Hace 25 años, Javier Zulueta, neumólogo y catedrático de Medicina, decidió apostar en Navarra por una prueba que todavía despertaba muchas dudas entre los especialistas. La idea era detectar el cáncer de pulmón antes de que aparecieran los primeros síntomas, cuando las posibilidades de tratamiento eran mayores.
“Nadie realizaba el screening y existía un fuerte escepticismo”, recuerda el médico, que impulsó en la Clínica Universidad de Navarra el primer programa de cribado de cáncer de pulmón de España. Aquella iniciativa, que comenzó cuando esta estrategia preventiva apenas daba sus primeros pasos a nivel internacional, cumple ahora un cuarto de siglo.
Los resultados muestran la evolución del proyecto: más de 6.000 personas atendidas, 160 cánceres de pulmón diagnosticados y el 75 % de los tumores detectados en estadios tempranos. Además, la supervivencia a diez años entre los pacientes diagnosticados en el programa alcanza el 80 %.
Detrás de estas cifras hay una historia que comenzó lejos de Pamplona, durante un congreso médico en el que Zulueta conoció a una investigadora estadounidense. Aquel encuentro acabaría convirtiéndose en el punto de partida de una iniciativa pionera en España.
El encuentro que convenció a Javier Zulueta para apostar por el cribado
El neumólogo navarro recuerda que conoció a Claudia Henschke, una de las investigadoras pioneras en la detección precoz del cáncer de pulmón, cuando estaba presentando los primeros resultados de un ensayo clínico.
“Conocí a la Dra. Claudia Henschke, pionera mundial en este campo, cuando exponía en un congreso los resultados preliminares de los primeros 1.000 pacientes de un ensayo de cribado de cáncer de pulmón mediante TAC torácico de baja dosis de radiación”, explica Zulueta.
En aquel momento, la posibilidad de buscar tumores pulmonares en personas que todavía no tenían síntomas generaba un importante debate científico. Los intentos anteriores, basados en radiografías de tórax, no habían ofrecido los resultados esperados.
Sin embargo, la utilización de un TAC de baja dosis de radiación abría nuevas posibilidades para identificar tumores de pequeño tamaño. Zulueta vio en aquellos primeros resultados una oportunidad para cambiar la forma de abordar una enfermedad especialmente grave.
“En aquellos años, nadie realizaba el screening y existía un fuerte escepticismo por el fracaso previo de otros programas basados en radiografía de tórax. Sin embargo, los resultados demostraron pronto un cambio radical y hoy es una recomendación internacional”, señala.
Así nació en la Clínica Universidad de Navarra el primer programa español de cribado de cáncer de pulmón, una iniciativa que ha continuado funcionando durante 25 años y que ahora incorpora nuevas herramientas de diagnóstico.
Más de 6.000 pacientes y 160 tumores detectados en Navarra
Durante este cuarto de siglo, el programa del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN) ha permitido realizar un seguimiento a más de 6.000 personas con riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
La estrategia consiste en realizar un TAC anual de baja dosis de radiación para identificar posibles nódulos pulmonares y detectar tumores cuando todavía se encuentran en las primeras fases de su desarrollo.
Los resultados acumulados muestran que se han diagnosticado 160 cánceres de pulmón y que tres de cada cuatro fueron identificados en estadios tempranos. La supervivencia a diez años de los pacientes diagnosticados ha alcanzado el 80 %.
La importancia de estos datos reside en que detectar un tumor en una fase inicial puede permitir tratamientos que resultan más difíciles de aplicar cuando la enfermedad se encuentra avanzada.
De hecho, el consorcio internacional I-ELCAP (International Lung Cancer Action Program), del que forma parte la Clínica desde que comenzó su programa, señala que la supervivencia a largo plazo puede alcanzar entre el 80 % y el 90 % en pacientes diagnosticados en estadios muy tempranos y operados precozmente.
Estas conclusiones también están respaldadas por investigaciones publicadas en revistas científicas como New England Journal of Medicine y Radiology.
El problema que preocupa a los médicos: personas con cáncer de pulmón que nunca han fumado
El programa de cribado está dirigido principalmente a personas de entre 50 y 80 años que presentan factores de riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
Uno de los aspectos fundamentales para determinar quién debe participar es el consumo de tabaco, tanto en fumadores actuales como en aquellas personas que abandonaron el hábito hace años.
Sin embargo, Juan Pablo de Torres, director del Departamento de Neumología y especialista del Área de Cáncer de Pulmón del CCUN, advierte de que estos criterios todavía dejan fuera a una parte de los posibles pacientes.
“Los criterios basados en la edad y el tabaquismo dejan fuera a personas que pueden desarrollar la enfermedad sin haber fumado nunca, un grupo que representa alrededor del 20 % de los casos”, explica.
Esta circunstancia supone uno de los principales desafíos de los próximos años. Los especialistas quieren encontrar nuevas formas de identificar a las personas que pueden desarrollar la enfermedad, aunque no cumplan los criterios tradicionales de edad y tabaquismo.
“Necesitamos, por tanto, nuevos criterios que permitan identificar mejor a la población de riesgo”, insiste De Torres.
La inteligencia artificial llega al programa pionero de Navarra
Después de 25 años de experiencia, los investigadores de la Clínica Universidad de Navarra están trabajando en una nueva etapa del programa, en la que el TAC dejará de ser la única herramienta para evaluar el riesgo de desarrollar un tumor.
El objetivo es combinar las imágenes radiológicas con biomarcadores, información clínica e inteligencia artificial para conseguir una detección más personalizada.
En este trabajo participa Luis Montuenga, investigador principal del grupo Lungsearch del Cima Universidad de Navarra, cuya trayectoria profesional ha sido reconocida recientemente por la Asociación Internacional de Cáncer de Pulmón.
Su equipo investiga biomarcadores que permitan seleccionar mejor a las personas que deben someterse a un cribado y distinguir con mayor precisión los nódulos benignos de los malignos.
Además, los científicos buscan marcadores moleculares que ayuden a predecir cómo evolucionarán los tumores detectados en fases iniciales.
“Ya no basta con mirar únicamente la imagen del TAC, sino que debemos integrar diferentes capas de información junto con datos clínicos para construir modelos de riesgo con la ayuda también de la inteligencia artificial”, destaca Montuenga.
Este enfoque se apoya en las denominadas estrategias multiómicas, que combinan diferentes tipos de información biológica para comprender mejor las enfermedades y anticipar su posible evolución.
Navarra participa en el desarrollo del cribado de cáncer de pulmón en España
La experiencia acumulada durante estos 25 años ha permitido a los especialistas de la Clínica participar en nuevas iniciativas destinadas a ampliar la detección precoz del cáncer de pulmón.
En Estados Unidos, este tipo de cribado se encuentra ampliamente disponible y recomendado. En Europa, aunque existe una recomendación comunitaria favorable, su implantación continúa siendo desigual.
Algunos países ya cuentan con programas nacionales, mientras que otros están desarrollando proyectos piloto para estudiar su implantación progresiva.
En España, profesionales del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra han participado en el diseño y desarrollo del Proyecto Cassandra, impulsado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
El objetivo de esta iniciativa es desarrollar un plan piloto asistencial multicéntrico que permita demostrar la viabilidad de incorporar el cribado de cáncer de pulmón a una estrategia de mayor alcance.
Para Juan Pablo de Torres, uno de los factores que han permitido avanzar durante estos años ha sido la colaboración entre profesionales de diferentes especialidades.
Neumólogos, radiólogos, cirujanos torácicos, patólogos e investigadores han trabajado conjuntamente para mejorar la detección precoz y ampliar los conocimientos sobre esta enfermedad.
“La interacción constante entre los expertos clínicos y científicos ha permitido avanzar más rápido y generar conocimiento de alto impacto”, asegura el especialista.
“Sin lugar a duda, esta colaboración estrecha que forma parte del trabajo del CCUN se ha convertido en el motor del proyecto”, concluye el director del Departamento de Neumología.