Un cirujano navarro ha puesto palabras al agotamiento que viven muchos médicos y facultativos en la sanidad pública de Navarra. Lo ha hecho a través de una carta en la que ha explicado por qué no puede sumarse al plante de quienes han dejado de hacer peonadas: no porque no quiera, sino porque, según ha denunciado, “no le da la vida”.
El autor del escrito es Gorka Docio Gregorio, cirujano general y de aparato digestivo del Hospital de Estella, que ha querido mostrar su apoyo a todos los compañeros médicos y facultativos que en los últimos días se han negado a realizar jornadas extraordinarias. “Vaya por delante todo mi apoyo a todos los compañeros médicos y facultativos que se han plantado y dejado de hacer peonadas estos días”, ha señalado al inicio de su carta.
Docio ha resumido el problema de fondo en una frase sencilla: la cantidad de horas de trabajo que deben asumir los profesionales sanitarios. En su caso, ha explicado que le gustaría “poner su granito de arena” y dejar de hacer jornada extraordinaria, pero ha advertido de que, como cirujano general en Estella, “no da la vida”.
El médico ha aclarado que su servicio no ha tenido que plantearse hacer peonadas gracias al control de las listas de espera y a la actividad realizada dentro del horario laboral ordinario. De hecho, ha señalado que desde el año pasado operan pacientes de la lista de espera del Hospital Universitario de Navarra en un quirófano semanal de mañanas, de 8:00 a 15:20.
Sin embargo, el facultativo ha advertido de que incluso si fuera necesario asumir más actividad, “el año no tiene horas suficientes para ello”. Para demostrarlo, ha aportado un cálculo detallado sobre la carga real de trabajo de los seis cirujanos que forman la plantilla del Hospital de Estella.
Según ha explicado, la plantilla está formada por seis cirujanos. Durante los 218 días de jornada anual, cinco trabajan y uno descansa tras una guardia previa. Esa organización supone 7.993 horas y 20 minutos de jornada de mañana entre todos. A ello se suman las guardias presenciales: 2.808 horas en días festivos y 4.133 horas y 20 minutos en días no festivos.
La suma total alcanza las 14.934 horas y 40 minutos de trabajo anual, repartidas entre seis cirujanos. El resultado, según ha detallado Docio, es de 2.489 horas y 7 minutos por profesional al año. Una cifra que, en su opinión, evidencia una carga laboral insostenible.
El cirujano ha comparado esos datos con la normativa europea, que fija un máximo de 48 horas semanales de trabajo. Si se calcula sobre las 43,6 semanas laborables del año, la jornada máxima sería de 2.092 horas y 12 minutos. Sin embargo, los cirujanos de Estella trabajan de media 2.489 horas y 7 minutos anuales.
Ese cálculo arroja una media de 57 horas y 5 minutos semanales por cada cirujano. Es decir, más de nueve horas por encima del máximo permitido por la normativa europea, según ha denunciado el propio facultativo. Y todo ello, ha añadido, con una plantilla completa, porque la situación empeora si algún profesional se pone de baja o falta alguien en el servicio.
La crítica más dura del escrito se dirige a la interpretación que hace la Administración sobre esas jornadas. Según ha explicado Docio, la Administración divide las horas trabajadas entre las 52 semanas del año, aunque no todas sean semanas laborales reales. Con ese cálculo, la media baja a 47 horas y 52 minutos semanales, justo por debajo del límite legal.
El médico ha sido especialmente contundente al valorar esa forma de contar las horas. “Para la administración, mejor imposible: explotados al límite legal”, ha denunciado en su carta. A su juicio, ese argumento es “envenenado hasta el límite”, porque permitiría situaciones extremas sin reconocer formalmente un exceso de jornada.
Docio ha puesto un ejemplo claro: un facultativo podría trabajar 70 horas a la semana durante seis meses y después coger una baja prolongada por estrés, y aun así, según ese sistema de cálculo, la Administración podría sostener que no se ha producido un exceso de jornada.
Por eso, el cirujano ha explicado que no puede apoyar a sus compañeros reduciendo jornada, porque toda la jornada que realiza ya es obligatoria. Su apoyo, ha dicho, será moral, con ánimo hacia quienes se han plantado. “Nunca he visto a tanto médico y facultativo decir: ‘Hasta aquí’”, ha escrito.
La carta termina con una advertencia directa sobre el futuro del conflicto. Mientras la Administración no reconozca que el trabajo se sostiene “a base del esfuerzo sobrehumano mantenido” de médicos y facultativos y no lo evite o lo compense de forma razonable, no habrá salida. “Demasiado hemos tardado”, ha concluido.