El arzobispo de Pamplona, monseñor Florencio Roselló Avellanas, ha celebrado este jueves 24 de septiembre una eucaristía en la capilla del Centro Penitenciario de Pamplona con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Merced. Ante una capilla repleta, ha trasladado a los internos un mensaje centrado en la esperanza, la reinserción y las oportunidades después de la prisión.
"Los errores cometidos en la vida no determinan la identidad de la persona", ha recordado Roselló a los reclusos, citando unas palabras pronunciadas por el papa León XIV durante su visita a la prisión de Brians 1. "Una persona es mucho más que un error, una caída o un delito", ha añadido el arzobispo de Pamplona.
La jornada ha tenido un significado especialmente personal para Florencio Roselló. El prelado es religioso mercedario y ha dedicado buena parte de su vida sacerdotal a la pastoral penitenciaria, por lo que durante la mañana ha recibido decenas de felicitaciones de presos y expresos con los que ha coincidido en diferentes cárceles.
"Durante muchos años he estado comprometido con las personas que están en prisión. En muchas ocasiones han sido mi familia, mi vocación y mi compromiso", ha explicado ante los internos. Roselló ha asegurado que ha llegado a pasar más tiempo con muchos presos que con su propia familia, compartiendo sus problemas y también sus alegrías.
El arzobispo les ha pedido además que miren "de frente" los muros de la cárcel de Pamplona, pese a su altura, y ha defendido que "el amor de Dios no conoce rejas ni fronteras". También les ha recordado que fuera de prisión "hay vida, hay familia, hay ilusión, hay oportunidades" y les ha animado a aprovecharlas cuando lleguen.
En la celebración, Roselló ha estado acompañado por el vicario episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana, Juan Zabala; el capellán de la prisión, Javier Arbilla; y Fernando Aranaz, diácono permanente que desarrolla su labor en el centro penitenciario.
También han participado la delegada de Pastoral Penitenciaria, Mariaje Irigoien Esteban, y numerosos voluntarios vinculados a esta labor. A la eucaristía han acudido asimismo autoridades políticas, judiciales y de la Administración.
Un mensaje de esperanza y reinserción
Durante su homilía, el arzobispo de Pamplona ha insistido especialmente en la posibilidad de rehacer la vida tras abandonar la cárcel. Roselló ha recordado algunos casos de antiguos internos a los que conoció durante sus años como capellán y que actualmente han logrado reconstruir su futuro.
"Muchas veces os he hablado de que otra libertad es posible, de que es posible salir de la marginación, de la vulnerabilidad y de la prisión", ha señalado. Durante su etapa en Pamplona, ha explicado, ha recibido la visita de hombres y mujeres a quienes conoció en otras cárceles y que ahora tienen trabajo, familia y nuevos proyectos.
Algunos de ellos, ha relatado, han reconstruido sus vínculos familiares, mientras que otros han superado el señalamiento social que sufrieron después de salir de prisión. "En estas personas he visto el rostro de la reinserción, el rostro de la libertad entendida y aprovechada", ha afirmado.
Roselló también ha reclamado respeto para quienes ya han cumplido sus condenas y han decidido iniciar una nueva etapa. "Nadie tiene derecho a recordar el pasado de un preso cuando este ya ha cumplido con la sociedad", ha manifestado.
"Nadie tiene derecho a cerrar la puerta de la libertad a un preso cuando este ha cerrado la puerta del delito", ha continuado. A su juicio, tampoco se puede obligar a una persona a mirar permanentemente hacia atrás cuando ha trabajado para construir un futuro, porque "el pasado no puede condicionar el futuro".
El prelado ha recordado igualmente una reflexión habitual del papa Francisco al referirse a los presos: "¿Por qué ellos y no yo?". Roselló ha explicado que Francisco utilizaba esa expresión porque no se consideraba mejor que las personas encarceladas y se preguntaba por qué unas acababan en prisión y otras no.
La Virgen de la Merced, patrona de las prisiones
El arzobispo también ha dedicado una parte de su intervención a la Virgen de la Merced, cuya festividad se celebra cada 24 de septiembre y que está especialmente vinculada al ámbito penitenciario.
"En la cárcel nos falla mucha gente: un amigo, un colega, una relación; en casos de reincidencia, la familia también se cansa; falla también el propio preso", ha señalado Roselló. El arzobispo ha definido la cárcel como un "cementerio de propósitos fallidos y de ilusiones desvanecidas".
Frente a esas dificultades, ha presentado a la Virgen de la Merced como una figura de confianza y acompañamiento. "Nuestra madre, la Virgen de la Merced, nunca falla. Espera y confía", ha asegurado.
Por ello, ha pedido a los hombres y mujeres encarcelados que depositen ante ella sus sueños, proyectos, trabajos y propósitos, con la esperanza de que puedan llevarlos adelante cuando tengan la oportunidad de abandonar la prisión.
Una vez terminada la eucaristía, Florencio Roselló ha conversado durante varios minutos con presos y presas del Centro Penitenciario de Pamplona, que se han acercado para intercambiar impresiones con él.
Después ha participado en el acto institucional del Día de la Merced celebrado en el propio centro penitenciario. La ceremonia ha contado con la presencia de autoridades civiles y militares y ha servido para reconocer el esfuerzo y la dedicación de varios funcionarios de prisiones y de distintas entidades colaboradoras.
El Día de la Merced se celebra cada 24 de septiembre en España en recuerdo de la Virgen de la Merced, patrona de los funcionarios de prisiones y de las personas que trabajan en los centros penitenciarios, tradicionalmente asociada a la misericordia y a la ayuda a cautivos y oprimidos.