiene mejor el ritmo y llega más compacta a la Plaza de Toros de Pamplona.

La medida, por tanto, ha reforzado la seguridad de los encierros de San Fermín, aunque también ha contribuido a hacerlos menos caóticos y menos imprevisibles. En otras palabras: menos peligrosos, pero también menos abiertos a esos momentos de incertidumbre que disparaban la emoción de la carrera.

Veinte aplicaciones desde su implantación

El Ayuntamiento de Pamplona realizó una primera prueba de antideslizante en 2005. A partir de 2006, instauró su aplicación en los días previos a los Sanfermines.

Este año 2026 se cumple la vigésima aplicación de esta solución química en el recorrido del encierro, teniendo en cuenta la suspensión de las fiestas en 2020 y 2021.

Desde entonces, el producto se ha consolidado como una pieza más de la preparación de las fiestas. No tiene el protagonismo de los toros, ni la visibilidad de los corredores, ni el simbolismo del cohete. Pero su efecto se nota cada mañana, cuando la manada pisa el recorrido y atraviesa algunos de los puntos más delicados de Pamplona.

Cómo funciona el antideslizante del encierro

El compuesto actúa sobre la parte silícea del pavimento. Durante el año, los microporos de la piedra se van embozando por la suciedad o por el pulido que provocan las máquinas de limpieza.

El tratamiento libera esos microporos y genera un efecto de mayor agarre. Es lo que se conoce como un efecto ventosa, especialmente útil cuando la pezuña del toro impacta contra el suelo.

Ese agarre funciona especialmente bien si el pavimento está mojado, una circunstancia que puede aumentar el riesgo de resbalones en un recorrido urbano como el de Pamplona.

Gracias a este tratamiento, el pavimento ofrece mejores condiciones tanto para los toros como para las personas que participan en el encierro de San Fermín.

Una medida que ha cambiado la carrera

La aplicación del antideslizante no elimina el riesgo. El encierro de Pamplona sigue siendo una carrera peligrosa, con toros bravos, calles estrechas, corredores y una tensión extrema en apenas unos minutos.

Pero sí ha reducido una parte importante del peligro: el que nace de las caídas de los animales en puntos críticos del recorrido. Cuando un toro no resbala, mantiene mejor su velocidad, su orientación y su posición dentro de la manada.

Esa mayor estabilidad ha hecho que los encierros sean más seguros y, en muchos casos, más previsibles. La manada suele llegar más compacta, hay menos toros sueltos y se reducen las situaciones más descontroladas.

En el fondo, este producto resume una de las grandes transformaciones de los Sanfermines modernos: conservar la esencia del encierro, pero reducir todo lo posible los riesgos evitables.

Este jueves por la noche, mientras Pamplona se prepara para las fiestas, esa transformación volverá a empezar a ras de suelo, entre la Plaza Consistorial, Mercaderes y Estafeta. Sin ruido, sin público y sin toros todavía en la calle. Pero con una influencia decisiva en lo que ocurrirá cada mañana durante los encierros de San Fermín.

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