Un fenómeno visual tan impactante como molesto que ya desvela a miles de vecinos durante las noches de verano. La Comarca de Pamplona y diversas zonas de la Navarra media, el Prepirineo y el Pirineo sufren una auténtica explosión de la polilla del boj, una especie exótica invasora originaria de Asia que vuela en grupos tan gigantescos que llega a simular una intensa nevada nocturna en los cascos urbanos, según ha advertido de forma oficial el Gobierno de Navarra.
Aunque las autoridades medioambientales han remarcado que tanto la polilla adulta como su fase de oruga son completamente inocuas para la salud humana y no muerden ni pican, el fenómeno está generando una notable alarma ciudadana. El insecto (Cydalima perspectalis) llegó a Navarra en el año 2015 y, debido a la falta de depredadores locales y a su capacidad para volar hasta 30 kilómetros en línea recta, se ha propagado sin control, registrando este año un repunte poblacional que podría ser claramente superior al de campañas anteriores.
Las localidades de la cuenca de Pamplona más afectadas por la plaga
La presencia masiva de estos insectos voladores se ha concentrado con especial virulencia en zonas fuertemente humanizadas de la cuenca de Pamplona, destacando municipios como Berriozar, Ansoáin, Villava y Huarte, además del valle de Esteribar. La polilla también avanza con fuerza por espacios del Pirineo y en localidades como Romanzado, Aibar, Leache, Bigüezal o Ezprogui. La alta presencia en los cascos urbanos se debe a la popularidad del boj como arbusto ornamental y seto en jardines particulares.
A pesar de que el vuelo nocturno de las mariposas es lo que genera la molestia vecinal, el verdadero peligro medioambiental radica en su fase previa. La oruga de esta polilla es la que devora las hojas del arbusto, llegando a atacar las partes leñosas y destruyendo por completo los bojedales y el sotobosque navarro. La mariposa adulta únicamente se encarga de garantizar la reproducción mediante la puesta masiva de nuevos huevos.
Pautas de urgencia para evitar que las polillas invadan las casas
Coincidiendo con las noches calurosas en las que los ciudadanos necesitan abrir las estancias para ventilar, el personal especializado del Guarderío de Medio Ambiente y de la empresa pública Orekan han lanzado una serie de pautas sencillas de servicio público para blindar los hogares frente a la molesta entrada de estos insectos:
- Evitar abrir ventanas con luces encendidas: El vuelo de esta especie es eminentemente nocturno y se siente fuertemente atraído por los focos luminosos del interior de los inmuebles.
- Reducir drásticamente la iluminación exterior: Apagar las luces de terrazas, balcones y jardines particulares frena la concentración de enjambres alrededor de las fachadas.
- Instalar mosquiteras fijas o temporales: Se consolida como la herramienta barrera más eficaz para compatibilizar el refresco de las viviendas con el bloqueo físico del insecto.
- Mantener persianas y cortinas totalmente cerradas: Romper el haz de luz que se proyecta hacia la calle evita que las polillas se agolpen en los vidrios de las ventanas.
Charlas vecinales en Romanzado y Monreal y búsqueda de un control biológico
Para desgranar estas pautas de convivencia, los métodos de localización y el papel que puede jugar la ciudadanía, el Guarderío de Medio Ambiente ofrecerá dos charlas informativas de entrada libre: el jueves 25 de junio por la tarde en Romanzado y el viernes 26 en Monreal. Estas sesiones forman parte del proyecto europeo POCTEFA Sana Silva, una alianza de cooperación pirenaica en salud forestal entre Francia, Andorra, Navarra, Cataluña, Aragón y Euskadi que culmina este año con una inversión total de 1,5 millones de euros.
En la actualidad no existe un sistema eficaz para erradicar la plaga en el medio natural, aunque se han intensificado los ensayos científicos en colaboración con la Universidad Pública de Navarra (UPNA). Recientemente, investigadores de la red europea han hallado un parasitoide con capacidad de control biológico sobre la plaga. Mientras la ciencia avanza, Navarra monitoriza el vuelo del insecto mediante trampas de feromonas atendidas por una red de 75 voluntarios forestales, e intenta mitigar el impacto instalando cajas nido para aves insectívoras y refugios para murciélagos, los principales depredadores naturales de esta polilla en nuestro ecosistema.