El Ayuntamiento de Pamplona ha descartado por el momento acometer la transformación de la avenida Baja Navarra y del eje viario que conecta la avenida del Ejército con la carretera de Badostáin. El Consistorio ha considerado que una intervención de esta magnitud presenta dificultades en la actualidad y ha optado por esperar al nuevo Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona.
La decisión llega después de conocerse el primer avance del estudio encargado para este corredor de Pamplona, que plantea cambios importantes en algunas de las principales vías de la ciudad. Entre ellos figuran un carril bici bidireccional central, la conversión de la plaza de Merindades en un bulevar peatonal y el rediseño de Príncipe de Viana para ganar espacio para peatones y zonas verdes.
El ámbito analizado incluye la avenida del Ejército, Conde Oliveto, la avenida Baja Navarra, la carretera de Badostáin y la carretera de Sarriguren. Por ahora, el documento se ha centrado en el tramo oeste, desde la avenida del Ejército hasta Badostáin, mientras que queda pendiente concretar las actuaciones correspondientes a la carretera de Sarriguren.
El objetivo general de la propuesta pasa por redistribuir el espacio viario para favorecer el transporte público, los desplazamientos a pie y la bicicleta. Al mismo tiempo, plantea reducir el espacio destinado al tráfico privado y mejorar las condiciones ambientales de uno de los principales corredores de movilidad de Pamplona.
El estudio está siendo elaborado por DH Proyectos de Ingeniería por un importe de 74.380 euros, IVA no incluido. Desde que comenzaron los trabajos se han mantenido reuniones con técnicos y responsables de Gerencia de Urbanismo, Proyectos Estratégicos y Movilidad, Seguridad Vial de Policía Municipal y el Departamento de Transporte de la Mancomunidad.
También se han incorporado indicaciones del Grupo Técnico de Movilidad. El Ayuntamiento considera que las propuestas superan el ámbito estrictamente municipal porque pueden afectar al funcionamiento de la movilidad comarcal.
Por ese motivo, el Consistorio ha planteado que los resultados del estudio se incorporen a la actualización del PMUS de la Mancomunidad. Hasta que ese documento avance, el Ayuntamiento de Pamplona ha descartado intervenir en la avenida Baja Navarra, especialmente por la complejidad de unas obras que afectarían de forma directa a uno de los grandes ejes de circulación de la ciudad.
Una de las principales transformaciones planteadas afecta a la plaza de Merindades. El estudio propone eliminar la glorieta actual para crear un bulevar peatonal que permita mejorar la continuidad y la permeabilidad de la avenida Carlos III.
La propuesta obligaría también a modificar la ubicación de la fuente ornamental de Merindades, que se trasladaría hacia el sector sur para sacarla del principal recorrido peatonal. Además, se plantea la peatonalización de Navarro Villoslada y Teobaldos, siguiendo las previsiones del PEAU del Segundo Ensanche.
Los cambios serían también importantes en la plaza Príncipe de Viana. La actual glorieta pasaría a tener una geometría elíptica, manteniendo su función para el tráfico pero permitiendo incrementar la superficie peatonal, los jardines y las zonas con arbolado.
El diseño contempla asimismo nuevas zonas de espera para viajeros, con espacios reservados para marquesinas y áreas verdes. La fuente ornamental de Príncipe de Viana permanecería en el islote central.
En este entorno se plantea además la peatonalización de Sancho el Mayor y Emilio Arrieta, también en consonancia con el planeamiento previsto para el Segundo Ensanche. El objetivo es aumentar la permeabilidad transversal de este eje y facilitar los recorridos a pie por esta zona de Pamplona.
Otro de los cambios más destacados sería la creación de un carril bici bidireccional central en buena parte del tramo oeste. La infraestructura quedaría separada de la calzada mediante franjas ajardinadas, una solución con la que se pretende evitar conflictos con las paradas de las villavesas y mantener la continuidad del recorrido ciclista.
En la carretera de Badostáin, en cambio, el carril bici se situaría de forma lateral y protegido del tráfico. De esta manera se buscaría enlazarlo con la red ciclista que ya existe en la carretera de Sarriguren.
Las mejoras previstas para el transporte público se centran especialmente en extender los carriles de uso exclusivo para autobuses y taxis. El estudio propone llevar a lo largo de todo el corredor una solución similar a la que ya funciona en Conde Oliveto y Baja Navarra.
La transformación incorporaría además una infraestructura verde continua en la que se combinarían árboles, arbustos, vegetación herbácea y sistemas urbanos de drenaje sostenible. El proyecto apuesta también por una jardinería naturalizada para reducir el impacto ambiental de una zona actualmente marcada por una elevada intensidad de tráfico.
El avance incluye ya un primer análisis general de los efectos que podría tener la actuación sobre la circulación de vehículos. Ese estudio ha detectado posibles situaciones de congestión y un eventual desplazamiento de parte del tráfico hacia calles y avenidas próximas.
El documento señala, por ello, que una transformación de estas características tendría que ir acompañada de medidas adicionales para disuadir el uso del vehículo privado y de una mejora paralela de la oferta de transporte público. El análisis detallado de estos efectos sobre la movilidad de Pamplona se abordará en la siguiente fase del estudio.