Navarra ha arrancado enero con un clásico que se repite cada año: mucha gente se ha calzado las zapatillas y ha salido a correr. El running ha vuelto a llenar parques, caminos y calles como una forma sencilla y barata de cuidarse.
La cifra lo ha dejado claro. Según la Encuesta de Hábitos Deportivos en España del Ministerio de Cultura y Deporte, el 12 % de la población navarra de 15 años o más practica running o marcha, alrededor de 64.000 personas que han convertido la carrera en un hábito.
El problema es que ese arranque ilusionante también suele traer una trampa silenciosa: empezar sin planificación, sin asesoramiento y comprando el calzado por la estética, la moda o la promesa publicitaria de turno. Y ahí es cuando llegan las molestias que cortan en seco la motivación.
Desde el Colegio Oficial de Podólogos de Navarra lo han resumido con una idea muy fácil de recordar: la elección de zapatillas y una valoración profesional previa pueden marcar la diferencia entre correr con seguridad o encadenar dolores desde la primera semana.
“El running es muy accesible, pero no existe una zapatilla válida para todo el mundo. La clave es el confort y, si aparecen molestias repetidas, una valoración biomecánica podológica ayuda a correr con más seguridad”, ha señalado Luis Ángel Arigita, presidente del Colegio Oficial de Podólogos de Navarra.
El aviso no se basa en intuiciones. Un artículo publicado en la Revista Española de Podología y difundido por el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos ha recordado una realidad que sorprende a muchos corredores noveles: hasta el 79 % se lesiona. Y ha añadido un dato clave: usar calzado cómodo y complementarlo con ortesis plantares puede reducir las lesiones hasta en un 53 % cuando se prioriza la comodidad y la indicación profesional.
Además, el mismo trabajo ha tirado por tierra dos creencias muy populares que suelen empujar a comprar mal. La primera: pensar que cuanta más amortiguación, más protección. La evidencia revisada ha indicado que sumar amortiguación no garantiza menos lesiones y que, en algunos casos, el exceso puede favorecer sobrecargas.
La segunda: creer que la pronación hay que corregirla siempre. La pronación es un movimiento natural del pie que ayuda a amortiguar, y tratar de bloquearla sin valorar a la persona puede resultar contraproducente.
Por eso, la recomendación que más se repite desde la podología ha sido la más simple (y, a la vez, la más ignorada): priorizar la comodidad percibida. Cuando el corredor siente que el calzado le resulta confortable, suele moverse con más eficiencia y estabilidad, y eso contribuye a reducir el riesgo de lesión.
En otras palabras: antes que la moda, antes que el “modelo de este año” y antes que la supuesta solución universal, mandan las sensaciones reales, el ajuste al pie y el confort.
Para quienes han empezado o han retomado el running este enero, el Colegio Oficial de Podólogos de Navarra ha compartido una guía práctica para reducir el riesgo de molestias en las primeras semanas:
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Elegir zapatillas priorizando el confort y el ajuste, respetando en la medida de lo posible el ancho del pie con el del calzado.
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Progresar con calma y respetar los descansos.
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Vigilar el desgaste del calzado.
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Combinar la carrera con fuerza y movilidad.
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Si aparece dolor persistente o recurrente, acudir a una valoración podológica y biomecánica para ajustar pisada, técnica, entrenamiento y, si procede, ortesis plantares.
El Colegio ha recordado, además, que Navarra cuenta con 94 podólogos colegiados y una red de profesionales disponibles para asesorar en prevención, biomecánica y cuidado del pie.
La base científica de estas recomendaciones se ha apoyado en el contenido difundido por el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos a partir del artículo “¿Cómo recomendar calzado deportivo a pacientes que practican running? Desde la evidencia científica a la experiencia clínica”, publicado en la Revista Española de Podología (2020, volumen 31, número 1, páginas 46 a 54).